Ciudad de México

El rescate de las pachucas en el Teatro de la Ciudad

Les pusieron “pachucos” a los descendientes de mexicanos radicados básicamente en California, Estados Unidos, hacia la mitad del siglo XX. En función única, este sábado 27 en el Teatro de la Ciudad, llega la obra Pachuquismo para reivindicar a las mujeres.
sábado, 27 de julio de 2024 · 07:00

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Espectáculo multidisciplinario de la compañía californiana La Mezcla, fundada por la bailarina y coreógrafa chicana Vanessa Sánchez, la puesta Pachuquismo rescata las historias y aportes de “Las pachucas”, mujeres desconocidas para muchos hasta hoy.

No sólo fueron los pachucos, también fueron las pachucas, las mujeres quienes formaron parte de ese movimiento en los Estados Unidos durante los años cuarenta y cincuenta, eje novedoso que se presenta en única función el sábado 27 de julio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, y al día siguiente, el domingo, una clase magistral al mediodía abierta al público.

Si bien este espectáculo se disfrutó en el pasado 51º Festival Internacional Cervantino, es la primera ocasión que salió de Estados Unidos, ahora como parte de una breve gira por México, que incluye una función en Irapuato el jueves 25, otra en el Teatro de la Ciudad Purísima del Rincón de Guanajuato el día 26, y luego en la Ciudad de México.

En entrevista en inglés y español con Proceso, Vanessa Sánchez relató que si bien sus padres y ella nacieron en Estados Unidos, su familia es de origen veracruzano, y cuando en los “dosmiles” vivió temporalmente en México, descubrió una fuerte conexión entre el zapateado jarocho y el tap, que practica desde los tres años y con la que tiene mayor afinidad. 

Para la artista se trató del encuentro de un lenguaje rítmico y hermanado que se transformó en una búsqueda e investigación de sus raíces, y como parte de ello el descubrimiento de las “pachucas”.

Forma parte de esos descubrimientos el rescate de Amelia Venegas, quien a sus 22 años fue arrestada y encarcelada por “alterar el orden público” en junio de 1943 en Los Ángeles, California, sólo por apoyar a jóvenes pachucos que se defendían de policías. En diarios apareció como “pachuca girl” (chica pachuca), y así como ella hubo otras mujeres jóvenes que desafiaron las reglas de lo que entonces se consideraba femenino.

Sánchez. Investigación de las raíces. Foto: Alexia Treviño

Su rostro en las fotografías de archivo se proyecta en el espectáculo, en un rediseño del reconocido artista John Jota Leaños, integrándose a la danza y la música en vivo como parte del movimiento escénico.

El escritor Octavio Paz, en su célebre ensayo sobre la identidad del mexicano El Laberinto de la soledad (1950), relata en el capítulo “El pachuco y otros extremos”, donde resume la esencia del pachuco casi como un ‘ser y no ser’ shakespiriano:

“Rebeldes instintivos, contra ellos se ha cebado más de una vez el racismo norteamericano. Pero los ‘pachucos’ no reivindican su raza ni la nacionalidad de sus antepasados. A pesar de que su actitud revela una obstinada y casi fanática voluntad de ser, esa voluntad no afirma nada concreto sino la decisión -ambigua, como se verá- de no ser como los otros que los rodean.

“El ‘pachuco’ no quiere volver a su origen mexicano; tampoco -al menos en apariencia- desea fundirse a la vida norteamericana. Todo en él es impulso que se niega a sí mismo, nudo de contradicciones, enigma. Y el primer enigma es su nombre mismo: pachuco, vocablo de incierta filiación, que dice nada y dice todo…”.

Quizá por su cercanía con Estados Unidos, en Ciudad Juárez, Chihuahua, el 19 de septiembre fue declarado el “Día del Pachuco” en un homenaje a Germán Valdez Tin Tan como referente wn el cine, y en talmarco se impulsó el Festival del Pachuco.

Mirada femenina de la migración

Vanessa Sánchez recordó que la idea de “pachuquismo” surgió de una curiosidad que tuvo toda su vida sobre esta expresión cultural, pues creció en el seno de una familia méxico-americana, pero decidió investigar en la cultura de los años cuarenta (como parte de una dualidad inherente en especial, después de los años “dosmiles” cuando radicó en México), y de ahí legó a las pachucas. Dijo:

“He sido bailarina toda mi vida, pero estando allá era considerada como bailarina mexicana en Estados Unidos, y cuando me mudé a México era la ‘bailarina gringa’. La resistencia de la cultura pachuca entre el aquí y el allá fue lo que más me llamó la atención y me orientó a esto.

