Coahuila

Elecciones 2026: El PRI sobrevive en su único bastión entre el moreirato y la debilidad de Morena

El PRI se perfila como fuerza hegemónica en su último bastión nacional rumbo a los comicios legislativos de Coahuila el domingo próximo, sostenido por la estructura clientelar del moreirato que aún opera en el estado. Mientras el PAN desapareció como oposición real y Morena carece de arraigo local.
jueves, 4 de junio de 2026 · 05:00

SALTILLO, Coah (Proceso).– Entre personajes reciclados, la desaparición del PAN como oposición real y Morena sin dar una competencia efectiva, las elecciones legislativas del domingo próximo apuntan al dominio del PRI en Coahuila, último bastión que conserva ese partido en el país.

Como en los comicios de 2018 para gobernador, en el actual proceso electoral para renovar el Congreso local la discusión no es entre partidos o candidaturas, sino la permanencia del PRI, considera la politóloga Machely Flores Reyna, directora de la Facultad de Ciencias Sociales e Historia de la Universidad Autónoma de Coahuila.

“Coahuila es el elemento histórico actual más relevante al ser el último bastión del PRI en el país, debido a que conserva una estructura territorial súper sólida, que es la maquinaria competitiva. Hablo de las lideresas que son una red y, a diferencia de todo el país, esa red ha sido inamovible”, advierte.

Esa estructura la construyó Humberto Moreira Valdés, el gobernador de Coahuila entre 2005 y 2011, y exlíder nacional del PRI de donde fue expulsado en 2017 por participar como candidato a diputado local por el Partido Joven (hoy Nuevas Ideas).

En 2024 reapareció en el primer informe del actual gobernador, Manolo Jiménez Salinas, y recientemente se especuló sobre su presencia en una reunión con los candidatos de la llamada Alianza Ciudadana por la Seguridad del PRI con Unidad Democrática de Coahuila, mediante la cual su hermano menor, Álvaro, busca la reelección para acumular tres legislaturas seguidas.

“El moreirato sigue presente porque dejó una huella profunda de endeudamiento, violencia e impunidad que todavía atraviesa la vida pública del estado. Durante el gobierno de Humberto se construyó una de las mayores tragedias financieras en la historia contemporánea de México: la megadeuda de Coahuila, que es un esquema de pasivos descomunales sostenido con opacidad, presuntas falsificaciones de documentos y ausencia total de rendición de cuentas", recuerda.

Flores Reyna. “El moreirato sigue presente porque dejó una huella profunda de endeudamiento, violencia e impunidad". Foto: uadec.mx

Flores Reyna expone que durante esos años la organización criminal de Los Zetas expandieron su control territorial en distintas regiones de Coahuila causando masacres, desapariciones, hornos clandestinos, secuestros y exterminios, mientras que las instituciones estatales fueron “incapaces criminalmente, omisas o hasta cómplices” frente al crecimiento delictivo, y con casos como la matanza en Allende, en el centro penitenciario varonil de Piedras Negras o los centros de exterminio en La Laguna.

“Ver a Humberto Moreira pasearse en plena campaña llama la atención. Aunque los discursos cambien y aparezcan nuevas caras, una parte importante de la ciudadanía sigue viendo las mismas estructuras políticas operando detrás del escenario; el apellido continúa funcionando como recordatorio de una época marcada por el autoritarismo político, control territorial, corrupción financiera y una de las crisis humanitarias de violencia más graves que ha vivido el norte del país”, explica.

La politóloga menciona que hay avances en materia de seguridad, pero no son suficientes para retener el empleo. Este aspecto también es retomado por el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien en su reciente visita afirmó que donde gobierna Morena se asienta el crimen organizado.

Reciclaje y amiguismo

A diferencia de las elecciones para la Presidencia de la República, senadurías y diputaciones federales, en las elecciones locales el PRI mantiene ventaja entre el electorado. Esto se debe a la permanencia de los personajes que pertenecen a la élite política tradicional y cercana al gobernador en turno, afirma Flores Reyna de cara a las elecciones en la que se renovará el Legislativo estatal, el cual se integra con 16 curules de mayoría y nueve de representación proporcional.

