Milano-Cortina 2026
Milano-Cortina 2026, la lucha de los mexicanos por competir en la adversidad (Videos)
México llega a los Juegos Olímpicos de Invierno con una delegación de cinco integrantes, selección con expectativas moderadas que combina experiencia, trayectorias consolidadas, proyectos emergentes y nuevo talento.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Convertirse en la primera mexicana que competirá en el esquí de fondo de unos Juegos Olímpicos de Invierno fue la principal motivación para que Regina Martínez Lorenzo se involucrara en el deporte de alto rendimiento casi por accidente mientras estudiaba medicina en la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos.
En aquel entonces tenía 28 años. Pocos en su entorno más cercano habrían imaginado que de un comentario en tono de broma que hizo su papá en medio de una tormenta de nieve se desprendió un proyecto que, pese a las adversidades, se materializó años más tarde.
“Me tomé unos meses para aprovechar y disfrutar más a mis hijas. Una de esas visitas en la que estaba con ella en Minneapolis cayó una súper nevada y se paralizó totalmente la ciudad. Estábamos en su recámara y le dije: ‘Oye, pues con toda esta nieve que hay deberías de aprender a esquiar. A lo mejor te podría pasar como a los jamaiquinos del bobsled, que hasta puedes llegar a la Olimpiada’”, recuerda José Martínez, padre de Regina, en referencia al equipo de esa isla caribeña que, contra todo pronóstico, calificó a Calgary 1988.
En muy poco tiempo esquiar pasó de ser un escape que le permitió combatir la soledad, depresión y estrés y se transformó en un compromiso competitivo permanente e incluso una filosofía de vida, reto para el que quizá de forma inconsciente ella ya estaba preparada.
“Toda la vida fui deportista. Empecé con el futbol, como buena mexicana, desde los ocho años y hasta segundo año de la universidad. Estuve en el equipo de campo traviesa, de basquetbol, hice natación, tenis y siempre fui activa, aparte de que mi papá fue jugador y entrenador de futbol americano, así que crecí con un coach en casa. Entonces eso de los deportes, la competitividad y la disciplina las tuve desde que nací”, destaca la deportista.
Y añade la ahora urgencióloga:
Todo lo que había hecho antes se trasladó al esquí y también todas las destrezas como la resiliencia mental que no sólo el deporte me dio, también la medicina porque es una carrera muy pesada. Puedes llegar a ver la muerte casi todos los días, dar noticias tristes, como decirle a un papá que su hijo falleció; no es nada fácil, entonces toda esa parte que también me regaló la medicina la he utilizado en el deporte.
Atrás quedaron las negativas que la mayoría de los entrenadores le dieron como respuesta cuando pidió que trabajaran con ella: ya estás muy grande, no cuentas con el potencial para ser esquiadora de fondo o, simplemente, nosotros no trabajamos con principiantes.
Haber tenido que mudarse para cursar su residencia de medicina en el Jackson Memorial Hospital en Miami, una ciudad sin nieve, fue otro desafío. También lo fueron las dificultades para financiar su carrera deportiva, tanto en la compra de equipamiento como con el pago de viajes a distintos países para cumplir los requisitos de la clasificación olímpica.
“La primera inversión para comprar esquíes la hicieron mis papás”, apunta Regina Martínez, nacida en la Ciudad de México hace 33 años.
“Cuando uno quiere hacer las cosas busca la forma honesta para conseguir todo lo que se requiera y creo que el ejemplo es que la han visto pasear perros, irse a comer al hospital porque le salía gratis, sacrificar vacaciones, apretarse el cinturón y lo ha hecho ella.
“Aquí no hay soberbia, nada de excesos, es al revés, es agradecimiento. Creo que el deporte ha sido un gran complemento y una gran dosis de humildad porque ella sabe que tiene que dedicar sacrificio a las dos actividades para cumplir con las dos y hacerlo bien”, añade el padre de la esquiadora.
Regina Martínez tendrá su debut olímpico el 12 de febrero en la prueba de 10 kilómetros estilo libre, que se realizará en el Centro de Biatlón y Campo Traviesa Fabio Canal, en la localidad de Tésero, Italia.
“La parte que más me emociona es cruzar la meta porque es una prueba de resistencia, es una pista muy difícil, muy técnica y disfrutar el proceso con mi familia y amigos que van a estar ahí, así como compartir la nieve con México es lo que más me ilusiona independientemente del resultado porque para mí estos son mis primeros Juegos, pero no serán los últimos”, asegura.
