Charlie Chaplin
“Luces de la ciudad”, la película de 1931 que tiene “la mejor escena final de la historia”
Noventa y cinco años después de su estreno el 30 de enero de 1931, la comedia romántica muda City Lights (Luces de la ciudad), de Charlie Chaplin, es considerada como una de las grandes obras maestras del cine.CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Noventa y cinco años después de su estreno el 30 de enero de 1931, la comedia romántica muda City Lights (Luces de la ciudad), de Charlie Chaplin, es considerada como una de las grandes obras maestras del cine, además de ser recordada por icónica escena final, citada por críticos, historiadores y directores como la más emotiva y perfecta jamás filmada.
La secuencia final –donde el personaje del Vagabundo, interpretado por Chaplin y la florista ciega que recupera la vista, que a su vez interpretó Virginia Cherrill, se reencuentran– representa “la emoción pura” que ningún otro final ha igualado en casi un siglo y decenas de miles de películas sonoras.
Tras salir de prisión, el vagabundo, con su ropa raída, se planta frente a la floristería próspera de la joven. Ella lo reconoce como su benefactor. La cámara pasa de plano medio a primer plano intenso mientras una expresión de profundo afecto ilumina el rostro de ella y él responde con una sonrisa tímida, avergonzada y esperanzada. La película se funde a negro sin diálogos.
Por su parte, el historiador Jeffrey Vance especializado en cine aseguró que la escena es una sutileza maestra: la florista muestra un momento de vanidad al recuperar la vista (se mira en el espejo y se decepciona al no ver a un “millonario”), pero aun así acepta a Chaplin.
La cinta aparece en rankings históricos como el 11º mejor filme estadunidense según AFI (2007). Además, fue preservada en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso en 1991 y sigue inspirando finales en The 400 Blows, Moonlight, Gone Girl, Manhattan y hasta Monsters, Inc. de Pixar.