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El perdón en el futbol para sanar una herida colectiva
El choque entre las barras del Querétaro y del Atlas hace cuatro años generó una disociación entre la directiva de los Gallos Blancos y la barra de la Resistencia albiazul, a quienes divide una frontera sociológica que sólo podrá derribarse mediante la reconciliación.Los hechos de violencia de marzo de 2022 en el estadio La Corregidora entre las barras de los equipos Gallos Blancos de Querétaro y Atlas dejaron un herida colectiva que no ha sido sanada pese a que ya pasaron cuatro años en los que el equipo de animación la Resistencia albiazul sigue sin poder asistir a los partidos y prevalece un rompimiento con la directiva del club que, por cierto, ya no es la misma de aquel año.
Los investigadores Alberto Ugarte y Fernando Segura M. Trejo realizaron para el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores Monterrey (ITESM) Campus Querétaro un estudio llamado “Aproximaciones, diálogos y mediación en Querétaro: el club Gallos Blancos y su barra de animación” para el cual tuvieron contacto directo con hombres y mujeres integrantes de la Resistencia albiazul, grupo que hasta hoy es visto como “un sujeto social indeseable y estigmatizado”.
El episodio rompió la relación entre el club y la barra y persiste un conflicto entre las partes que podría resolverse a partir del perdón para llegar a la reconciliación.
“El pedido de perdón o el inicio de una reconciliación pueden venir acompañados de la unión de la labor social que ya realiza la Resistencia albiazul en intersección con la responsabilidad corporativa del club
Gallos Blancos. Ambos pueden ir de la mano en ciertas coordenadas de tiempo y espacio, así como caminar de forma independiente en otras”, indican los autores.
La investigación realizada por Alberto Ugarte y Fernando Segura M. Trejo tuvo lugar en Querétaro entre finales de 2024 y todo 2025 sobre la idea de que frente a lo ocurrido el 5 de marzo de 2022 la reacción inmediata fue girar por parte de la Fiscalía del Estado de Querétaro más de 70 órdenes de aprehensión por la urgencia de identificar a quienes participaron en las riñas y desmanes en el estadio.
Asimismo llegaron sanciones por parte de la Liga MX que, además, decretó que los partidos de Gallos, tanto del equipo masculino como del femenil, se jugarían sin público por un año, que la barra del Querétaro estaría prohibida durante 36 meses y que las barras de todo el país no podrían acudir como visitantes.
“No obstante, desde ningún órgano de gobierno o instancia del futbol profesional se ha trabajado en algún esquema de inclusión, diálogo, regeneración de los lazos y mucho menos mediación entre partes”, añaden.
En términos de la sociología propuesta por Georg Simmel, filósofo alemán pionero en el estudio de la vida urbana moderna, respecto de las formas que adopta la socialización, ese día se produjeron una serie de fracturas: la ruptura del orden social en un partido de futbol, el quiebre de la convivencia, así como la incapacidad de diferentes niveles del estado y de los organizadores del partido para garantizar la prevención y la contención de una crisis.
En La Corregidora no hubo muertos, atajan los investigadores, y aunque la barra, o una parte de la Resistencia albiazul fue partícipe de la violencia, no se puede responsabilizar solamente a ese actor “como lo ha hecho la abrumadora parte del periodismo”. Otros factores incidieron. Entre ellos que se trataba de un partido de alto riesgo, con antecedentes de enfrentamientos, y que no se tomaron medidas adecuadas ni de prevención ni de manejo de una situación de crisis en desarrollo.
“La persistencia del conflicto entre partes (…) la mala imagen y el pánico moral redujeron a la barra a una serie de maleantes y vándalos, entre otros calificativos. Luego de un acercamiento efectuado con varios integrantes de La Resistencia albiazul proponemos otra mirada”.
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Fragmento del texto publicado en la edición 34 de la revista Proceso, correspondiente a abril de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.