“Algo en lo que hace énfasis Pachuquismo es en el enfoque en la resistencia al sur de California. Esta cultura resiliente en torno a las mujeres que no está en libros, en teatro o películas, pero que formaron parte de este movimiento sus historias, como la de Amelia, no habían sido ni vistas ni escuchadas, y eso es parte de lo que van a poder ver, y como parte de esto dejar claro que sus historias no fueron olvidadas”.

El espectáculo, con música en vivo bajo la dirección de Ayla Davila, presenta a nueve bailarines, hombres y mujeres, y se escuchan en escena sones jarochos populares como “La bamba” y “La bruja”, y al mismo tiempo piezas clásicas del jazz y el blues, como “Dream a Little Dream of Me” y “Nobody Knows You When You're Down and Out”.

Laura Rebolloso brindó su asesoría a la producción y adaptó los versos de las canciones populares a la historia de las pachucas para destacar su fortaleza.

Espectáculo visual, musical e histórico. Foto: Anthony Tornton

Si bien el atuendo del ‘pachuco’, el zoot suit (en referencia al pantalón y saco suelto, este último largo y debajo de la cadera) es obvio como asociación de ideas, en el caso de las pachucas no se ubica tanto, pero incluye faldas largas con estilos similares a los atuendos del rock and roll, blusas ajustadas con cuello de camisa, y un peinado con copete.

John Jota Leaños -artista chicano nacido en Pomona, California, becario de la Guggenheim Fellowship en 2012, con exposiciones en México como en Coffe LAB de San José del Cabo en 2019 y director de la animación Los ABCs ¡Qué vivan lo muertos! (proyectado en el Festival de Cine de Morelia en 2004)-, relató en video-entrevista su trabajo en Pachuquismo:

“Es un proyecto importante para la revisión e historia de la pachuca, de la migración, de la activista mexicana-americana que fue parte de la historia olvidada, su vestimenta como referencia en el contexto histórico de represión del Estado, de la marginalidad, que es contínua hacia los chicanos en el norte.

“Esto tiene el contexto de revisar al pachuco para mostrar esas experiencias y esfuerzos de mujeres, importante incluso para las chicanas contemporáneas”.

El trabajo artístico compartido por Jota Leaños se realizó a través de un tratamiento en video, mismo que forma parte del telón de fondo del espectáculo. Recordó cómo conoció la historia de Amelia Venegas en la Biblioteca Pública de Los Ángeles, a través de micro fichas en diarios y su arresto en los zoot suit riders (alborotos de pachucos) de 1943 como “una injusticia”, imágenes que rediseñó para hacer una conexión con el trabajo escénico.

Explicó que además de la historia de Venegas, se podrán ver imágenes poco vistas, casi olvidadas, de reuniones de mujeres protestando por arrestos a jóvenes pachucos:

“El fondo es la resistencia en esencia, es una serie de imágenes e investigación que se realizaron de manera especial para este espectáculo. En ocasiones se ven fotografías con jóvenes y sus ropas hecha trizas, mientras que policías muestran los trajes desgarrados como trofeos.

Jota Leaños. Sus imágenes. Foto: Universidad de California Santa Cruz

Pachuquismo incluye animaciones con música, algunas veces mi trabajo es un contraste, casi irónico, con la música alegre que en ocasiones se escucha, mientras en lo visual y escénico se denuncia la violencia”.

–¿En qué marca diferencia Pachuquismo?

–Definitivamente en el tema de las pachucas llevadas a escena, las mujeres a un lado de los pachucos, porque ese movimiento se ha presentado siempre como algo muy masculino. Pero no, está la otra historia, el complemento, el de la fuerza femenina, y no hablo de la fuerza física sino la de ideas”.

Pachuquismo podrá disfrutarse el sábado 27 de julio a las 19 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, ubicado en Donceles 36, Centro Histórico, mismo recinto en el que Vanessa Sánchez ofrecerá una clase magistral el domingo 28 de julio a las 12 horas.

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