Blue Monday

Blue Monday y salud mental: lo que dice la evidencia científica

Aunque Blue Monday se ha popularizado en medios y redes sociales, la ciencia médica aclara que el estado de ánimo no depende de un solo día.
lunes, 19 de enero de 2026 · 09:06

CIUDAD DE MÉXICO (apro).— El término Blue Monday se utiliza para referirse al tercer lunes de enero y suele describirse como el día más triste del año. Sin embargo, no existe evidencia científica que respalde que una fecha específica concentre un mayor riesgo de depresión o malestar emocional. El concepto surgió en 2005 como parte de una campaña publicitaria y no fue validado mediante estudios clínicos ni revisiones académicas.

Instituciones dedicadas a la investigación en salud mental, como el National Institute of Mental Health y organizaciones europeas de salud pública, han señalado que la idea de un “día más deprimente” carece de sustento médico. Aun así, el término se ha mantenido en el discurso público y mediático, lo que ha generado confusión entre tristeza temporal, estrés cotidiano y trastornos depresivos clínicamente reconocidos.

Variaciones estacionales del estado de ánimo

Aunque Blue Monday no es un fenómeno clínico, la literatura médica sí documenta que el estado de ánimo puede variar a lo largo del año, especialmente en regiones con inviernos prolongados y menor exposición a la luz solar.

Durante los meses de otoño e invierno se han observado cambios en patrones de sueño, niveles de energía y motivación en una parte de la población. Estas variaciones no implican necesariamente un trastorno mental, pero forman parte del contexto en el que se ha popularizado el concepto de Blue Monday.

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Trastorno afectivo estacional: una condición reconocida

El trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés) es una forma de depresión recurrente reconocida en manuales diagnósticos internacionales. Se caracteriza por la aparición de síntomas depresivos en una época específica del año, con mayor frecuencia en otoño e invierno, y remisión parcial o total en primavera y verano.

De acuerdo con información clínica de la Mayo Clinic, los síntomas pueden incluir disminución del estado de ánimo, fatiga persistente, aumento del sueño, cambios en el apetito y dificultad para concentrarse. Estos síntomas deben cumplir criterios de duración, intensidad y recurrencia para ser considerados SAD, lo que los diferencia de la tristeza estacional leve.

Mecanismos biológicos implicados

Luz solar y ritmo circadiano

La reducción de la luz natural durante el invierno puede alterar el ritmo circadiano, el sistema interno que regula el ciclo sueño-vigilia. El National Institute of Mental Health señala que estas alteraciones pueden influir en el estado de ánimo y la energía diaria en personas susceptibles.

Serotonina

Estudios clínicos han observado que la menor exposición a la luz solar puede asociarse con una disminución en la actividad de la serotonina, un neurotransmisor involucrado en la regulación del estado de ánimo.

Melatonina

Durante los meses con menos horas de luz, la producción de melatonina puede aumentar, lo que favorece la somnolencia y puede influir en los niveles de actividad y alerta.

Vitamina D

La exposición solar limitada también puede reducir los niveles de vitamina D, sustancia relacionada con múltiples procesos fisiológicos, incluidos algunos vinculados al bienestar general, aunque su papel específico en el SAD continúa en estudio.

Evidencia sobre intervenciones clínicas

La investigación médica ha identificado varias estrategias con respaldo científico para el manejo del SAD:

Terapia de luz brillante, utilizada de forma regular durante las mañanas, ha mostrado reducción de síntomas en ensayos clínicos controlados.

Psicoterapia, en particular enfoques cognitivo-conductuales adaptados a la depresión estacional.

Tratamiento farmacológico, indicado en algunos casos bajo supervisión médica.

Estas intervenciones se aplican de manera individualizada y no están vinculadas a un día específico del calendario.

Blue Monday como punto de comunicación en salud pública

Desde la perspectiva científica, Blue Monday no describe un evento clínico, pero su difusión ha sido utilizada por instituciones y profesionales como una oportunidad para difundir información sobre salud mental, diferenciar entre malestar transitorio y trastornos depresivos, y promover la búsqueda de atención profesional cuando los síntomas son persistentes.

La evidencia disponible indica que la salud mental no depende de una sola fecha, sino de factores biológicos, sociales y ambientales que interactúan a lo largo del tiempo.

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