Científicos mexicanos

Científicos mexicanos de la UAG desarrollan modelo de prótesis de brazo biónico

El brazo protésico, bautizado como E-Redi, busca reducir la complejidad de los dispositivos que lleva a las personas a abandonarlos, explicó el doctor Erick Guzmán, director del proyecto.  
martes, 14 de abril de 2026 · 17:19

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Un grupo de científicos de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG) desarrolló el prototipo de un brazo biónico, con el que buscan ayudar a recuperar la movilidad a personas amputadas o con la ausencia de una extremidad.  

El brazo protésico, bautizado como E-Redi, busca reducir la complejidad de los dispositivos que lleva a las personas a abandonarlos, explicó el doctor Erick Guzmán, director del proyecto.  

"Nuestro dispositivo E-Redi es tan sencillo que, con un solo sensor muscular, se pueden controlar distintos niveles protésicos, lo que ayuda a que el aparato se adapte con facilidad entre nuestros futuros usuarios", dijo en un video de N+.  

La idea del diseño surgió a partir de una amistad. Todo comenzó cuando Jorge Velazco, hoy diseñador mecánico de E-Redi, conoció a Alberto Orozco en un campamento, a los 10 años. Orozco nació con meromelia, una condición congénita que provoca la ausencia parcial de una extremidad. 

Velazco y Orozco se convirtieron en buenos amigos, y lo siguen siendo hasta la fecha. Juntos veían películas como “Star Wars” o “Robocop” lo que llevó a una promesa.  

“Hubo un momento en que, quizá en broma, dijimos que algún día yo le haría un brazo y que iba a tener su brazo biónico", contó Velazco.  

Años más tarde, el anhelo de ayudar a su amigo se materializó en el proyecto de tesis de Velazco. Con ayuda del Dr. Erick Guzmán, comenzó el desarrollo de la prótesis que utiliza señales musculares para controlar el movimiento.  

Además, los investigadores señalaron que las futuras versiones podrían incluso combinar la actividad muscular con órdenes de voz. El proyecto es financiado por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco. 

Alberto Orozco, quien ha probado el “brazo biónico” que su mejor amigo contribuyó a diseñar, dijo que el dispositivo es fácil de utilizar. En su caso, el mayor reto es “la parte psicológica y mental de la adaptación”. 

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