Megadeth
Megadeth: Dave Mustaine rinde ante 20 mil fieles su "testamento político"
El segundo y último concierto de Megadeth en la Arena Ciudad de México, este 11 de mayo, no fue una despedida envuelta en sentimentalismos, sino una exhibición de músculo sonoro que ratifica por qué la banda sobrevivió a la purga del thrash de los noventa.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Dave Mustaine ha decidido gestionar su retiro con la misma precisión con la que compone sus riffs.
El segundo y último concierto de Megadeth en la Arena Ciudad de México, este 11 de mayo, no fue una despedida envuelta en sentimentalismos, sino una exhibición de músculo sonoro que ratifica por qué la banda sobrevivió a la purga del thrash de los noventa.
Tras la jornada del domingo, donde Mustaine se mostró genuinamente impactado por la respuesta local —"Vaya que son ruidosos!", señaló—, la segunda fecha se planteó como un ajuste de cuentas con su propio legado. A sus 62 años, y tras haber superado un cáncer de la garganta, el líder de la banda no busca la compasión del público, sino su respeto.
Basándose en la estructura presentada apenas 24 horas antes, el repertorio fue una selección equilibrada entre la promoción de su último material, The Sick, the Dying... and the Dead!, y los pilares de su época dorada.
La apertura con el tema homónimo de su nuevo disco sirvió para establecer las reglas del juego: Megadeth no es una "banda de éxitos" en decadencia; es una entidad que sigue produciendo material con una complejidad que desafía a músicos treinta años menores.
El bloque central del concierto, sostenido por piezas como Hangar 18 y Sweating Bullets, permitió ver la cohesión de la alineación actual. La incorporación del finlandés Teemu Mäntysaari en la guitarra solista ha inyectado una vitalidad necesaria. Mäntysaari no solo cumple con la nota por nota de los solos históricos de Marty Friedman, sino que aporta una limpieza de ejecución que dialoga perfectamente con el estilo rítmico y percusivo de Mustaine.
Un público de relevos
La audiencia en la Arena —un recinto que, pese a su acústica a veces caprichosa, se ha convertido en el bastión del metal de gran formato en la ciudad— reflejó un cambio generacional notable. El grueso de los seguidores actuales se mueve entre los 25 y los 50 años, adultos que crecieron con el Countdown to Extinction llevando a sus hijos, quienes ahora visten la iconografía de ‘Vic Rattlehead’ con la misma naturalidad que una prenda de marca contemporánea.
El moshpit en la zona de pista no fue el desorden caótico de los festivales masivos, sino una catarsis controlada, especialmente durante Symphony of Destruction. El fenómeno del cántico "¡Megadeth, Megadeth!" se ha vuelto ya una institución cultural en México, un ritual que el propio Mustaine ha reconocido como uno de los vínculos más fuertes que mantiene con cualquier audiencia.
El cierre de un ciclo
Hacia el final de la noche, tras la ejecución de los temas Peace Sells y Holy Wars, llegó The Punishment Due con la que quedó claro que el retiro de Megadeth responde a una voluntad de irse en la cima de sus facultades físicas. No hubo fallos rítmicos ni simplificaciones en las armonías.
Este 11 de mayo se registró el fin de una era para el metal en México. Megadeth se despide de la capital no con un último suspiro, sino con una demostración de autoridad. Para Mustaine, la Ciudad de México siempre fue el termómetro de su relevancia; anoche, el termómetro marcó su temperatura más alta justo antes de apagarse.