Cultura
Llega a cines de México “Aún es de noche en Caracas”, drama sobre Venezuela (Video)
Película sobre el despojo y éxodo forzado, “Aún es de noche en Caracas” se estrena en México tras su recorrido por festivales de cine. Dirigida por Rondón y Ugás, la cinta es un testimonio sobre las consecuencias del autoritarismo y la pérdida del hogar.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– El largometraje “Aún es de noche en Caracas” (2025), dirigido y escrito por la venezolana Mariana Rondón y la peruana Marité Ugás (dos cineastas reconocidas a nivel mundial) y basado en la novela homónima de Karina Sainz Borgo (nacida en Venezuela, pero radicada en España), se estrena en las salas México desde el 5 de febrero y está situado en Caracas, Venezuela, de 2017.
Para las realizadoras y el famoso actor venezolano Edgar Ramírez, quien actúa y es productor del filme, la cinta llega “en un periodo de alta tensión política, marcado por el recrudecimiento del conflicto entre el gobierno de Nicolás Maduro y Estados Unidos, así como por el endurecimiento del discurso internacional en torno de la democracia, los derechos humanos y la migración forzada venezolana, y adquiere una dimensión urgente: no sólo como obra cinematográfica, sino como testimonio humano de las consecuencias del autoritarismo”.
“Aún es de noche en Caracas” tuvo su estreno internacional en la sección Spotlight de la 82 Mostra de Venencia y después formó parte del 50 Toronto International Film Festival y otros encuentros como Biarritz, AFI Washington DC y el Festival Internacional de Cine de Morelia.
La historia sigue a Adelaida, interpretada por la actriz colombiana Natalia Reyes, una mujer de 38 años que, tras la muerte de su madre, queda atrapada en una ciudad donde sobrevivir implica renunciar incluso a su propia identidad. Cuando su departamento es tomado por mujeres afines al régimen de Maduro, Adelaida se ve obligada a esconderse en el apartamento contiguo, iniciando un recorrido de supervivencia física y emocional que refleja el despojo, el miedo y la ruptura social que viven millones de venezolanos dentro y fuera del país.
También actúan Moisés Angola, Samantha Castillo y Sheila Monterola.
En 2017 en Venezuela hubo protestas contra el entonces presidente de ese país, Nicolás Maduro (secuestrado por el ejército estadunidense el 3 de enero último y llevado a juicio a ese país, acusado de narcoterrorismo), y el resultado fue un saldo de 163 jóvenes muertos, dos mil 977 heridos y mil 351 detenidos.
Rondón dice en entrevista que Ugás y ella son artistas “y trabajamos en función de poder rescatar el mundo íntimo, en poder hablar de lo más aterrador de esto que es la muerte, las desapariciones y el miedo, que eso no se olvide, que todos sean testigos del momento tan duro que ha vivido Venezuela desde hace años”.
Ugás aclara a Proceso:
“No hacemos política, no estamos haciendo ninguna campaña, estamos creando arte que refleja una realidad latente, y esperamos sanar un poquito esa herida, tan abierta y cada vez más lastimosa por muchos más lugares del mundo. Ha sido muy fuerte el desplazamiento de venezolanos y en la película decidimos utilizar material de archivo para mostrar lo que pasó en Caracas en ese año, y la historia se queda corta”.
Ambas coinciden en que “el exilio, la pérdida del hogar y la necesidad de huir para salvar la vida son temas que conectan directamente con la actualidad política y con las discusiones internacionales sobre migración y derechos humanos”. A decir suyo, “Aún es de noche en Caracas’ es un relato de supervivencia y desarraigo que, aunque transcurre en Venezuela, dialoga con realidades de toda América Latina”.
Concluyen: “Es una película hecha para interpelar, incomodar y emocionar al público”.
La cinta, filmada en México, es una producción mexicana, con la participación de Ramírez, cuya trayectoria internacional incluye títulos como “Carlos”, “La noche más oscura”, “American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace”, “Emilia Pérez” y “Manos de piedra”. En México, el productor Stacy Perskie, de la casa productora Redrum, fue clave para la consolidación del proyecto. Fundada en 2009, Redrum ha participado en producciones internacionales de gran impacto como “Bardo”, de Alejandro González Iñárritu, y “Pedro Páramo”, dirigida por Rodrigo Prieto.
“Aún es de noche en Caracas” cuenta con la dirección de fotografía de Juan Pablo Ramírez y el diseño de producción de Ezra Buenrostro.
