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Voces críticas desde Israel

Hace poco igualmente la historiadora iraelí Fania Oz-Salzberger, hija del laureado escritor, dio un paso más firme con ese espíritu crítico dejando de lado el temor, para hacer un llamado el 23 de julio a todos los soldados para que se nieguen a servir en Gaza.
domingo, 31 de agosto de 2025 · 07:00

Aún en estos tiempos de incertidumbre pueden escucharse voces por la paz desde Israel, quizá no todas con la misma resonancia, y faltan algunas necesarias, pero ya imposibles, como lo fue la del pacifista Amoz Oz, el famoso y muy conocido escritor israelí fallecido en 2018, por lo que desconocemos lo que hubiera dicho sobre lo que desencadenó el trágico 7 de octubre de 2023. 

Pero recordamos que fue fundador del movimiento pacifista Shalom Ajshav (Paz ahora). Opinó contra los asentamientos israelíes en los territorios palestinos y condenó algunas operaciones de las Fuerzas de Defensa Israelíes durante el conflicto en Gaza entre 2008 y 2009 llamándoles “crímenes de guerra”. 

Fue más contundente su afirmación en 2015 respecto a que la supervivencia del Estado de Israel requiere la creación de un Estado Palestino independiente y que “la coexistencia entre ambos Estados es el camino hacia la paz en la región”. 

De allí su metáfora de la casa dividida en dos departamentos, decía: “No hay otra solución porque los palestinos no se van a ir, no tienen adónde. Los judíos israelíes tampoco nos vamos a ningún lugar, no tenemos adónde”. Y como no somos una gran familia, agregaba: “Debemos dividir la casa en dos apartamentos más pequeños, no hay otra opción”.

Por su parte David Grossman, un escritor militante convencido por la paz, calificó en una entrevista en el diario italiano La Repubblica (1 de agosto de 2025), de “genocidio” lo que actualmente acontece en Gaza, aunque dice estar fatigado por responder preguntas políticas, cuando prefiere hablar de su trabajo literario. Alardea de conocer a Israel “como un hombree conoce a una mujer”. Ya en su reportaje El viento amarillo (Seuil, 1987) divulgó lo que viven los palestinos de Cisjordania.

La posición de Grossman resulta ejemplar porque perdió a su hijo en las batallas de Israel contra Hezbolá en Líbano en 2006, lo cual muestra su calidad moral y ser un observador con mucho crédito. Entre sus antecedentes polémicos está el haber rechazado el premio Jerusalem en 2015, el más importante que concede ese país a los creadores, artistas  y científicos, actuó de esa forma porque consideró inaceptable que la Ministra de Cultura decidiera intervenir en la formación de los jurados, siguiendo a Benjamin Netanyahu que afirmó que no podía concederse el premio a los críticos del Estado, a los que de paso calificó de antisionistas porque fueron varios los que asumieron una actitud crítica. Finalmente aceptó el premio tres años después en 2018.

Amoz Oz, fallecido en 2018. “Debemos dividir la casa en dos apartamentos más pequeños, no hay otra opción”. Foto: Especial

Dice que “Nosotros, quienes vivimos el 7 de octubre, nos cambiará la existencia porque nos tomará mucho tiempo salir del traumatismo producido por ese golpe violento. Guardar el traumatismo en uno mismo permite explicar algo como bloquear la explicación.” Y continúa “…Se es prisionero de los horrores que nos rodean sin tener un camino para salir, para romper la burbuja y respirar aire fresco”. Se niega a aceptar que “la venganza pueda constituir una política”.

Para concluir: “Reconociendo nuestros errores, gracias a una alianza regional y a la creación de un Estado palestino al lado del nuestro, saldremos de este círculo demoníaco en el que se presenta a Israel con palabras terroríficas.” 

