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"Pantera Negra: Wakanda por siempre": la sucesión del rey
Una interesante aventura que mezcla emociones con política, en medio de serios dilemas morales, sobre las determinaciones que deben tomar los países cuando se sienten asediados.MONTERREY, N. L. (apro).- En el universo Marvel, las historias de la serie de Pantera Negra son mucho más profundas que las de Avengers, Thor, Capitán América, Hulk.
Pantera Negra: Wakanda por siempre (Black Panther: Wakanda forever, 2022) es un homenaje completo a Chadwick Boseman, que lanzó al personaje en el cine y quien falleció prematuramente a los 44 años de edad cuando su prometedora carrera ascendía.
A Boseman se le trata con reverencia desde el principio, presentándolo como una figura de veneración, con créditos que son tan silenciosos como espectaculares, hasta el epílogo, en el que se le considera el verdadero rey de la franquicia, más como intérprete que como personaje.
En medio de estos actos luctuosos de respeto y admiración para el desaparecido monarca T’Challa, se desarrolla una historia relacionada como el desconcierto que provocan las partidas prematuras, la necesidad de arrostrar retos inesperados y disyuntivas importantes sobre las decisiones que un líder debe tomar para proteger a su pueblo.
Wakanda es la nación más poderosa del mundo. Ha desarrollado increíble tecnología, que mezcla con evidentes signos autóctonos y, además, posee el derecho exclusivo de la explotación del preciado metal vibranium, lo que genera recelo entre las naciones del planeta.
La reina y todo el consejo del país están desconcertados por la reciente sucesión. En medio de esa confusión surge la amenaza de un nuevo enemigo, Namor (Tenoch Huerta), un atlante de origen mutante, que vive en las profundidades del océano y que tiene la capacidad de desplazarse por cielo, mar y tierra. Posee también el valioso metal, y quiere hacer alianza con los wakandianos, aunque ello significa que estos arriesguen todo.
Entre esas decisiones difíciles se desarrolla una historia llena de acción, que se comparte con preciosos elementos relacionados con los vestuarios y una digitalización hiperdesarrollada marca Marvel. La historia recorre varios países, aunque la arquitectura de sitios como Yucatán, se ve demasiado acartonada y los atuendos de los lugareños son como para recibir turistas.
El guion mezcla elementos de la historia con la ciencia ficción, y se refiere a cuestiones que son tan cercanas a todos, como las amenazas que existen de agentes extranjeros hacia la seguridad de las naciones, como un reflejo de los titulares que ocupan los diarios, con invasiones y amagos de uso de armas nucleares.
El enigmático y poderoso Namor no actúa por maldad. En su formación personal de guerrero y soberano, debe hacer todo lo necesario para resguardar a los suyos, aunque eso implique sacrificar personas inocentes extranjeros.
Aunque, como la marca lo demanda, tiene que haber violencia, peleas, explosiones y destrucción a niveles catastróficos, la cinta no se despega de sus referentes emocionales como son el amor a la patria, el dolor de una pérdida y la necesidad de responder con energía cuando la amenaza acecha.
En el momento culminante surge la gran inquietud sobre el impulso de tomar venganza frente al maldito que ha provocado gran dolor, o si se debe hacer lo correcto, en el nombre de la justicia, aunque eso signifique perdonar la vida al agresor.
Tenoch Huerta, en lo particular, hace un trabajo excepcional como oponente multilingüe, que luce realmente atemorizante.
En otra declaratoria feminista, son las mujeres las que establecen la línea de defensa principal del país. La reina que se estrena, junto con su hija la princesa, así como con una hacker improbable, traída de occidente y una generala, se encargan de liderar a las fuerzas que combaten a los transgresores.
Pantera Negra: Wakanda por siempre es una interesante aventura que mezcla emociones con política, en medio de serios dilemas morales, sobre las determinaciones que deben tomar los países cuando se sienten asediados.
Es divertida e invita a la reflexión.