Espejo universal
Ramírez expresa a Proceso que el filme pueda aportar una cara y un rostro al drama más allá del titular y de la noticia.
“Creo que el cine posee la posibilidad maravillosa de ser un vehículo de empatía y un vehículo de compasión. Para nosotros era muy importante contar la historia o una de las cientos de miles de historias de venezolanos que lo perdieron todo y se vieron forzados a tomar decisiones extremas, decisiones muy difíciles con el objetivo de poder sobrevivir durante estos últimos 25 años, poniendo el acento justamente en la historia de las víctimas, era importante ser un conducto para hablar de las víctimas y de una tragedia que lleva más de un cuarto de siglo sucediendo en nuestro país, donde los venezolanos nos hemos visto forzados a irnos de nuestro país.
“Es la crisis de desplazamiento más terrible que se ha visto en las Américas alguna vez. Uno de cada cuatro venezolanos se ha ido de Venezuela, y ese es el drama central de la protagonista de la cinta, Adelaida. Es una película de terror, donde el monstruo no está debajo de la cama o es un ente sobrenatural. El monstruo es el soldado, el guardia nacional que está supuesto a cuidarte, a protegerte constitucionalmente, y te ve como su enemigo, te mata, apresa y tortura”.
Continúa que el “monstruo” es el funcionario público que especula, extorsiona, trafica con la comida, las medicinas, con el derecho a un documento.
“El monstruo es el vecino del que desconfías y que es capaz en algún punto de delatarte para lograr sobrevivir también. Y lo tienes que entender porque es una víctima que se ve forzada también a convertirse en victimario. Yo creo que esos son temas universales. Muchas personas en el mundo pueden identificarse y eso para nosotros es importante”.
También explica que no es una película de denuncia o con una intención documental; desearon, agrega, que fuera un largometraje “profundamente emocional, que permitiera generar empatía y entender la dimensión de la tragedia venezolana, y que pudiera servir como un espejo para que muchísimas personas en el mundo puedan reflejarse. Si tú le quitas a la película la palabra Venezuela, pudo haber ocurrido en Alemania en los treinta, en Irán en los setenta, en Bosnia y Herzegovina o Ruanda en los noventa o en Ucrania”.
–¿Cómo ve a Venezuela ahora?
–Venezuela está viviendo una mezcla muy intensa de alivio, esperanza, pero también de miedo e incertidumbre, de agotamiento emocional, de no saber exactamente hacia dónde va esto, pero definitivamente por primera vez, en demasiados años, el país está intentando imaginarse un futuro que por muchísimos años no existía, ni siquiera había la sensación de futuro.
Nos sentimos muy frágiles y al mismo tiempo aliviados de que al menos un dictador que destruyó tantos cientos de miles de vidas esté detrás de las rejas. Pero al mismo tiempo nos econtramos en un limbo que no sabemos exactamente hacia dónde se dirige, mas queremos pensar en un país próspero, en paz, justo y sobre todo que sea una nación libre.
Proyecto esperado
Ramírez (San Cristóbal, Venezuela, 1977) cuenta que deseaba, anhelaba, encontrar una historia que le permitiera hablar de su país:
“Tuvimos la gran suerte de conseguir los derechos de una novela maravillosa: ‘La hija de la española’ de Sainz Borgo. Ella nos dio los derechos y esa es la historia que estamos contando. Es una amalgama de cientos de miles de historias de personas que lo perdieron todo y que tuvieron que tomar decisiones muy fuertes para lograr sobrevivir. Además, ella es productora ejecutiva, y está muy contenta con el resultado, de modo que nos hace sentir a todos como muy satisfechos de que avale y esté tan emocionada con la película”.
–Usted es un periodista en la trama…
–Bueno, antes de ser actor, en la vida real fui periodista y cubría la fuente política. Son muchos los amigos que tengo presos, perseguidos, amenazados y que han sido asesinados. Como productor, no esperaba actuar, pero las directoras Rondón y Ugás me invitaron a última hora a ser este personaje pequeño que se llama Francisco, quien resulta siendo el recuerdo de la protagonista de una vida más dulce, cuando su vida aún no se había desmoronado. De modo que fue muy agradable participar en la película con este personaje.
La periodista Sainz Borgo (Caracas, 1982), autora de la novela original, subraya que la película “respira el autoritarismo de los tiempos y lo retrata de manera universal”.