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Sistemas judiciales están fallando sistemáticamente: ONU Mujeres

El informe Garantizar y fortalecer el acceso a la justicia de todas las mujeres y niñas revela que, a nivel mundial, las mujeres solo disfrutan del 64% de los derechos jurídicos que tienen los hombres. Al ritmo actual, harán falta 286 años para cerrar las brechas legales.
lunes, 9 de marzo de 2026 · 14:01

GINEBRA (apro).-En el marco  de este mes de marzo que la ONU dedica a los derechos de la mujer, especialmente el Día Internacional de la Mujer celebrado este domingo 8 de marzo, ONU Mujeres lanzó una advertencia global: los sistemas judiciales están fallando sistemáticamente a las mujeres.

El informe Garantizar y fortalecer el acceso a la justicia de todas las mujeres y niñas revela que, a nivel mundial, las mujeres solo disfrutan del 64% de los derechos jurídicos que tienen los hombres. Al ritmo actual, harán falta 286 años para cerrar las brechas legales.

Las cifras son demoledoras: en el 54% de los países, la violación aún no se define basándose en el consentimiento. Una mujer puede ser violada sin que la ley lo reconozca como crimen. En casi tres de cada cuatro países, se permite el matrimonio infantil forzado. Y el 44% de los Estados carecen de leyes de igualdad salarial, lo que hace legal pagar menos a las mujeres por el mismo trabajo.

Además, impulsado por la inteligencia artificial (IA), el anonimato y la escasa rendición de cuentas, la violencia digital se está intensificando rápidamente y 1800 millones de mujeres y niñas aún carecen de protección legal frente al acoso en línea y otras formas de abuso facilitadas por la tecnología.

"Cuando las mujeres son privadas de justicia, la confianza pública se erosiona y el Estado de derecho se debilita", denunció Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres. La organización advierte de un "rechazo organizado a la igualdad de género", con leyes que se reescriben para limitar libertades, silenciar voces y permitir abusos sin consecuencia.

En los Parlamentos prevalece un avance a paso de tortuga y  la violencia política

La representación política avanza con una lentitud exasperante. Según el último informe de la Unión Interparlamentaria (UIP), las mujeres ocupan solo el 27,5% de los escaños parlamentarios en el mundo, un aumento de apenas el 0,3%, el más débil desde 2017. Peor aún, la proporción de mujeres que presiden parlamentos ha caído del 23,7% al 19,9% en solo un año.

Aunque América lidera la representación femenina global (35,6%) y Bolivia se ha unido a Cuba, Nicaragua y México en el grupo de países con paridad, el avance es frágil. La violencia contra las políticas se ha convertido en un obstáculo creciente: el 76% de las parlamentarias de Asia-Pacífico sufren violencia psicológica. El estudio de la UIP confirma que las diputadas sufren más intimidación que sus colegas hombres, tanto en línea como fuera de ella, lo que disuade a muchas de presentarse a cargos públicos.

La paradoja es que, aunque las mujeres son el 41% de las reporteras en medios tradicionales, solo representan el 26% de las fuentes de noticias. "Cuando las mujeres faltan, la democracia está incompleta", advierte ONU Mujeres. 

La violencia continúa con una mujer asesinada cada 10 minutos

La manifestación más brutal de la desigualdad se escribe sobre los cuerpos de las mujeres. En 2024, unas 50 mil mujeres y niñas fueron asesinadas por sus parejas o familiares en todo el mundo, lo que equivale a una cada 10 minutos. En América Latina y el Caribe, al menos 19.254 mujeres fueron víctimas de feminicidio en los últimos cinco años, 11 cada día.

La violencia es global y persistente, deplora el informe. Casi una de cada tres mujeres, 840 millones, ha sufrido violencia física o sexual alguna vez en su vida, una cifra que apenas ha cambiado en dos décadas. 316 millones de mujeres sufrieron abusos de su pareja solo en el último año. Y la violencia comienza temprano: el 16% de las adolescentes de entre 15 y 19 años ya la han padecido.

Paralelamente, más de 230 millones de niñas y mujeres han sido sometidas a la mutilación genital femenina. Este año, casi 4.5 millones de niñas corren el riesgo de sufrirla. Sin embargo, hay esperanza: en Yibuti, Eritrea y Somalia, líderes religiosos emitieron una fetua en 2025 declarando que no hay motivos religiosos para justificarla, y las supervivientes lideran el cambio en sus comunidades.

Pese a todo ello, los medios reportan solo el 2% de los casos de violencia contra las mujeres.

Las heroínas cotidianas anónimas

Frente a esa discriminación estructural, millones de mujeres en todo el mundo demuestran cada día su valía y luchan por su reconocimiento, muchas de ellas de forma casi anónima, en los lugares más inesperados y con recursos mínimos. Sus historias, a menudo invisibles para los grandes titulares, son la prueba viviente de que el cambio es posible desde la base. 

En la India rural, el periodismo de base de Khabar Lahariya, formado exclusivamente por mujeres, demuestra que contar las historias desde los márgenes puede transformar realidades.

En Afganistán, una radio dirigida por mujeres ofrece un espacio público y un lugar de educación pese a las prohibición de los talibán.

En Gaza, en medio de la devastación, las mujeres se han convertido en el último pilar de la supervivencia familiar. Con más de 57.000 hogares ahora encabezados por mujeres, ellas enfrentan el hambre y el frío mientras cuidan de sus hijos entre los escombros.

