LigaMX
Barristas de futbol en México, un acuerdo de paz más allá del Mundial (Video)
Un grupo de representantes de las barras de equipos como América, Cruz Azul, Atlante, Necaxa y Atlas firmarán un compromiso en contra de la violencia. Otros de clubes como Pumas y Tigres son escépticos y no quisieron participar.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– No es cosa de todos los días que los líderes de las barras de tres de los cuatro equipos de futbol profesional que juegan en la Ciudad de México compartan mesa. Se trata de Eric y “El Duende”, de Ritual del Kaoz del América; “El Bizco”, de La Sangre Azul del Cruz Azul; y “El Chevo”, de la Banda Tito Tepito del Atlante. Está ausente Jonathan, la cabeza de La Rebel de Pumas, y otros tantos de clubes que juegan en los estados, pero su intención es hablar de un acuerdo de paz entre grupos de animación durante el Mundial 2026 que pudiera extenderse más allá del magno evento deportivo.
Los líderes presentes coinciden en que quieren ayudar a reducir la violencia en el futbol mexicano, por ello hace meses comenzaron con charlas informales entre la Banda Tito Tepito y el Ritual del Kaoz, y luego ésta última, conocida por su espíritu combativo, fue contactada a principios de este año por la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México con la inquietud de analizar si es posible reducir la violencia, no solamente en la capital, sino entre grupos de animación antagonistas que están por todo el país. La proximidad del Mundial aceleró las pláticas.
Uno de los motivos que llevó a plantearse que era factible, explica “El Chevo”, fue el hecho de que la temporada pasada en la Liga Expansión las barras alcanzaron un pacto de no agresión. Se imaginó entonces la posibilidad de ampliar este acuerdo a la Liga MX con la intención de mantener el colorido de los grupos de animación y, al mismo tiempo, tratar de eliminar la estigmatización de la que son objeto, justamente derivado de la violencia.
El siguiente paso fue contactar a otros referentes. En este mundo de barras bravas se conocen todos, o casi todos. Según “El Duende”, cuyo nombre es Carlos Mosqueda, se hizo un llamado al conjunto de colectivos. Algunos respondieron, otros no. En los hechos, quienes hasta ahora se han adherido además del Ritual del Kaoz, la Banda Tito y La Sangre Azul son La Barra del Puebla, La Komún del Santos Laguna, La Sobredosis Albirroja del Necaxa, La 51 del Atlas, Los de Arriba del León y la Hermandad Morada del Mazatlán.
Con este empuje la idea de alcanzar acuerdos la presentaron a los legisladores de la Ciudad de México. Pablo Trejo Pérez, de la bancada del PRD, fue quien elevó una propuesta para la paz y la convivencia en el Congreso local, el cual fue aprobado por unanimidad el 18 de marzo último. Quienes lo firmen renuncian a la violencia física, verbal, simbólica o digital, compromiso que se antoja complejo dada la cantidad de insultos y provocaciones que circulan entre integrantes activos o de forma anónima en redes y en los estadios.
Asimismo, se comprometieron a incluir mujeres como integrantes, pues históricamente han estado excluidas. Se obligan también a designar “enlaces de convivencia y paz”, es decir, representantes de cada una de las barras, a establecer códigos de conducta y colaborar con las autoridades. El punto de acuerdo indica que el documento no sustituye lo que marca la legislación penal, administrativa o civil.
A su vez, el diputado federal del Partido del Trabajo, Javier Vázquez Calixto, a quien se acercaron también los barristas, presentó una versión de este acuerdo en la Cámara de Diputados. Al cierre de esta edición la alianza barrista está a la espera de que llegue el martes 26 para firmar el documento en la Cámara de Diputados.
Pese al entusiasmo de los barristas, las imágenes negativas del pasado, la falta de interés de otros grupos de animación y sus líderes y de interlocutores clave —como la Federación Mexicana de Futbol y la Liga MX— se interponen en el camino.
Una historia que complica
Las barras que decidieron juntarse para lograr este acuerdo y también las que no, solían enfrentarse en el metro, en las inmediaciones de los estadios, en las tribunas, en conciertos, carreteras y sobre todo en los barrios.
“Sabemos que hay muchas rivalidades y que están muy arraigadas”, reconoce “El Bizco”. Eric completa la idea: “Con este acuerdo no buscamos ser amigos, sino respetarnos y disminuir los enfrentamientos”. “El Duende” tercia: “Al final del día a todos nos espera alguien en casa y, sobre todo, a la banda viajera que se enfrenta a la posibilidad de no regresar”. En efecto, la violencia ligada al futbol es un problema recurrente.
