Entrevista con Marcelo Ebrard, secretario de Economía

México confía en que 90% del T-MEC sobrevivirá a Trump

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encabeza una misión comercial que viaja hoy a Canadá para tratar la revisión del T-MEC -que se inicia el 25 de mayo ya con EU-. En entrevista con Proceso, el funcionario reflexiona sobre lo que califica como “una batalla por preservar lo que ya existe".
jueves, 7 de mayo de 2026 · 05:00

Por encima del sistema proteccionista y arancelario del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el gobierno de México considera que en la revisión del T-MEC, que empieza este 25 de mayo, sólo 10% del acuerdo comercial se modificará.

“Ya tenemos hecho nuestro marco”, afirma Marcelo Ebrard, secretario de Economía del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, durante una entrevista con Proceso realizada en su oficina en la colonia Condesa.

“Yo creo que más de 90% del tratado va a sobrevivir, en razón de que se regulan muchas que no quieres volver a regular; ni modo que nos sentemos otra vez a revisar todos los capítulos”, dice Ebrard en referencia a las negociaciones.

En abril último, Jamieson Greer, representante Comercial Especial de la Casa Blanca (USTR, por sus siglas en inglés), estuvo en la capital mexicana y en reuniones con Sheinbaum y con Ebrard, respectivamente; definió el calendario de las negociaciones del T-MEC, sin contar por ahora a Canadá.

Para Ebrard, el punto álgido de la revisión del Tratado de Comercio México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) será sobrevivir al empuje y posición proteccionista con el que la USTR se presentará a negociar, más allá de posibles exabruptos de Trump en otros ámbitos.

“Que sobreviva a una ola proteccionista tan grande porque son dos ideas contrarias del mundo, el tratado de libre comercio y ahora estas prácticas de imponer aranceles a todo. Lo primero que tenemos que hacer es proteger la esencia, que es esa posición preferencial de México, que son no aranceles en la mayor parte, que sobreviva y pueda salir adelante de esta circunstancia”, sostiene Ebrard.

Mientras Proceso esperaba en el piso 23 del edificio de la Secretaría de Economía para entrevistar al titular de esta dependencia federal, de la oficina de éste salían representantes del sector empresarial interesados en que se mantenga vivo el T-MEC.

“Esta negociación no es fácil, pero hoy por hoy la llevamos. Tan es así que las exportaciones (de México) siguen creciendo a Estados Unidos y hay que mantenerlas”, agrega el encargado de las negociaciones.

Por encima de la confianza del gobierno de Sheinbaum de poder conseguir un buen acuerdo en las negociaciones con Estados Unidos, el presidente de ese país es impredecible e insiste, un día sí y otro también, en que la remodelación del T-MEC tendrá que ser a su gusto.

El 20 de abril último, mientras Greer se reunía en Palacio Nacional con Sheinbaum y Ebrard, en Washington Trump acotaba la posición de negociación de su emisario al asegurar que el arancel al aluminio y al acero mexicano no está sujeto a modificación; se queda.

Por encima del credo de la Cuarta Transformación contra el neoliberalismo, Sheinbaum heredó de Andrés Manuel López Obrador el T-MEC y sus periodos de revisión, que son el emblema y antítesis de la ideología de Morena y su posición de rechazo al capitalismo y libre comercio. Sin embargo, ahora no tiene alternativa más que endosarlo.

Veo muy difícil la revisión. Las conversaciones que tenemos hasta hoy son bilaterales, lo que tiene Canadá hasta hoy son (negociaciones) bilaterales. Ellos (los canadienses) no tienen conversaciones (con Estados Unidos) todavía formales como nosotros. Supongo que las tendrán más adelante, y muy probablemente ya más adelante tendremos las trilaterales, que tienen que ver con cosas en que hay que ponernos de acuerdo los tres -explica Ebrard.

Amenazas latentes

Trump insiste en que, aunque ya están agendadas las rondas de conversaciones, por lo menos con México, el T-MEC sigue sin convencerlo y mantiene latentes sus amagos de que si no le gusta lo negociado, saca a Estados Unidos del acuerdo o negocia otro diferente con cada uno de sus socios de la región norteamericana.

Ebrard entiende que las amenazas de Trump arrinconan a los negociadores de los tres países; no obstante, no pueden abandonar la mesa. Este 25 de mayo empezarán a intentar resolver diferencias.

No puede ser que tengamos protocolos, anexos o cartas de formulación jurídica más bilaterales, más entre el mismo Estados Unidos… tienes como varios escenarios plausibles. El escenario de retirarse definitivamente del tratado no lo veo. ¿Por qué? Porque incluso legalmente ya tendríamos que haber sido notificados seis meses antes de eso. Ya no pasó. Para qué estarían haciendo conversaciones si se quieren retirar; ya nos habrían dicho -expone el secretario de Economía.

El mantener intacto 90% del T-MEC, como pretende lograr el gobierno de Sheinbaum en las revisiones con la USTR, es parte de un proyecto de largo plazo que endosa totalmente al neoliberalismo comercial del cual dependen muchísimo las exportaciones mexicanas. El encargado de negociar con Greer visualiza un escenario en el que se eviten hacer revisiones anuales, porque no le conviene a los tres países y porque estaría ligado a los intereses ideológicos y políticos de quienes gobiernen en ese momento en las tres naciones norteamericanas.

Crear plazos para la renegociación es una idea viable y necesaria, pero solamente de algunos capítulos, que en este caso son los referentes a los energéticos, al acero, aluminio y al sector automotriz.

“Nuestro objetivo es lograr la mejor posición relativa respecto de cualquier otro país. Ésa es nuestra meta. El medio son los aranceles, las reglas de origen, el tratado, pero el objetivo es ese. Hoy por hoy tenemos una posición mejor que la de nuestros principales competidores. O sea, nosotros pagamos menos que China, por supuesto, que la mayor parte de los países del mundo. El que está más o menos como nosotros es Canadá, nada más”, asegura Ebrard en la entrevista.

Sheinbaum sabe, por lo que explica su secretario de Economía, que el presidente de Estados Unidos, por más que se le insista, no cambiará de opinión de imponer aranceles a muchos de los bienes, productos y servicios que importa su nación. E, incluso, en la conversación Ebrard da a entender que el gobierno mexicano asume lo anterior como un hecho para la industria metalúrgica y automotriz, lo cual no impide que nuestro país se siga beneficiando del comercio norteamericano. “Las exportaciones de México a Estados Unidos siguieron creciendo este año. ¿Entonces, qué esperamos de esta nación? Esperaríamos mantener la posición preferencial que México tiene con las nuevas reglas que el presidente Trump está imponiendo o promoviendo a su comercio exterior”, sostiene Ebrard.

Los aranceles

La tasa arancelaria que Trump impuso desde el año pasado al acero y aluminio mexicano es de 50%, cifra altísima y costosa para la industria. El secretario de Economía se declara optimista en el sentido de que considera que eventualmente este gravamen tendrá que bajar por el hecho de que hay un superávit favorable a la industria estadunidense.

Fragmento del texto publicado en la edición 0035 de la revista Proceso, correspondiente a mayo de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.