Una joven mujer de apenas 43 años, Yuli Novak, es la directora de la ONG israelí B´Tselem, lamenta que se haya aprovechado el “trauma colectivo” del 7 de octubre para intensificar un “sistema de apartheid, opresión y ocupación que no puede funcionar, y es básicamente peligroso para todos”.

Y en el informe que presentó recientemente inició con la frase: “El objetivo de Benjamín Netanyahu es “destruir la sociedad palestina en Gaza”. Y, agrega, “Es momento de que los líderes del mundo se pongan de pie y hagan todo lo que esté a su alcance para detener a este régimen ilegítimo, que debe ser marcado como genocida”, para completar en su informe “Desde hace dos años Israel ha estado cometiendo genocidio en Gaza”. (El País, 12 de agosto de 2025).

Explica: 

Como israelí es muy duro decir que mi país está cometiendo genocidio, pero es más duro reconocerlo como ser humano. 

Y es que los últimos 22 meses su ONG se ha dedicado a documentar, investigar y publicar lo que ocurre en Gaza, en Cisjordania e incluso dentro de Israel. Su informe explica “cómo se produce ese genocidio: la combinación de diferentes tácticas como asesinatos en masa, deportaciones masivas, destrucción de infraestructuras civiles y de la comunidad como tal”.

Y agrega: “Un genocidio no comienza de la nada”, al referirse a los 75 años de apartheid, hipermilitarismo e impunidad casi completa para los israelíes, sean civiles o soldados, que hacen daño a los palestinos. Esto se junta con el gobierno más derechista y extremo de la historia de Israel y, finalmente, llega el detonante del 7 de octubre de 2023. “Así se pone en marcha este proceso”.

Hace poco igualmente la historiadora iraelí Fania Oz-Salzberger, hija del laureado escritor, dio un paso más firme con ese espíritu crítico dejando de lado el temor, para hacer un llamado el 23 de julio a todos los soldados para que se nieguen a servir en Gaza, con voz desesperada:

“Soldados, regulares y de reserva. Padres y abuelos de soldados. No hay otra opción: Niéguense a servir en Gaza. Niéguense, niéguense, niéguense. Los rehenes y sus familiares han sido traicionados por el gobierno israelí. La hambruna masiva en Gaza es un hecho horroroso e innegable. La matanza diaria en los centros de distribución alimentos no es defensa propia, sino un crimen de guerra atroz…” etcétera, y todo lo que ya se sabe.

Novak. “Desde hace dos años Israel ha estado cometiendo genocidio en Gaza”. Foto: btselem.org 

El llamado de Fania recuerda la acción de otras organizaciones israelíes semejantes como la que surgió con la invasión de Líbano en 1982, llamada de los objetores de conciencia, que también implicó no aceptar la propuesta del ejército de tomar las armas. Denunciaron que entonces, ni siquiera se comunicó a los soldados a dónde se dirigían, y muchos se sorprendieron cuando se encontraron combatiendo, enfrentándose a civiles en el vecino país. 

Por ello el domingo 10, ya no una voz, ni muchas, sino la de cientos de miles de israelíes se escucharon por las principales calles de Israel pidiendo a su gobierno salve a los rehenes que aún permanecen en cautiverio de Hamas en Gaza. Solicitaron un acuerdo del cese al fuego para garantizar la liberación de los que aún quedan, para lo cual decidieron bloquear las principales carreteras y avenidas. Y, además, la población hizo un llamado a una próxima huelga general. No fue explícita la crítica al gobierno, quizá para que la convocatoria abarcara a los más posibles. 

Fania Oz-Salzberger. Llamado a desobedecer. Foto: Especial

Pese a todo, persisten los oídos sordos como los del primer ministro Benjamín Netanyahu que al final de esa jornada del 17 de agosto, volvió a insistir en su necia posición: “Poner fin a la guerra llevará a una repetición de los horrores del 7 de octubre”, alguien debió apuntarle que también debía hablar de los errores de ese día, de sus errores.

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