El investigador Sergio Solorio, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), realizó un informe que publicó la organización no gubernamental argentina Salvemos al Futbol en 2025. Entre 1996 y 2024 se contabilizaron en medios de comunicación 103 incidentes violentos ligados al balompié mexicano.
En los 28 años que abarca el informe, el 79% de los incidentes corresponden a peleas, el resto a destrozos y daños. En el 54% se menciona a los grupos de animación y el 36% fueron aficionados no ligados a las barras. Esto significa que los grupos de animación han estado involucrados en un porcentaje considerable, pero no son los únicos que producen violencia.
Hay tres casos recientes. 1) La descomunal pelea del 5 de marzo de 2022 entre la barra del Querétaro y la del Atlas en el estadio La Corregidora, fue de tal repercusión que algunas de sus consecuencias siguen vigentes. Entre otras, la prohibición de todos los grupos de animación de asistir a los estadios como visitantes.
2) En enero de 2024, una camioneta embistió a las afueras del estadio de Santos Laguna a un grupo de aficionados de Rayados de Monterrey, un ataque que resultó en la muerte de una mujer y varios heridos. Si bien los conductores estaban identificados con los colores del Santos, no tenían vínculo comprobable con la barra La Komún.
3) En cambio, en febrero de 2026, una turba barrista del Racing de Veracruz agredió a sus pares del Celaya en un partido de la tercera categoría del futbol, lo que provocó la muerte del “El Biyik”, miembro del grupo Demencia. Según testigos y videos, los agresores utilizaron palos y piedras. Los familiares denunciaron la insuficiente presencia policial, a pesar de tratarse de un partido de alto riesgo.
Sobre cómo el citado acuerdo puede fomentar la paz, Frank, de “La 51”, la barra del Atlas y testigo directo de los hechos del 5 de marzo de 2022, dice que “por medio de nuestras decisiones y acciones, estamos a tiempo de reducir la violencia”.
En ese mismo sentido se pronuncia Rod, referente de Sobredosis Albirroja del Necaxa: “Si nos ponemos firmes no habrá más ataques de los principales grupos. Puede que haya algún episodio aislado, pero de colectivos menores que tienden a desaparecer”.
La realización de 13 partidos del Mundial en México parecía algo favorable, pero en varios sentidos ha resultado más un deseo que una realidad.
Mundial 2026: ¿oportunidad o nudo?
Todos los barristas entrevistados se quejaron sobre la organización del Mundial y cómo los directivos del futbol han sido reticentes a dialogar. Tanto ellos como el diputado Pablo Trejo indican que la Federación Mexicana de Futbol (FMF) y la Liga MX no han querido escuchar las propuestas.
Además, sobre la posibilidad de poder estar presentes para alentar a la selección nacional, los grupos de animación vieron esfumarse sus intenciones. El reclamo es unánime en relación con los precios de boletos. “Nuestras bases vienen de barrios. Para ellos el Mundial es muy lejano, muy elitista”, cuestiona Sergio Vázquez coordinador de grupos de las Chivas de Guadalajara. Jonathan, referente principal de La Rebel, alega que si algunos asisten a los partidos mundialistas será por cuenta de cada persona.
Eric, del Ritual del Kaoz, reclama que la FMF no haya querido hablar con las barras de cara a los partidos en México. Los barristas protestan sobre el hecho de que otros grupos como Cielito Lindo y Corazón Azteca, que usan sombreros de mariachi, máscaras de lucha libre y atuendos folclóricos, sean la cara visible de los grupos de animación, a quienes ahora se han sumado los llamados creadores de contenido.
Los integrantes de los grupos de animación critican el hecho de que Corazón Azteca esté en coordinación con la FMF y esto no ocurra también con ellos. Se sienten despreciados por quienes dirigen el balompié nacional. “El Chevo” refiere que si tuviera que definir el ambiente para el evento que comenzará el 11 de junio lo llamaría “El Mundial del hielo”.
La realización de la tercera Copa del Mundo en México no produjo un entorno que los favorezca como ellos esperaban. Por el contrario, Eduardo, coordinador del grupo de logística de La Sangre Azul, explica en los pasillos del Estadio Azteca que el contexto los ha perjudicado. Sostiene que la seguridad está más tensa que nunca.
