Laguna de Bacalar
Ambientalistas denuncian al Ejército por construcción de hotel en Bacalar sin permisos
Ambientalistas y habitantes de Bacalar dicen que la construcción pone en riesgo a la Laguna de Bacalar también conocida como la “Laguna de los Siete Colores”.CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Greenpeace, colectivos ambientalistas y habitantes de Bacalar, denunciaron a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) por una construcción que pone en riesgo a la Laguna de Bacalar también conocida como la “Laguna de los Siete Colores”.
Organizaciones ambientalistas como Sélvame del Tren, Conservación, Investigación y Manejo Ambiental de Cozumel A.C., DMAS A.C., Grupo Gema del Mayab A.C., Moce Yax Cuxtal A.C. y Greenpeace México, junto con población civil, presentaron una denuncia popular ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Lo anterior, para que la Sedena detenga sus trabajos de relleno, construcción y dragado (la acción de remover sedimentos y materiales del fondo de un cuerpo de agua, como un río, lago, canal o mar) que llevan a cabo en la zona federal de la laguna de Bacalar desde el 15 de enero del presente año.
Los habitantes de la zona señalaron que ni la Profepa, ni la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat), han tomado medidas para detener esta obra ubicada en un predio sobre la Avenida 1, junto al muelle y la zona federal de la laguna de Bacalar, frente al Fuerte de San Felipe y advirtieron que su construcción podría generar consecuencias irreversibles en el ecosistema.
“Las principales alertas que eleva un proyecto de esta magnitud son la alteración de la morfología de la laguna debido al relleno y dragado, la dispersión de material de relleno que afecta el cuerpo de agua y su biodiversidad, así como vibraciones que podrían afectar al Fuerte de San Felipe, patrimonio histórico de la región”, expuso Greenpeace México.
Además, dijeron que no hay garantía o evidencias de que este proyecto tenga las autorizaciones ambientales requeridas según la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) y su reglamento en Evaluación de Impacto Ambiental.
Como parte de la protesta, ya se han realizado manifestaciones pacíficas contra la obra, como la del 19 de marzo, cuando más de cien habitantes de Bacalar clausuraron simbólicamente la construcción frente a la laguna, denunciando igualmente los daños ambientales que esta podría causar.
Por su parte, Carlos Samayoa, coordinador de la campaña México al grito de ¡Selva! de Greenpeace México, manifestó que la Profepa tiene la responsabilidad de frenar inmediatamente estos trabajos de construcción los cuales no cuentan con la debida autorización o transparencia, para así garantizar el cumplimiento de la legislación ambiental.
“Es inaceptable que, pese a las denuncias y evidencias de alteración del ambiente, las autoridades no hayan intervenido. Esta obra contradice los compromisos nacionales e internacionales de México para proteger sus ecosistemas y biodiversidad. La Selva Maya está en riesgo frente a muchas amenazas. No podemos ir de una por una, por eso hemos estado pidiendo a la Semarnat que abra un espacio de trabajo multisectorial orientado a garantizar la protección íntegra de este pulmón verde de México. Es una tarea urgente”, puntualizó Moya y dijo: “Proteger la laguna de Bacalar es proteger la Selva Maya”.