Argentina

A 50 años del golpe militar en Argentina, ahora persiste el “negacionismo” de Milei

Durante la inauguración del seminario “24 de Marzo: Memoria viva de la dictadura”, el académico de origen argentino consideró que si bien Milei responde a una “agenda anti derechos y a una perspectiva de extrema derecha”, negar el pasado en Argentina, va más allá de responder a un discurso político.
martes, 24 de marzo de 2026 · 18:18

CIUDAD DE MÉXICO (apro).-A cincuenta años del golpe cívico militar en Argentina, el “negacionismo” del gobierno de Javier Milei sobre las graves violaciones a derechos humanos cometidos durante la dictadura que encabezó Jorge Rafael Videla, van más allá de un discurso sino que se busca “la eliminación del otro”, sostuvo Jerónimo Repoll, coordinador de la licenciatura de Comunicación Social de la UAM Xochimilco.  

Durante la inauguración del seminario “24 de Marzo: Memoria viva de la dictadura”, el académico de origen argentino consideró que si bien Milei responde a una “agenda anti derechos y a una perspectiva de extrema derecha”, negar el pasado en Argentina, donde hubo 30 mil desaparecidos, va más allá de responder a un discurso político.  

“Negar la violencia estructural desde el Estado que supuso, digamos, el asesinato y desaparición de 30 mil personas, no es una confrontación de narrativas. Es la negación de lo que el Estado y la Junta Militar, las diferentes juntas sobre todo la primera, operó de manera sistemática en el país eliminando a gente que venía de muy diferentes lugares (…) desaparecieron gente solamente porque estaba intentando, entre otras cosas pensar, construir un mundo distinto”, resaltó en su intervención.  

Recordó que la intención de dejar el pasado atrás, fue en buena medida la pretensión de los fiscales en los juicios cívicos a las juntas militares en 1985, “haciendo eco del informe de la Comisión Nacional para la Desaparición de Personas, la CONADEP, que estableció como ‘Nunca más”, generando una “profunda polarización”.  

En la actualidad, el planteamiento muy preocupante pues, “se vuelve a procurar es la eliminación del otro”, apuntó.  

“Lo que parecía saldado se vuelve a abrir, insisto, en una lógica de confrontación de narrativas, pero que tiene una profundidad mucho más allá de las narrativas, que tiene que ver con el suprimir al otro.  

“Entonces lo que está haciendo el gobierno argentino en este momento y sus seguidores tiene que ver con esa dimensión, y creo que no lo podemos permitir, no nos podemos dar el lujo de permitirnos pensar que es un grupo de desquiciados”, advirtió.  

Tras lamentar que en los principales diarios argentinos la conmemoración de los 50 años de la dictadura no ocupó el espacio que merecía, refirió que en cambio La Casa Rosada, la residencia del presidente argentino, difundió testimonios de víctimas de ese periodo.  

“Uno de ellos es el de una hija de desaparecidos restituida su identidad, que cuestiona el accionar de Abuelas de Plaza de Mayo y lo que se pretende instalar, que es que desde el 2003 el kirchnerismo hizo un uso político de la memoria y de la política de derechos humanos, a pesar de las víctimas”, contó el académico. 

Al considerar “absolutamente inaceptable” que las mismas víctimas sean salgan a hablar en La Casa Rosada “abogando porque el pasado ya está, no iremos hacia adelante”, a pesar de que “debe ser brutal enterarte que quienes te criaron, digamos, son parte de una maquinaria sistemática de un plan de apropiación de menores, que es uno de los crímenes de lesa humanidad que no prescriben, u enterarte de repente que no eres hijo de esas personas, que eres hijo de detenidos desaparecidos y asesinados por la dictadura”. 

Repoll alertó que el negacionismo se está dando en momentos en que en México “está sufriendo una crisis humanitaria tan brutal como la que implican más de 100 o 130 mil desaparecidos por múltiples razones, quiere decir que la cosa no ha cambiado tanto”. 

Jerónimo Repoll abonó por “seguir dándonos el espacio para pensar en cosas fundamentales es imprescindible una revisión permanente del pasado, en este caso, del pasado inmediato, aunque son 50 años, para que no nos vuelva a pasar”.  

Diana Fuentes, coordinadora de la maestría en Comunicación y Política, agregó que   “no es solo una confrontación de relatos, de quien cuenta la historia de lo sucedido de un modo u otro, sino de algo aún más grave y que pasa sí por la actualización de lo que significa la negación del otro”. 

Más aún, se trata “de la deshumanización de los otros y de las otras y que podemos observar desafortunadamente en lo que está sucediendo hoy en Cuba, en lo que ha sucedido con Gaza, en lo que sigue sucediendo con Gaza, en lo que está pasando también en Irán, es decir, la impudicia y la absoluta impunidad con la que se puede sacrificar a personas en todo el orbe para los fines de los que no podrían ser descritos de otra manera que unos criminales que están ejerciendo su poder político y económico”, puntualizó la académica. 

Susana Escobar, responsable del seminario, advirtió que el golpe de la memoria del Estado en Argentina “no es un asunto cerrado ni exclusivamente histórico”, y alertó que desde el gobierno de Milei “han emergido discursos que relativizan el terrorismo de Estado, promueven narrativas negacionistas, poniendo en tensión concesos construidos durante décadas en torno a la verdad, la justicia y la memoria”. 

Para la investigadora “estas contra narrativas no solo buscan reinterpretar el pasado, sino también disputar el sentido del presente, debilitando políticas públicas de memoria y el reconocimiento de la violencia estatal sistemática”. 

Apuntó que durante el periodo de la dictadura argentina, que coincidió con otros países igualmente dictatoriales en el Cono Sur, lo que prevaleció fue “el terrorismo de Estado, la desaparición forzada, la censura y el exilio marcaron a generaciones enteras y transformaron profundamente la vida social, política y cultural de la región”. 

Susana Escobar consideró que a las universidades corresponde no sólo divulgar el conocimiento sobre este escenario, sino “garantizar que las nuevas generaciones comprendan lo que ocurrió hace 50 años en nuestro continente, no como un episodio aislado, sino como una parte de una historia latinoamericana marcada por dictaduras, exilios, resistencias y luchas por la justicia”. 

Leonel Pérez Expósito, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades, alertó que se ve “con temor el surgimiento de posiciones políticas que vuelven a afirmar las jerarquías, el poder por el poder, la desigualdad en contra de la igualdad de derechos, la larga lucha para tener una cierta igualdad de derechos, y pensar sobre este periodo tan crítico de la historia latinoamericana que fueron las dictaduras militares”. 

El académico consideró “fundamental para cuestionar precisamente esas ideas políticas que se van fortaleciendo peligrosamente en nuestros países”, por lo que como universitarios  deben dar “la batalla para el acceso a la verdad histórica”.

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