En Kenia, la ingeniera Norah Magero creó Vacci Box, un refrigerador solar portátil que transporta vacunas a lomos de burro o ciclomotor, transformando la cadena de frío en África rural. Todo un grupo de empresarias excepcionales están transformando el Sur Global.

En México, Valeria Palacios, de 19 años, estudia dos ingenierías y ha desarrollado drones con inteligencia artificial para limpiar aguas contaminadas y rescatar personas en desastres. En enero recibió la Medalla Mundial de la Educación.

¿Por qué el Día de la Mujer sigue siendo necesario?

La respuesta es clara. Porque la desigualdad persiste en las leyes que nos gobiernan, en los parlamentos que deberían representarnos y en la violencia extrema ejercida sobre nuestros cuerpos. Porque mientras haya una niña obligada a casarse, una mujer asesinada cada 10 minutos o una parlamentaria silenciada por la intimidación, el 8 de marzo seguirá siendo una fecha de lucha y reivindicación. Como concluye el Secretario General de la ONU, António Guterres: "Cuando no somos iguales ante la ley, no somos iguales. Es hora de hacer de la justicia una realidad para las mujeres y las niñas, en todas partes".
 
El 8 de marzo de 1908, un incendio en la fábrica Cotton de Nueva York mató a 146 mujeres trabajadoras, principalmente inmigrantes. Las puertas estaban cerradas, lo que impidió su escape. Esta tragedia visibilizó las malas condiciones laborales de las mujeres y fue un impulso para la lucha por sus derechos.

El incremento mundial de la presencia de mujeres en los parlamentos se estanca en un mínimo crecimiento del 0,3%, el mismo porcentaje que en 2024 y el avance más débil desde 2017. La región de las Américas sigue siendo la que tiene mayor representación femenina, con un 35,6% del total de parlamentarias. Bolivia se une a Cuba, Nicaragua y México en este selecto grupo.
A fecha de 1 de enero de 2026, las mujeres ocupan el 27,5% de los escaños parlamentarios nacionales en todo el mundo, un aumento apenas perceptible respecto al 27,2% del año anterior, según el último informe de la Unión Interparlamentaria (UIP).

El documento, titulado Women in parliament 2025, (Mujeres en el Parlamwento) basado en datos de 49 países que renovaron sus cámaras en 2025, revela una preocupante desaceleración en la lucha por la igualdad política.

El dato más alarmante es el fuerte descenso de mujeres que presiden los parlamentos, remarca ONU.  La proporción de mujeres como presidentas de estas cámaras ha caído al 19,9% (54 presidentas), frente al 23,7% del año anterior. De los 75 nuevos presidentes de parlamento designados o elegidos en 2025, solo 12 fueron mujeres, un escaso 16%.

América, a la cabeza, con cuatro países en el grupo de la paridad

La región de las Américas sigue siendo la que tiene mayor representación femenina, con un 35,6% del total de parlamentarias. Durante 2025, las mujeres alcanzaron el 36,1% de los escaños en las 20 cámaras que celebraron renovaciones en 13 países de la región.

América Latina destaca especialmente en el grupo de países que han alcanzado la paridad o incluso tienen más mujeres que hombres en sus cámaras bajas o únicas. Bolivia se une a Cuba, Nicaragua y México en este selecto grupo de las Américas, que a nivel mundial completan Ruanda, Andorra y Emiratos Árabes Unidos.

Por otra parte, el informe subraya que las cuotas bien diseñadas e implementadas siguen siendo un factor decisivo. En 2025, las cámaras con algún tipo de cuota eligieron o designaron un promedio del 30,9% de mujeres, frente al 23,3% en aquellas sin cuotas. El caso de Kirguistán, que experimentó el mayor avance mundial con un aumento de 12,9 puntos porcentuales, ejemplifica este éxito.

Varios países marcaron hitos históricos:

Australia alcanzó su máximo histórico con un 46% de escaños para mujeres
Ecuador logró un 45% de mujeres en su Asamblea Nacional
Japón vivió un año histórico: por primera vez tiene una primera ministra mujer y, tras las elecciones de julio, la representación femenina en la cámara alta alcanza un récord del 29,4%

Las regiones rezagadas y la amenaza de la violencia

En el extremo opuesto, la región de Oriente Medio y Norte de África se mantiene como la de menor representación, con solo un 16,2% de media. Países como Omán, Tuvalu y Yemen no tienen ninguna mujer en sus cámaras bajas o únicas.

El informe también alerta sobre un grave obstáculo: la violencia contra las políticas. Estudios de la UIP revelan que el 76% de las parlamentarias de la región de Asia-Pacífico sufren violencia psicológica. Un informe de 2026, When the public turns hostile, confirma que las diputadas sufren más intimidación por parte del público, tanto en línea como fuera de ella, que sus colegas hombres (un 76% frente a un 68%). Este clima de hostilidad puede disuadir a muchas mujeres de presentarse a cargos públicos, perpetuando el lento avance hacia la igualdad.

Algunos países, como Filipinas y Colombia, ya han comenzado a legislar para prevenir y castigar la violencia política contra las mujeres, un paso necesario para proteger su participación y acelerar un progreso que hoy avanza a paso de tortuga.
 

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