Documental

Hagerman reúne a Julieta Venegas en “Flamingos”, documental sobre las aves de Yucatán

El cineasta Lorenzo Hagerman estrena "Flamingos: la vida después del meteorito", un documental que rompe con el formato televisivo de naturaleza. La cinta, que cuenta con la narración de Julieta Venegas y música de Bryce Dessner, retrata la vida de 38 mil flamencos caribeños en Yucatán.
sábado, 28 de marzo de 2026 · 07:00

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Más conocido como cinematógrafo en películas nacionales e internacionales, Lorenzo Hagerman (Ciudad de México, 1969) también es director de documentales y estrena en México su quinto filme en ese género, con el título Flamingos: la vida después del meteorito, donde retrata la vida de alrededor de 38 mil flamencos caribeños, aves que llegan a crear sus nidos en el norte de la península de Yucatán.

La cinta es el resultado de 700 días de filmación, donde las imágenes, la poesía, el humor y la música se mezclan con la participación de creadores internacionales, como la micropoetiza española Ajo (María José Martín), el músico estadunidense Bryce Dessner (integrante de la banda de rock The National), la cantante mexicana Julieta Venegas, así como uno de los pioneros en documentales sobre la naturaleza, el fotógrafo estadunidense Tim Laman, y la supervisión musical de la mexicana Lynn Fainchtein, quien falleció el 1 de marzo de 2024.

El largometraje se halla en la cartelera mexicana en todo México con 50 copias desde el 26 de marzo, bajo la distribución de Pimineta Films. 

En entrevista, Hagerman destaca que es una cinta que rompe el género del documental de naturaleza televisivo. 

“Por lo general los documentales de la pantalla chica no sigue a una sola especie, en general cubre diferentes especies porque eso facilita también un poco la estructura, y aquí era enorme el reto de centrarse en una sola especie, los flamingos caribeños. La Universidad de Cornell, mediante el Laboratorio de Ornitología, estaba muy preocupado de si se iba a poder lograr porque era un propósito importante”.

Hagerman y la cantante Julieta Venegas. Complicidad documental. Foto: Cortesía de la Producción 

Este lanzamiento trasciende la pantalla debido a un sólido compromiso social: la productora La Vaca Independiente destinará los recursos obtenidos por la exhibición a proyectos de conservación liderados por la Fundación Pedro y Elena Hernández, AC, y Transformación, Arte y Educación, AC.

Amor a primera vista

Hagerman explica cómo comenzó el proyecto:

“Claudia Madrazo, productora ejecutiva del documental, en un inicio buscó a la Universidad de Cornell, donde el Laboratorio de Ornitología es líder en el estudio de aves en el mundo, para acercarse a la península de Yucatán a realizar un registro de estas aves. 

“Tenían la idea conjunta de hacer una pieza, no se sabía bien si de televisión o un documental, algo de divulgación en torno de esta especie, que es una especie bandera, es decir, en el momento en que tú haces acciones de conservación, de preservación de una especie, estás protegiendo la biodiversidad conjunta de otras especies, por eso se le llama especie de bandera”. 

El primer interés, continúa, era registrar la historia natural del flamenco para el archivo de este laboratorio, el cual no produce programas de televisión ni películas, su objetivo principal es el archivo y ha hecho algunas cosas, pero no es un productor de contenido. “Es ahí cuando me buscan. Llevo más de 20 años viviendo en Mérida. Y me piden efectuar este registro, inicialmente de una etapa de la historia natural del flamenco y, honestamente, fue amor a primera vista”. 

Expone el también creador de los documentales H20mcAquí sigo y Fifaliana, y fotógrafo en HeliWhich way home (nominada al Oscar) y The mountain de Rick Alverson:

Fueron por mí al aeropuerto unos biólogos y en unos cinco o diez minutos me explicaron el contexto biológico que iba yo a observar. Me metieron a un escondite y regresaron por mi 15 horas después. En ese tiempo de observación de esas aves y con la poca información que me habían dado, me di cuenta que podía entender lo que estaba sucediendo y que había un potencial para hacer una película. Esto fue hace diez años. De ahí surgió el gran recorrido, de la elaboración del guion, buscar financiamiento total hasta ahora que ya se estrena en cines comerciales y del circuito cultural. 

–En el guion se incluye la poesía de Ajo, ¿cómo fue trabajar las magníficas imágenes de los nidos de los flamencos caribeños y la poesía?

–Como todo documental, uno primero hace un guion con la información que se obtiene en la investigación; uno supone qué va a suceder, pero como dice Ajo, quien colaboró para hacer la narración y el diálogo lo hace Julieta Venegas, la realidad supera la ficción. Entonces, fue la realidad la que iba empujando para que esta estructura se construyera.

