Cirugías estéticas

El libro “El cuerpo perfecto”, de Ana Lilia Pérez, destapa los riesgos de las cirugías estéticas

El libro “El cuerpo perfecto” desmenuza cómo el cuerpo es objeto de consumo, por las presiones sociales sobre la imagen y además hay una falta de regulación, que aprovechan quienes se dedican a este negocio para obtener ganancias multimillonarias. 
lunes, 9 de febrero de 2026 · 18:33

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La cultura digital, donde todo es filtros, selfies y redes sociales, dicta los estándares de belleza, por lo que cada vez más personas, sobre todo jóvenes, buscan un “nuevo yo”, sin arrugas, sin flacidez, sin edad, lo cual ha impulsado a la industria global de las cirugías y los procedimientos estéticos, donde los riesgos son muchos, los engaños y las consecuencias. Esa “perfección física” a costa de todo puede conducir a la muerte. 

La periodista Ana Lilia Pérez da cuenta, con una amplia investigación y a través de testimonios (casos reales), de ese mercado que mezcla vanidad, precariedad y negligencia médica, y alerta sobre un problema global que ya puede considerarse un asunto de salud pública. Todo eso lo trasporta en el libro “El cuerpo perfecto”, editado por Grijalbo, donde desmenuza cómo el cuerpo es objeto de consumo, por las presiones sociales sobre la imagen y además hay una falta de regulación, que aprovechan quienes se dedican a este negocio para obtener ganancias multimillonarias. 

Portada del libro

Pérez explica en entrevista que siempre realiza trabajos de investigación a largo plazo: 

“Voy averiguando, encuentro algunas pesquisas y me dedico a la labor de campo. Además, en este caso fue complicado conseguir que hablaran del tema. Fue toda una peripecia, porque son tópicos que todavía mucha gente trata como tabú, pero se han incrementado los casos, digamos de la formalidad e igual de la clandestinidad, y es tremendo cómo ha crecido este mercado, en lo formal y lo informal”. 

-Parece ser que hay más práctica informal y urge que se legisle, ¿verdad? 

-¡Se debe legislar! El problema viene primero por la idea de los estereotipos de belleza, eso ha sido algo histórico. En la actualidad los modelos de belleza se venden por contenidos digitales. En las redes sociales se encuentran quienes plantean hacer todo a la medida, y el problema es que hay mucho mercado clandestino, por ejemplo, las sustancias de relleno. Ya se ha documentado que todas hacen daño. Científicamente hay estudios desde hace mucho tiempo.  

“Parte del problema es que no se ha difundido lo suficiente ese tipo de información. Es decir, se pueden encontrar en el ámbito médico, clínico, muchos estudios al respecto, pero no se divulgan. La situación es que les ponen a las personas sustancias que hacen pasar como si fueran las aprobadas y son plásticos, rellenos sintéticos, y es una problemática a nivel mundial”. 

Subraya: 

“Después están los vacíos legales respecto a la cirugía de los procedimientos quirúrgicos. Por ejemplo, el caso de la adolescente Paloma Nicole, quien fue sometida a procedimientos múltiples en una clínica privada de Durango y falleció. Entonces, se aprobó la ‘Ley Nicole’, una reforma que prohíbe estrictamente la realización de cirugías estéticas en menores de dieciocho años. Se reglamenta en Durango, pero todavía hay muchos vacíos legales en otras entidades.  

“Igual hay mucho anuncio en redes de lo que se mercadea sin que se tenga la certeza de quién lo está ofreciendo, si posee las credenciales o no, y cuáles son las condiciones de los establecimientos. A veces las verificaciones se hacen hasta que se presentan denuncias. Y se está expandiendo este mercado ilegal y la mayor parte se promueve en redes sociales, y ahí no hay una legislación”.  

-¿Por qué en México no se ha puesto bajo la lupa este problema?, que es, como usted dice, ya un asunto de salud pública. 

