Opinión

¿Por qué el papa León XIV no debe venir a México?

Es sospechosa la insistencia de la secretaria de Gobernación y de la presidenta Sheinbaum de que el Papa venga este año a México. ¿Por qué tanto interés de un gobierno que se reconoce ateo y que no profesa los valores de los católicos?
domingo, 25 de enero de 2026 · 07:00

Comienza a darse un intenso debate entre académicos, analistas sociales y dirigentes de diversas creencias religiosas de si es conveniente que el líder de los católicos visite nuestro país antes de las elecciones de mitad de sexenio.

Llama la atención que el actor político más interesado en promover la visita de León XIV a México es la presidenta Claudia Sheinbaum, razón por la cual se despiertan muchas suspicacias.

El grupo que se opone a que venga el Papa a México antes de las elecciones de mitad del sexenio coincide en una pregunta: ¿por qué un personaje público que se dice "no creer en Dios", ni profesar credo religioso alguno y que postula valores contrarios al de los cristianos, como el aborto y matrimonio entre personas del mismo sexo, promueve la visita a México de León XIV?

La polémica arreció la semana pasada, a raíz de la reunión del cardenal Carlos Aguiar con León XIV y del anuncio del arzobispo de la CDMX de la posible visita del Papa este mismo año a la Basílica de Guadalupe.

Cardenal Carlos Aguiar. Foto: Eduardo Miranda.

Muchos actores políticos, empresarios y miembros de la jerarquía están de acuerdo en que el líder de los católicos venga a México, pero no este año ni el próximo; sino hasta que pasen el Mundial y las elecciones del 2027, cuando la visita no pueda ser manipulable políticamente.

Estos analistas sociales opinan que las autoridades vaticanas, el mismo León XIV y la Conferencia Episcopal Mexicana deben ser muy prudentes para que el gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum no utilice la presencia del Sumo Pontífice como un instrumento electoral ante el pueblo mayoritariamente católico y la 4T saque raja política.

Es sospechosa la insistencia de la secretaria de Gobernación y de la presidenta Sheinbaum de que el Papa venga este año a México. ¿Por qué tanto interés de un gobierno que se reconoce ateo y que no profesa los valores de los católicos? Es más, plantean, desde el gobierno de López Obrador las reformas a las leyes promovidas por los gobierno de Morena que están en favor del aborto, de los matrimonios de personas del mismo sexo y de reformas políticas y judiciales en las que la Iglesia católica no fue tomada en cuenta y consideran violatorias de los derechos humanos.

En el actual contexto de la posible aprobación de la reforma electoral, relación ríspida con el gobierno de Donald Trump por la lucha contra el narcotráfico, ambiente posmundialista, entre otras, la visita del Papa a México, aunque sea unos días -como advierte Aguiar Retes- es una cortina de humo y un distractor de los problemas que vive el país y que no han sido resueltos.

La visita de León XIV a México es un evento político y social de alto impacto entre la población mayoritariamente católica y si la presidenta Claudia Sheinbaum y su grupo aparece rodeada o en reuniones con el Papa, puede ser interpretado por la ciudadanía como un abierto respaldo al gobierno, aun cuando no exista tal intención. Muchos miembros de la jerarquía católica piensan que una visita papal es estrictamente pastoral donde el centro sea visitar la Basílica de Guadalupe y que está por encima de una situación política.

Hasta donde sabemos, la visita del Papa a México sería muy breve, un par de días, y tras haber enviado un mensaje al mundo como parte de los trabajos de la ONU en septiembre próximo.

Si ese fuera el caso, de una visita breve y como epicentro la Basílica de Guadalupe, los católicos y en general los mexicanos tendrían un mensaje con alcance global en temas como la relación de los gobiernos México (y Latinoamérica) con Donald Trump en términos de respeto a los derechos humanos de los migrantes, la coerción que EU ejerce sobre los países en desarrollo con políticas comerciales proteccionistas. No menos importante tendría que ser la posición de la Santa Sede y del Papa en materia de desaparecidos a causa de la violencia y el narcotráfico, así como las condiciones para ejercer el ministerio sacerdotal en México en regiones controladas por la delincuencia.

Sheinbaum en su llamada de invitación al Papa. Foto: X  @Claudiashein.

Muchos actores políticos en México esperan que el mensaje de León XIV evidencie los errores políticos y las consecuencias sociales que la 4T ha provocado al país en los últimos cinco años, que denuncie los atropellos de los grupos delincuenciales en México y de lo poco que hace el gobierno para resarcir el daño entre miles de familias que han perdido a uno de sus miembros a causa de la violencia.

Hay un sector de la Iglesia católica y de la sociedad que ve la visita del Papa León XIV como el momento propicio para exhibir al gobierno de Sheinbaum a nivel internacional en temas como desmantelamiento de las instituciones del Estado, corrupción, delincuencia e inseguridad desbordada; desmantelamiento del Poder Judicial, de las autoridades electorales, apoyos oficiales con un sentido de clientela política, violencia producto de la lucha entre grupos delincuenciales, desaparición de más de 100 mil personas y crisis migratoria.

Pero por las condiciones en las que se está dando la posible visita, muchos observadores consideran que el Papa tendrá más bien un mensaje de reconciliación, de unidad nacional y seguir apoyando a los mexicanos de menores recursos.

Si la visita ocurre en septiembre como presume el cardenal Carlos Aguiar, el gran ganador sería el gobierno federal y el partido de Morena, y no precisamente los católicos mexicanos.

Saben que el líder de los católicos en el mundo no puede irrumpir en la escena pública mexicana con un mensaje que divida aún más a la sociedad, entre quienes están a favor de este gobierno y quienes se oponen.

La visita del papa León XIV podría impactar las elecciones mexicanas de la mitad de este gobierno porque refuerza narrativas del gobierno sobre paz, legitimidad y valores comunitarios; influye emocionalmente en un país con mayoría católica y proyecta la administración actual como capaz de gestionar eventos internacionales significativos.

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