“Al inicio este ejercicio de observar la naturaleza por tiempos prolongados, en este caso el comportamiento de los flamencos, me iba sorprendiendo paso a paso porque, cuando tú observas la vida silvestre conscientemente, llega un punto donde empiezas incluso a predecir lo que va a pasar. 

“Eso quiere decir que estás entendiendo el modus operandi o la manera en que se comportan en este caso los flamencos. En mi mente no únicamente estaba qué otra toma necesitaba para poder construir este rompecabezas, sino también lo qué significaba para mí porque la observación de la vida silvestre no se puede hacer de ninguna otra manera más que desde la perspectiva del ser humano, lo cual nos hace humanizar un poco a la vida silvestre. Y ahí empezó un poco a elaborarse el guion mediante este ejercicio de observación que como lo humanizamos se vuelve un ejercicio de observación de uno mismo”.

Una toma de 38 mil flamencos caribeños. Foto: Cortesía de la Producción 

Hagerman reconoce que en un principio no sucedió lo que esperaban. Los flamencos se fueron, desaparecieron, lo cual causó llamadas a las Bahamas, Cuba y Venezuela para ver si la población había crecido o ¿qué  noticias tenía de 40 mil flamencos perdidos? 

Finalmente los encontramos en los pantanos. No fue lo esperado en ese año, y eso ya me dio una estructura. Ahí supe que poseía una historia única porque se iba a volver a hacer el intento al año siguiente, pero con más limitaciones de producción porque no se había pensado para que se prolongara, y empezó una construcción más fina de la historia.

Respecto de los 38 mil flamingos que se retratan en la pantalla grande, relata contento vía telefónica:

“Se contaron los nidos de huevo en ese banco de arena, eran 18 mil, multiplicado por dos, se necesitan dos para hacer un huevo, es lo que nos da el dato cercano a los 40 mil, más la población juvenil que no está en la etapa de reproducción; y tuve la fortuna de contar con los mejores del mundo, yo fotografiaba con una de las cámaras, la más permanente, porque vivo en la península de Yucatán, y por ello se me facilitó más el acceso, pero gran parte del material también es de los fotógrafos del Laboratorio de Ornitología de Cornell, que son especialistas en la fotografía de aves”. 

Luego, explica, se sumaron fotógrafos como el estadunidense Tim Laman, quien es un rockstar, una de las gentes más reconocidas en el mundo. En especial nos acordamos mucho de su secuencia de las aves del paraíso en Nueva Guinea en el Planeta Tierra de David Attenborough, el gran maestro del cine documental de la BBC. A veces era yo sólo y a veces éramos tres fotógrafos dependiendo de la importancia del momento que se iba a firmar”. 

Hagerman explica que lo mismo fue en la postproducción. El diseño sonoro se hizo en Bristol, Inglaterra, con estudios especializados en reconstrucción de sonidos de naturaleza; la música es de Dessner, quien acaba de estar nominado al Oscar en la ceremonia pasada, “extraordinario músico”. 

También destaca la narración de Julieta Venegas, “fue una fortuna, un acierto y un gozo trabajar con ella, y, bueno, la colaboración para escribir con Ajo, quien vive en Madrid y posee esta gran facilidad para hacernos reír, meditar y reflexionar al mismo tiempo de cosas muy cotidianas”. 

Escena del abrazo. Foto: Cortesía de la Producción  

Una jarana en Francia

En cuento a la música, Lorenzo Hagerman menciona la colaboración con Fainchtein: “Es de las mejores supervisoras musicales del mundo. Fue clave en dar con Dessner, Julieta y Camilo Lara, quien también creó una pieza especial para la película. En algún momento yo le dije a Lynn que lo único que me preocupa era que  Dessner no tuviera el toque caribeño”. 

Entonces, dice, se les ocurrió comprarle una jarana a Dessner. “Hablamos con Mono Blanco, una gran agrupación que se ha dedicado a rescatar el son veracruzano, e inmediatamente nos dijeron que acababa de salir una jarana preciosa. Era la mitad de la pandemia y la mandamos a Francia para que Bryce la tuviera y una parte de la música se hizo con esa jarana”.

Hagerman finaliza emocionado por el estreno de su filme:

“Ya es una película que tendrá que vivir por si sola. Este fin de semana es cuando se va a poder ver en la pantalla grande. Nosotros no tenemos ahorita ningún acuerdo con ninguna plataforma, y pues sabemos que viene el 2 de abril el estreno de la película Super Mario Bros Galaxy que es muy potente y que va a generar una presión sobre las salas de cine. 

“Realmente este fin de semana es cuando se va a poder ver en la pantalla grande. Este documental es un espectáculo visual que se debe de ver en la pantalla grande, ofrece un trabajo sonoro muy particular, y mete al público a la atmósfera del ambiente silvestre que estuvimos filmando”.

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