Sindicalismo

Martínez Araiza, líder del SNAC, defiende su gestión sindical y apuesta por el T-MEC

Entre denuncias de desvío de recursos, Martínez Araiza asegura que su sindicato busca transformar el sindicalismo en México con herramientas digitales y el impulso del T-MEC, pese a, señala, acusaciones de opacidad y amenazas de muerte que ponen en riesgo su vida.
lunes, 13 de abril de 2026 · 05:00

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- “En México ser un líder sindical autónomo o independiente es un riesgo, el sistema se te echa encima, las amenazas de seguridad a tu vida se incrementan. Me persiguen porque quiero la aplicación del T-MEC”, expone Alejandro Martínez Araiza, líder del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC).

En medio de señalamientos, acusaciones formales ante autoridades laborales, notas y columnas periodísticas que lo vinculan a prácticas llenas de opacidad en el manejo de recursos del sindicato, una reelección y de no rendir cuentas, el dirigente habla con Proceso para dar su versión.

Señala a un grupo de empresarios y sindicatos que operan en México. Para él es el mismo grupo que se ha rehusado a las 40 horas, la Ley Silla, el aumento al salario mínimo y al T-MEC, herramienta que, asegura, puede cambiar la vida de los trabajadores mexicanos.

La cita es en Campos Elíseos 345, en Polanco II Sección, una de las zonas con mayor plusvalía de la Ciudad de México; sin embargo, su oficina no es ostentosa, hay libros y apuntes.

Martínez Araiza cuenta con una formación distinta a la de la mayoría de sus pares, estudió ópera y vivió años en Europa. Aun así, está en el ojo del huracán del sector, se le llama “El principito”, aquel que ha doblado al sistema laboral a su favor.

Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio. Foto: SNAC.

El líder del SNAC insiste y se defiende, fue elegido “de manera legal”, aunque admite que su padre, su abuelo y sus antepasados fueron líderes en el SNAC, como en la tradición sindical charra mexicana, que se hereda.

Repite que fue elegido, hubo una votación y afirma que su estirpe “es casualidad” y que busca “hacer la diferencia” con un sindicato dotado de “herramientas del siglo XXI, digitalizado, optimizado”, que logre “cambios cuantificables”. “Las metas, tener la mayor tasa de alza salarial entre agremiados de manera anual” y “contar con los contratos colectivos laborales con mejores condiciones del sector”.

Expone que hay una confrontación con el sindicalismo tradicional, el que se opone al tratado que hay entre México, Estados Unidos y Canadá, que será revisado en 2026.


 

T-MEC y la innovación, la ruptura

El origen de la ruptura, sostiene el líder del SNAC, está en el T-MEC. Con su entrada en vigor se abrieron las puertas para que los trabajadores pudieran elegir libremente sus representaciones sindicales.

“Ahí comenzó todo”, dice.

Esa apertura, añade, detonó procesos por la titularidad de contratos colectivos en empresas como PepsiCo, donde el SNAC ha competido con los viejos sindicatos “charros” y les ha ganado.

Para ganar la confianza de los trabajadores, explica, su organización cambió de fondo, se presentan como el sindicato del siglo XXI, donde los trabajadores aprenden cuáles son sus derechos, el SNAC presenta las herramientas digitales que tiene, cómo acudir a las autoridades y cómo no permitir abusos. Les enseñamos los salarios de sus homólogos en otros países. “Es educar y abrirles los ojos, que vean al mundo”.

El dirigente muestra pruebas de su presencia en foros del T-MEC en América del Norte, donde ha promovido la idea de establecer un salario regional por industria, esto en el marco de la revisión de 2026 y que busca que se aplique.

“Es que se haga un contrato marco regional por industria, donde pongamos a los tres países de acuerdo y digamos abajo de esto no se puede ganar, porque menos es explotación y dumping”, plantea.

“Siempre me dicen que con esta propuesta veamos a las empresas, si pueden enfrentar el costo, pero aquí es ver ¿con cuánto vive un mexicano dignamente? 25 mil pesos para mantener una familia y sobrevivir con dignidad. Ése debería de ser el sueldo para todos. No cuánto gana la empresa, si es grande, chiquita o pequeña. ¿Con cuánto vive un ser humano en condiciones dignas y decentes?”.

También presume que el SNAC es “el primer sindicato en compartir información de la industria alimentaria con el Departamento de Trabajo de Estados Unidos”, lo que considera un paso hacia la transparencia.

Pero esa exposición, dice, le ha costado caro.

“Estos movimientos me generaron enemigos. Ahí empezó a operar lo que yo llamo el 'Cártel Laboral'”.

—¿Podría mencionar a las empresas de este cártel?

“Pues mira, yo le llamo la mafia del poder laboral. Sin duda son los 10 más grandes empleadores en México y los 10 más grandes empleadores de Nuevo León. Son parte de esa mafia del poder laboral. Ellos emplean formalmente a millones de mexicanos y ellos no toman decisión en conjunto, ahí está la Coparmex. Ellos están con estos sindicatos charros, a los que no les gustan mis propuestas, mi plan de trabajo”, dice.

Sabritas, producto de PepsiCo. Foto: Moises Pablo  Cuartoscuro.