Con la obligación de mejorar
Para Donovan Carrillo, Milano-Cortina 2026 no sólo representa regresar a la máxima vitrina del patinaje artístico sobre hielo, también significa demostrar que la apuesta de cambiar su lugar de residencia y de entrenador ha valido la pena.
En su segunda experiencia en una justa invernal, el jalisciense pasó de ser un patinador “100% Hecho en México” —que ha fraguado su carrera con mínimo apoyo institucional y a partir del talento personal y patrocinios de la iniciativa privada para cumplir el sueño olímpico en Beijing 2022— a convertirse en un deportista con el respaldo del gobierno federal que le otorga una beca mensual, paga el lugar donde vive en Canadá y el salario de quien lo entrena.
De la delegación olímpica mexicana que asiste a Italia, Carrillo es el único que recibe recursos por parte de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) para los rubros mencionados, pero también para participar en algunas competencias internacionales durante las últimas tres temporadas del circuito de patinaje artístico.
A ello hay que sumar la beca de Solidaridad Olímpica que le otorga el Comité Olímpico Internacional y los viajes a competencias de preparación que cubrió el Comité Olímpico Mexicano.
Los recursos también vinieron acompañados de un cambio de residencia a Toronto, Canadá, para que Carrillo pudiera entrenar en mejores instalaciones de las que existen en México donde las pistas de hielo no tienen las medidas oficiales y, por lo tanto, no cubren los requerimientos de los patinadores de alto rendimiento.
En Canadá, Carrillo estuvo a las órdenes de Jonathan Mills y Myke Gillman, entrenadores con quienes se proyectó que suba de nivel. Esto implicó su separación de Gregorio Núñez, quien lo desarrolló desde sus inicios en el patinaje artístico y lo acompañó durante15 años hasta convertirse en el primer mexicano en ejecutar un salto cuádruple en competencia.
Con Núñez, Donovan Carrillo clasificó a Beijing 2022, donde obtuvo un resultado inédito al concluir en el puesto 22 como el único patinador en la historia del país que ha avanzado a una final olímpica.
Sin embargo, aunque en el presente ciclo ha firmado su mejor resultado al finalizar en el decimoquinto lugar del Campeonato Mundial de Montreal 2024 con sus puntuaciones más altas en el programa libre (152.48) y la calificación total (232.67), en el tramo final rumbo a Juegos Olímpicos los resultados indican que Carrillo, de 26 años, no ha dado un salto de calidad para obtener lugares más destacados.
A diferencia de 2021, cuando obtuvo su pase a Beijing en el Campeonato Mundial celebrado en Estocolmo, en esta ocasión falló en su intento de clasificar a Milano-Cortina en la justa mundialista de 2025 realizada en Boston incluso con notas más bajas que cuatro años atrás. El boleto lo consiguió hasta el Preolímpico, la última oportunidad para hacerlo.
Con la canción Hip Hip Chin Chin de Club des Belugas con la que patinará el programa corto, Donovan Carrillo tendrá su segunda cita olímpica el 10 de febrero con la consigna de ubicarse entre los primeros 24 patinadores y avanzar a la final tres días más tarde en la Arena Milano, sede del patinaje artístico.
Sarah y su heredero
A más de dos mil metros de altitud en los Alpes orientales ubicados en territorio italiano, la participación mexicana en las pistas de esquí alpino de Milano-Cortina 2026 estará lejos de las medallas, pero muy cerca de los libros de récords.
El 12 de febrero, en el macizo dolomítico de Tofane, Sarah Schleper, con casi 47 años de edad, se presentará en la prueba de supergigante para convertirse al mismo tiempo en la primera esquiadora de la historia en el mundo que compite en siete Juegos Olímpicos y la de mayor edad de su deporte en participar en una justa invernal.
Nativa de Colorado, Estados Unidos, Schleper comenzó su andar por las pistas del mundo hace más de 30 años. Su debut olímpico fue en Nagano 1998. Alcanzó su mejor rendimiento entre 2005 y 2006, periodo en el que obtuvo una medalla de oro en la Copa del Mundo en Suiza, así como un séptimo lugar en el Campeonato Mundial de Bormio y un décimo sitio en los Juegos Olímpicos de Torino, todos en la prueba de slalom.
Schleper se casó con el entrenador mexicano Federico Gaxiola, lo que le permitió adquirir la nacionalidad y regresar a las pistas tras una etapa de retiro, ahora representando de México en PyeongChang 2018 y Beijing 2022.
Dos días después de la presentación de Schleper, su hijo Lasse Gaxiola, con 18 años recién cumplidos, hará su debut olímpico cuando descienda en la pista Stelvio enclavada en el Monte Vallecetta como parte de la prueba de slalom gigante.