-Se han planteado algunas aristas. En el tema de los modelantes sintéticos, si hay alertas sanitarias, sí existe una prohibición en la ley, pero hace falta más y más campañas de concientización de que estas sustancias siguen circulando y se debe tener mucho cuidado. Se siguen aplicando estas sustancias y a veces las reacciones de ciertas sustancias son inmediatas o después de años o hasta pasar décadas. En el Hospital General de México llevan décadas trabajando con pacientes que han sido víctimas de estas sustancias, hay hasta protocolos del Instituto Mexicano del Seguro Social y aún así siguen circulando ahora por el mercado digital. 

Insiste: 

“Debe haber una regulación mucho más estricta y un permanente trabajo de monitoreo por parte de las autoridades sanitarias y además se trabaje mucho más en la parte digital. La tarea es a nivel global. La misma situación la hallé en otros países, donde hice parte de la investigación. Lo malo es que de pronto identifican los lugares y los clausuran, mas se van a otra ciudad a abrir otro espacio. A veces lo hacen en sitios privados, particulares, que no se advierte que sea un negocio. Es complicado”. 

Respecto a qué puede aportar “El cuerpo perfecto”, la además profesora universitaria y autora de “El cártel negro” (2011), “Mares de cocaína” (2014) y “Pemex RIP” (2027) narra: 

“A partir de la pandemia empezó una tendencia de crecimiento de buscar este tipo de intervenciones, muy vinculado a jóvenes que ven estos ideales de belleza, estos estereotipos en redes sociales. El objetivo del libro es informar qué es lo que está ocurriendo y presentar una especie de mapeo desde el campo de la investigación periodística. Exponer evidencia y por eso se entrevista a expertos en cada tema, a familiares de personas que han fallecido en estas prácticas o quienes han padecido estragos.  

“El tema de salud mental es una de las líneas que destacaría. Hay trastornos vinculados a que la persona salga a buscar este tipo de modificaciones sin tener un diagnóstico que podría hacer la diferencia si se detecta que padece algunos trastornos, como el dismórfico corporal, que es una enfermedad muy subdiagnosticada. Entonces, se busca primero informar, y la labor del periodista es exponer estos asuntos de impacto público, que se haga conciencia y se reflexione. Igual tiene un enfoque de orientar: ¿Cuál es la incidencia de procedimientos más riesgosos? ¿Qué es lo que debe verificar una persona? Al final son decisiones absolutamente personales de cada uno, pero que se tomen decisiones informadas”. 

Por supuesto -acentúa- el volumen invita a la reflexión y a la acción desde la política pública, y sobre todo ofrece un enfoque de mucha prevención. 

-¿Tiene que ver la educación de la persona? Antes la televisión manipulaba e ¿igual tiene que ver el racismo que existe en las redes? 

-Completamente. Existe la búsqueda del blanqueamiento de piel, es parte de las interacciones sociales y lo que estamos viendo en estos momentos es el racismo, la discriminación que se puede experimentar desde las redes e impulsan a que las personas busquen este tipo de modificaciones o el blanqueamiento de piel que para mí fue interesante indagar esa parte de cómo se mueve este mercado de sustancias que prometen blanquear, que es una de las más riesgosas también, y eso te da una idea del tipo de estereotipos sociales. 

“Además, hay mucha presión social de parte de las propias interacciones que tienen las personas y que se ve influenciada por los contenidos digitales. Por ejemplo, los expertos que entrevisté comentan que gente que pueda poseer alguna vulnerabilidad y siempre reciben información de marketing muy agresivo donde le señalan cómo deberían ser, caen. Lo socialmente considerado como bello, entrar en esos estereotipos, genera mucha presión social y sobre todo hay un papel de responsabilidad en los influencers, quienes promueven sustancias de relleno. Entran al marketing de consultorios”.  

A Pérez le preocupa que no se privilegie la salud, y únicamente se tome en cuenta realizarse modificaciones para encajar en esos cánones de lo socialmente aceptado como atractivo:  

“Nos exige como sociedad una reflexión, porque finalmente se están perdiendo vidas. Lo vemos en varios casos que se han documentado. Y las personas a quienes entrevisté coinciden en que compartían su historia para evitar que a alguien más le pasé lo que les pasó”. 

 

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