“Ellos armaron esos sindicatos charros, donde los líderes nunca se presentaron con los trabajadores, donde nadie los eligió, donde los están sacando hoy los trabajadores a patadas, como a Jesús del Olmo, Francisco del Olmo, Raymundo Gaitán, Juan José Villela, pon el nombre que quieras, porque nunca fueron sindicalistas, fueron siempre empleados de las compañías, operadores de la empresa para controlar y permitir la explotación de los trabajadores. Ellos son parte de la mafia del poder laboral que me persigue. Es una estrategia de explotación y miseria de 40 años”.

Para Araiza, ese sistema de complicidades empresariales, sindicales y políticas ha empujado a los mexicanos a la desesperanza, a un modelo de esclavitud y en donde el crimen organizado se ha abierto camino.

“Por eso estamos sumidos en la pobreza, en la violencia. Los mismos políticos están patrocinados por ellos. Ése es el resultado de las malas decisiones de esa mafia del poder laboral, de esos grandes empleadores, de esos grandes políticos de su momento, del partido que quieras, porque todos jugaron su rol”, dijo.


 

Los 500 millones “desaparecidos”

Pese al discurso de inocencia, Proceso le cuestiona sobre las denuncias que lo acusan de opacidad y de presuntos desvíos de recursos. En donde la Secretaría del Trabajo ha recibido solicitudes para anular la elección sindical y destituir a Martínez Araiza por un presunto vacío de transparencia sobre el destino de más de 500 millones de pesos del sindicato.

“Ya lo dije varias veces: el sindicato no tiene ese tipo de ingresos por cuotas sindicales”, responde.

De acuerdo con un documento en poder Proceso, del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL), fechado el 19 de mayo, la dirigencia encabezada por Martínez Araiza no ha presentado el acta de asamblea donde se rinda cuenta sobre la administración del patrimonio del SNAC, como exige la ley laboral vigente.

Según el mismo documento, el patrimonio sindical se estima en 500 millones de pesos, producto de cuotas mensuales —aproximadamente 6.5 millones de pesos al año— y otros ingresos.

Araiza rechaza esas cifras, para él “es imposible que el sindicato tenga ese monto, porque con 17 mil trabajadores no se llega a 6.5 millones anuales”.

CFCRL. Encargado de garantizar la democracia sindical. Foto: Captura de pantalla.

“El cálculo no cuadra. Desde ahí te das cuenta de que son 500 que sacaron con números charros, sin considerar inflaciones, aumentos a los salarios, revisiones. Lo que te puedo decir es que cuando llegué en 2019 los ingresos del SNAC eran la mitad de lo que son hoy. ¿Cómo los crecimos? Con las revisiones de contrato más altas del país. Nadie ha logrado aumentos salariales y prestaciones como nosotros en estos seis años, siempre a doble dígito. Los ingresos de nuestros afiliados se duplicaron y los convertimos en beneficios que valen 30 veces más de lo que aportan”, se defiende.

“Tampoco existían las prestaciones sindicales antes de nuestra gestión porque no alcanzaba. Lo que entraba de cuotas era para la operación de esta institución presente en 210 ciudades. La pura operación se comía las cuotas. Ahora, con ingresos mayores, nuestra gente tiene prestaciones que les ahorran decenas de miles de pesos al año. Por eso nos dieron el 94% de su apoyo, son los que más ganan del sector y además su cuota se multiplica por 30”, afirma.

Otra acusación que enfrenta Araiza es el gasto de 300 millones de pesos en telefonía.

“Sí, hemos gastado eso en pagar las líneas de 17 mil 500 trabajadores, porque somos su aval. Tenemos el único convenio en México con Telcel, donde confían en nosotros para darles el teléfono gratuito, sin costos de activación. La factura es de unos tres millones al mes, pero no son cuotas sindicales, es el trabajador quien voluntariamente dice, ‘toma sindicato, una parte del plan que me avalas y financias, por el cual tengo un teléfono gratis y todas las prestaciones’. En cinco años eso equivale a 280 millones de pesos de facturación, pero no son ingresos del sindicato”.

Aclara que “esas aportaciones son voluntarias” y que ahora el esquema cambió: “Ya no lo hacemos más. Las empresas lo hacen como cobranza delegada, pero aún se nos factura porque somos los financiadores”.


 

Amenazas

Araiza asegura que su activismo con el T-MEC, le ha costado amenazas, campañas de desprestigio y un riesgo real a su vida.

“Soy muy respetuoso de las personas, y hasta entre los perros sabemos que hay razas. Para la gente que dice que los sindicatos somos una mafia, pues yo no lo confirmo, pero hasta en las mafias había códigos, códigos de honor”, dice con ironía.

Afirma que además de enfrentar un linchamiento mediático, también está ante peligros físicos.

“He recibido amenazas de muerte por los contratos colectivos que represento. Hice crecer mi seguridad. Me encomiendo a Dios; creo que nuestra causa es justa. Sí hemos tenido que crecer nuestra estrategia de seguridad, no nada más personal, también para algunos miembros de mi comité. Le he bajado a los viajes en zonas calientes, no aviso cuándo voy, cambio de rutas. Se están tomando decisiones que antes no tenías que tomar y desgraciadamente, a raíz de toda esta campaña sucia, todas esas mentiras que se publican sobre mí, sobre nosotros, todo esto se agravó”, sostiene.

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