En ese momento, Sarah y Lasse serán la primera dupla madre e hijo de la historia que compite en la misma edición de unos Juegos Olímpicos de Invierno, algo tan inusual que sólo ha ocurrido en tres ocasiones en los 130 años de la justa de verano.
Lasse, llamado así por el multimedallista olímpico noruego de esquí alpino Lasse Kjus, fue el último deportista en obtener su clasificación a Milano-Cortina 2026 apenas el 18 de enero, a menos de tres semanas de la inauguración.
Gaxiola será el decimosexto esquiador mexicano en los Olímpicos de Invierno, una lista encabezada por Hubertus Von Hohenlohe, nacido en México y descendiente de una dinastía principesca alemana que le regresó al país la bandera del olimpismo invernal perdida por más de medio siglo.
Durante 30 años, Hohenlohe sumó seis participaciones olímpicas, cuatro de ellas (1984, 1994, 2010 y 2014) como el único representante de la delegación y promotor de los deportes de invierno en México.
De Tijuana a Noruega
Cuando Allan Corona Rodríguez decidió iniciar una nueva vida a más de ocho mil 500 kilómetros de distancia nunca pensó que involuntariamente estaría dando un paso trascendental en el camino hacia ser parte de unos Juegos Olímpicos.
Durante la pandemia su familia se animó a cambiar de aires. Se mudaron de Tijuana a Noruega para probar suerte lejos de casa en un entorno completamente distinto.
Además de su equipaje, en la maleta iban todas sus experiencias deportivas. Las más recientes como la práctica del triatlón. Las de su infancia a través del futbol americano que practicó en campos de tierra y las de aquellos viajes de fin de semana para cruzar en tres horas al otro lado de la frontera con dirección a Big Bear, California, donde tuvo un contacto recreativo con el esquí alpino sin anticipar lo que vendría.
“Ya había tenido cierta experiencia en nieve, en deportes de resistencia, así que fue un click natural probar el esquí de fondo. Lo empecé a hacer de manera recreativa los primeros inviernos, pero soy muy competitivo”, confiesa Corona (ver video de la entrevista al final del texto), quien en 2021 decidió incursionar en carreras de este tipo y dos años más tarde ya buscaba la clasificación olímpica.
“Fue cuando me dije que este es un deporte en el cual me puedo desarrollar, además de que estaba en Noruega, el país que lo inventó, y que tiene toda la accesibilidad y la estructura para hacerlo”, agrega el deportista de 35 años.
Con la convicción de adoptar un deporte de alto rendimiento se multiplicaron las obligaciones y también los gastos para practicarlo, por ello tuvo que aterrizar su experiencia en emprendimientos, como el programa de entrenamiento Sparta 55 que inició junto con su hermano Emmanuel años atrás en Tijuana y diseñó un modelo que le ha permitido salir adelante.
Le doy consultoría a atletas que quieren hacer entrenamiento de resistencia y también a ejecutivos de alto nivel que quieren optimizar su salud -precisa-, entonces les vendo el mismo conocimiento que me ha ayudado a ser un atleta autodidacta, a optimizar su salud y llevarlos a alcanzar las metas que ellos se ponen.
Corona debutará en unos Juegos Olímpicos el 13 de febrero en la prueba de 10 kilómetros, para ser el cuarto mexicano en competir en el esquí de fondo, siguiendo los pasos de Roberto Álvarez (1988 y 1992), Germán Madrazo (2018) y Jonathan Soto (2022).
Los nietos de Don Porfirio
Hace 98 años, José de la Cruz y Genaro Díaz, nietos de Porfirio Díaz, junto a Lorenzo Elizaga, Mario Casasús y Juan de Landa, personajes pertenecientes a las acaudaladas familias cercanas al porfiriato, integraron el equipo de bobsled que significó la primera representación mexicana que participó en unos Juegos Olímpicos de Invierno durante la edición de St. Moritz 1928.
El estallido de la Revolución Mexicana 18 años antes obligó a buena parte de estas familias a exiliarse en Europa al igual que el exdictador oaxaqueño, lo que provocó que estos personajes se convirtieran en los incipientes deportistas invernales bajo la representación de México desde el extranjero.
Curiosamente, el undécimo lugar obtenido en aquella ocasión por los hermanos Díaz y compañía es hasta la fecha el mejor resultado para cualquiera de los 40 seleccionados olímpicos que han participado en las 10 ediciones en las que México ha tenido representación.