Colombia
Iván Cepeda: necesaria, “una alianza regional” contra el intervencionismo de Trump
La campaña presidencial en Colombia se desarrolla bajo la sombra de una creciente injerencia de Washington no sólo en ese país sino en toda la región, según denuncia en entrevista con Proceso el candidato izquierdista Iván Cepeda, quien encabeza todas las encuestas.El candidato presidencial del izquierdista Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien encabeza todos los sondeos de cara a las elecciones del 31 de mayo próximo en Colombia, dice que tiene todo el interés en establecer una relación cordial y dialogante con Estados Unidos, pero no tiene ningún reparo en tildar de “grosero e inaceptable” el intervencionismo que realiza la administración del presidente de ese país, Donald Trump, en diferentes procesos políticos y electorales en América Latina.
De acuerdo con Cepeda, las modalidades del intervencionismo del gobierno de Trump en la región “son múltiples, se producen en distintos planos, tienen lugar en varios países y todas ellas buscan que la extrema derecha gane terreno o siga gobernando”.
En entrevista con Proceso, el candidato del partido del presidente Gustavo Petro sostiene que hay una alianza entre la derecha dura trumpista asentada en Miami y la ultraderecha latinoamericana para tomarse el poder e impulsar en la región su agenda ultraconservadora y antiprogresista.
“Hay un eje Miami-Bogotá que se viene desarrollando desde hace mucho tiempo y que tiene intereses y formas de actuación compartidas y recíprocas”, asegura Cepeda, el político con mayor popularidad en Colombia, según la encuesta Invamer, y quien sabe que ese hecho y su condición de favorito para los comicios presidenciales lo convierten en blanco de esa alianza política trasnacional.
El político izquierdista, senador y persistente activista de la pacificación de su país, también sabe que ese eje de extrema derecha se extiende a toda la región y va por el poder en Colombia y Brasil, países hoy gobernados por la izquierda, pero que realizarán elecciones presidenciales este año.
Hay una internacional de extremas derechas y de fascismos que, sin duda, está aprovechando la llegada de Trump a la Casa Blanca y las elecciones para ganar terreno en América Latina -asegura Cepeda.
Dice que, en función de ese objetivo, Trump además desarrolla acciones militares en la región, como los ataques a lanchas que supuestamente transportan droga en el Caribe y en el Pacífico; aplica medidas de agresión comercial, con la imposición de aranceles, y hace un uso político de la lucha contra el narcotráfico, la cual “busca disfrazar” de guerra contra el terrorismo.
El candidato izquierdista afirma que luego de que Trump designó como organizaciones “terroristas” a varios cárteles latinoamericanos de las drogas y tras el despliegue militar del Pentágono en el Caribe, “estamos en un escenario de total destrucción del derecho internacional y del uso de la fuerza absolutamente indiscriminado, desproporcionado y arbitrario”.
Esto, sostiene Cepeda, “es volver a una especie de filibusterismo, a una época de piratas en la cual un gobierno puede tomar la decisión de atacar a otro y de entrar y sacar y meter lo que se le dé la gana sin que haya ningún control internacional”.
“Hoy uno ya puede decir que el remedio aplicado para combatir las drogas es, en realidad, la enfermedad”, plantea el candidato presidencial colombiano.
Y agrega que la extradición de nacionales que exige Washington, especialmente a Colombia y México; la certificación unilateral de la lucha antidrogas, y la intervención de la DEA y del FBI en los países latinoamericanos constituyen, “claramente, una manera de prolongar una estrategia neoimperial en América Latina”.
Un político sui géneris
Cepeda, de 63 años, es un filósofo de la Universidad de Sofía, en Bulgaria, y tiene una maestría en derechos humanos por la Universidad de Lyon, en Francia. De hecho, con su cabello hirsuto y sus pequeños anteojos luce más como un filósofo que como un político, lo que es una ventaja en un país como Colombia, donde los políticos están tan desacreditados.
En Colombia es famoso por la firmeza de sus convicciones sociales –lo que le genera adhesiones y rechazos–, por su estilo sosegado y cordial y por su persistencia en buscar la paz así tenga que descender al infierno para dialogar con el diablo. Los detractores de Cepeda, los que lo llaman “guerrillero”, “agente de las FARC” y “comunista”, también saben que puede ser un duro adversario político.
Durante años, el hoy candidato presidencial ha mantenido una enconada confrontación judicial y política con el principal referente de la ultraderecha colombiana, el expresidente Álvaro Uribe, quien acusó a Cepeda de manipular testigos para que declararan en su contra y, paradójicamente, terminó siendo él mismo juzgado y hallado culpable por manipulación de testigos para incriminar a Cepeda.
El candidato del partido de Petro es un personaje poco común en la política latinoamericana. Combina una sólida formación intelectual con habilidades para transitar con soltura por el despiadado mundo de la política. Goza de prestigio y, al mismo tiempo, tiene poderosos enemigos.
Sus adversarios se dicen sorprendidos del liderato que ocupa Cepeda en todas las encuestas preelectorales. Según Invamer, ganaría la primera vuelta electoral del 31 de mayo de 2026 con 31.9% de los votos, y estaría seguido por el ultraderechista Abelardo de la Espriella, quien tendría 18.2% de los sufragios.
En una segunda vuelta, de acuerdo con el mismo ejercicio, Cepeda obtendría 59.1% de respaldo, y De la Espriella, un acaudalado abogado que admira a Trump y al expresidente Álvaro Uribe, un 36.2 por ciento.
Cepeda es una víctima del conflicto armado que durante su juventud vivió varios años en el exilio. Su padre, el congresista de la izquierdista Unión Patriótica Manuel Cepeda Vargas, fue asesinado en Bogotá el 9 de agosto de 1994.
Ideológicamente el candidato presidencial del Pacto Histórico se asume como un político de izquierda influenciado por diferentes corrientes marxistas –entre las que no figura el comunismo soviético, del que fue crítico desde su juventud– y filosóficas: lo han marcado Sócrates, el italiano Antonio Gramsci, los alemanes Walter Benjamin y Hannah Arendt y el francés Michel Foucault.
Pero más allá de esas influencias intelectuales –señala–, tengo una vida en la que he hecho un camino, el de las víctimas de los crímenes contra la humanidad. Y las víctimas recorremos estadios que nos llevan a ver el dolor y el sufrimiento y a trabajar por la reconciliación. Por eso soy un constructor de paz. Creo profundamente en la paz.
El legislador fue facilitador del proceso de paz entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos (2010-2028) y la guerrilla de las FARC, que culminó con la firma de un acuerdo el 24 de noviembre de 2016.
En los últimos años Cepeda se desempeñó como delegado del gobierno de Petro en los diálogos de paz con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), los cuales se suspendieron en enero de 2025 luego de que ese grupo desatara una ofensiva contra civiles y militares en la nororiental región del Catatumbo, fronteriza con Venezuela.
Según la firma Invamer, Cepeda es el político con mayor popularidad en Colombia, con una aprobación de 38%, mientras que 23% tiene una opinión desfavorable de él.
Fragmento de la entrevista publicada en la edición 0031 de la revista Proceso, correspondiente a enero de 2026, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.