A pesar de la indiferencia de las autoridades del futbol, quienes buscan promover el acuerdo no desisten y se han enfrentado a otro tipo de obstáculos. Algunas barras no se han involucrado totalmente, pero están dispuestas a escuchar. Es el caso de la Resistencia Albiazul de Querétaro. Entre tanto, objeciones más fuertes subyacen. “Las barras en México son oportunistas. Esto lo hacen porque está cerca el Mundial. Ya hubo otros intentos de diálogo y no se llegó a nada serio”, opina Samuel de Libres y Lokos, la barra brava de los Tigres de la UANL. Añade que el acuerdo no es confiable y prefiere esperar a un marco avalado por la estructura institucional del futbol.
Reclamos apuntados y cuestiones pendientes
Jonathan, de La Rebel, manifiesta su escepticismo sobre quién garantiza que las provocaciones, peleas y emboscadas no se reproduzcan en los barrios. Argumenta que en los brotes de violencia nadie se hace responsable. “Tarde o temprano, todas las barras se tendrán que sentar a conversar”, ataja “El Chevo”. Lo cierto es que hay una serie de asuntos pendientes más allá del Mundial.
Un punto espinoso que quieren poner los barristas en la discusión es la prohibición de niños y adolescentes en los sectores reservados a grupos de animación. Lo consideran “un abuso y una violación de derechos”, pues varios tienen hijos con quienes quieren compartir tribuna.
Algunos como “El Duende”, “El Luzco” del grupo La Hinchada Azulcrema y “El Frank” del Atlas consideran que estos grupos sirven de contención a muchos menores que ahí encuentran sentido de pertenencia.
La realidad se presenta como un espacio de tensión. En una de las visitas que Proceso hizo al Estadio Azteca, una madre, integrante del Ritual del Kaoz quería ingresar con su hijo de 16 años. Un miembro de la seguridad le achacó: “Acá no es lugar para menor. Cuide a su hijo, señora”.
Otro punto del acuerdo es justamente la participación y el papel de las mujeres. Al consultar voces femeninas las opiniones están divididas. “Karlita”, de la Resistencia Albiazul expresa que “a la hora de las decisiones importantes ni nos consideran, y tampoco quieren que tengamos injerencia en las juntas, pero seguiremos molestando”.
En tanto, Itzel Esmeralda, exintegrante de una de las principales barras en la Ciudad de México, asume que haber sido parte del colectivo fue de lo más complicado que le sucedió en su vida.
“Es cierto que nos toca transitar en un mundo de hombres, pero podemos tener un papel importante en la mediación de conflictos. A veces tengo que regañar a los chavos para que no hagan pendejadas”, alega Lis, integrante de La Sangre Azul.
En el sector que ocupa el Ritual del Kaoz en el Estadio Azteca, Karen, para quien ser barrista es un orgullo, defiende el papel de las mujeres con una frase que bien pudo haber pronunciado un hombre: “Muchos hombres no creen que una mujer pueda tener huevos para alentar. Nosotras también amamos los colores”.
Una tendencia internacional que exige tiempo
Eric admite que haber llegado a este punto, donde se están juntando barras rivales, ha generado resistencias internas, pero insiste en que hay que apostarle al asunto por más incipiente que sea.
La concertación entre autoridades y grupos es ya una tendencia internacional para reducir la violencia en muchas latitudes. En Alemania, los Fanprojekte (proyectos de aficionados) se crearon como iniciativas socioeducativas y de trabajo social especializado para seguidores de carácter ultra, con muchos años de ensayos y evaluaciones.
En Brasil, en 2014, surgió la Asociación Nacional de Torcidas Organizadas (ANATORG), luego de años de conversaciones. “Nos dimos cuenta de que teníamos que sentarnos a dialogar y dejar de lado egos y rencores”, asegura Claudinho, presidente de la asociación.
Este organismo insistió mucho para ser recibido por autoridades. Con el presidente Bolsonaro, entre 2019 y 2022, se les retiró el diálogo con el gobierno federal. Actualmente, ya con una interlocución renovada por la administración de Lula Da Silva son más de 200 torcidas representadas.
“No deben desanimarse si pocos los toman en serio, con perseverancia y diálogo se resuelven cuestiones que parecían imposibles o completamente bloqueadas”, sugiere al ser consultado sobre México y el mencionado acuerdo en gestación.
En Colombia existe una larga tradición de interlocuciones bajo el concepto de barrismo social. A pesar de algunos vaivenes se apoya proyectos de barras mediante concursos de fondos para políticas públicas. Algo muy lejano a México.
“Se reían cuando empezamos a compilar libros y realizar ciclos, hoy somos referencia”, dice Raúl Martínez, referente de la barra de Atlético Nacional.
Un punto a favor de las barras mexicanas es que algunas ya realizan labor social desde hace tiempo. Algunas lo hacen hacia adentro como La Rebel, otras van a barrios a realizar actividades.