“Hay una estructura que se recicla y se administra por un solo llamado político que encabeza siempre el dirigente más importante del estado: el gobernador. Con él se reproducen las élites partidistas de siempre”.

Algunos de los personajes que figuran como candidatos del partido gobernante en Coahuila son actuales legisladores que buscan la reelección, además de otros y otras que han saltado de un cargo a otro. Un ejemplo de ello es Verónica Martínez, quien pidió licencia como diputada federal plurinominal y antes fue senadora por el principio de representación proporcional.

Humberto Moreira. En su sexenio, expansión de Los Zetas. Foto: Benjamín Flores

Abundan los ejemplos: Diego Rodríguez Canales, la mano derecha del gobernador coahuilense, tiene el cargo de director de Comunicación Social, pero además funge como secretario de Organización en el PRI y es el suplente del magistrado presidente en el Poder Judicial, Miguel Felipe Mery Ayup; se ubica en una de las primeras posiciones para la diputación plurinominal local.

Su padre es concesionario de varios medios de comunicación y su hermano, José Ángel, es presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado. La familia tiene cercanía con Humberto Moreira, con quien Diego empezó su experiencia laboral y José Ángel lo llevó como testigo en su boda, al igual que a Jiménez Salinas.

Uno más es el dirigente estatal del PRI, Jorge Robles Loustaunau, quien actualmente es el coordinador del grupo parlamentario tricolor en el Congreso y al cual accedió por la vía plurinominal tras la licencia solicitada por el titular el primer día de la legislatura actual.

Flores Reyna asegura que en la oposición pasa lo mismo. En el caso de Morena se observan diferencias de cómo el partido opera en Coahuila y a escala nacional. Dentro del Poder Legislativo local y pese a ser la segunda fuerza política en el estado, el partido guinda, aliado con el Partido del Trabajo, sólo ha quedado en los cargos plurinominales y en esta elección, ganen o pierdan, quienes participan se preparan para la próxima elección rumbo a las presidencias municipales.

Aunado a ello, la salida de Andrés Manuel López Beltrán de Morena, quien estaba encargado de la elección local, así como de la líder nacional morenista, Luisa María Alcalde, ahora consejera jurídica de la Presidencia, dejó a los candidatos a la deriva.

“Sus militantes también fueron priistas o panistas, y se les nota demasiado; además, las redes territoriales del PRI no dejan que despeguen. Tienen ventajas derivadas de un trabajo nacional, pero no identidad local cuando tienen entre sus líderes a un panista como Luis Fernando Salazar”, refiere.

"Andy" López Beltrán. Candidatos a la deriva. Foto: Eduardo Miranda

Salazar Fernández llegó a Morena luego que en el PAN le negaron la candidatura a la gubernatura en 2018, pero desde 2011 ha ido de senador a diputado federal y en 2021 solicitó licencia para postularse para la Presidencia Municipal de Torreón, pero al no presentar el informe de gastos de precampaña se anuló su registro y fue su padre, del mismo nombre, quien apareció en las boletas.

En esta elección local, Morena, aliado con el Partido del Trabajo, busca la reelección de Alberto Hurtado, Antonio Attolini, así como Antonio Flores Guerra. El primero siempre mantuvo un rol poco crítico al gobierno estatal, hasta el inicio del presente proceso electoral; el segundo ha sido crítico, pero no hacia el interior del partido donde las designaciones a candidaturas son similares a las del PRI, pero en lugar de llamarlas “producto del dedazo” son “coordinadores de defensa de la 4T”.

Matanza de Allende. Crecimiento delictivo con Moreira. Foto: Cortesía LAL

Antonio Flores Guerra ha estado relacionado con varios escándalos que van desde los contratos por venta de carbón a la Comisión Federal de Electricidad, el uso de un auto Lamborghini y entrega de dinero en efectivo. Su hermana, Tania, exalcaldesa de Múzquiz, está bajo investigación por presuntas irregularidades y su nombre se maneja para futuros cargos de elección popular.

Además, está la senadora Cecilia Guadiana, hija del fallecido Armando Guadiana Tijerina, quien fue tres veces candidato morenista a la gubernatura. Su nombre figura como posible abanderada en la elección a la gubernatura para 2029.

La politóloga explica que el PAN pasó de ser el principal contrincante y crítico del PRI a ser una simulación para no criticar al tricolor, luego de haber ido en alianza para la elección en la que ganó Jiménez Salinas y para la Presidencia de la República, con Xóchitl Gálvez como candidata.

“Anda queriéndose reconstruir (el PAN), pero el desgaste que le dejó esa alianza, no le da para poder regresar porque perdió toda credibilidad en Coahuila. Cuando se rompió la coalición, ya no tenía liderazgos ni estructura; ni siquiera la narrativa que mantuvo por muchos años al defender valores políticos muy específicos y ahora sólo está sobreviviendo en el estado y gastando dinero –refiere la analista”.

Los panistas también mantienen a los mismos personajes que por décadas se han mantenido en cargos públicos, aunque en cantidad están reducidos: Marcelo Cofiño, Guillermo Anaya Llamas, Gerardo Aguado, quien busca la reelección. Para la elección del próximo 7 de junio la mayor parte de los participantes son ciudadanos con nula trayectoria y reconocimiento político.

Propuestas huecas

La investigadora señala que, basada en esa estructura política del tricolor, con operadores por todo el estado, en los últimos años la participación ciudadana ha sido importante en los procesos electorales, a diferencia de lo que ocurre en el resto del país. Un ejemplo de ello, agrega, es que el año pasado Coahuila fue el estado con la más alta participación en la elección del Poder Judicial, local y federal.

Sin embargo, asegura que mientras la gente participa y vota hay una percepción de mucha distancia entre la ciudadanía y la clase política que lleva al cansancio y desencanto, con el riesgo del abstencionismo.

Asegura que las propuestas de los candidatos de todos los partidos no guardan relación con las tareas que van a desempeñar desde el Poder Legislativo.

Cita el caso de las violaciones a los derechos humanos: no hay propuestas para mejorar los presupuestos en el área de atención a víctimas, la Comisión de Búsqueda, o de proyectos para el seguimiento psicoemocional de las familias afectadas, la apertura de los archivos o medidas para abatir la crisis forense.  “Ahí el Congreso podría influir muchísimo y no lo hace ni se pronuncia. Lo podría hacer en materia de presupuesto, en leyes, en la fiscalización de estos organismos que el gobierno construyó, pero mientras no encuentren a las personas todos los esfuerzos que se hagan van a seguir siendo simulaciones.

Flores Guerra. Perfil polémico. Foto: Facebook / Antonio Flores

“Están muy lejos de estas necesidades y en tiempo de campaña ofrecen servicios públicos, regularización de predios y limpieza de plazas que son tareas que corresponden a las autoridades municipales o estatales”, dijo.

Señaló que ante esa ausencia de propuestas legislativas, el PRI busca retener el control absoluto de los poderes, Morena pretende seguir vigente en espacios limitados y el PAN trata de sobrevivir. El resto de los partidos, llamados “chiquillada” operan con la idea de mantener el registro: UDC busca seguir vigente con la alianza con el tricolor, el líder de México Avante, Fernando Rodríguez, que apoyó al PT antes, fue visto con Diego Rodríguez Canales y días después pidió retirar el fuero a Antonio Flores, de quien es  suplente.

El Partido Verde Ecologista de México ha mantenido una baja votación y en Coahuila se había mantenido como aliado del PRI, antes del 2018 que decidió estar con Morena, Movimiento Ciudadano también es considerado aliado del tricolor, aunque no formalmente, pero sí en sus acciones,  mientras que Nuevas Ideas apareció como descendiente del Partido Joven y es dirigido por Oscar Alberto Cano Jiménez, originario de Hermosillo, Sonora, donde tuvo cargos partidistas al interior del PRI y fue diputado local.