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Frida Kahlo más allá del mito: diez obras analizadas en clave contemporánea

Chávez Mc Gregor, investigadora de la UNAM, analiza diez pinturas de Kahlo a partir de un ejercicio literario y filosófico para entender la “metamorfosis” que plasma la pintora en su producción y responder cuestionamientos actuales, como ¿de verdad era una artista sobresaliente?
sábado, 7 de febrero de 2026 · 07:00

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Al tanto de la saturación de lo que representa Frida Kahlo, pero consciente de la perspectiva que encontró en su indagación, Helena Chávez Mc Gregor, investigadora del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), propone una mirada contemporánea sobre la obra de la pintora en el volumen La bomba y el listón. El arte de Frida Kahlo.

Editado por Lumen, el libro de casi 200 páginas es un ensayo que busca responder distintos cuestionamientos actuales de la producción de Kahlo, alejándose de la historiografía o biografía del personaje como ¿de verdad era una artista sobresaliente?, ¿qué hace importante su obra? y ¿por qué es una de las figuras más referidas y reinterpretadas de nuestro tiempo?

Las respuestas son el resultado de un acercamiento a obras precisas de la artista que Chávez Mc Gregor (Ciudad de México, 1979) considera claves: Mis abuelos, mis padres, y yo (1936), Mi nacimiento (1932), Hospital Henry Ford (1932) –uno de los primeros cuadros en la historia del arte sobre el aborto–, Lo que el agua me dio (1938), Autorretrato con el pelo cortado (1940), La columna rota (1944), Raíces (1943), El venado herido (1946) y Naturaleza muerta: Viva la vida (1954), este último propuesto también por la autora como un autorretrato.

Se lee sobre la presentación del libro:

“En este lúcido ensayo, Chávez Mac Gregor propone sustituir la dominante interpretación autobiográfica –que ha reducido muchas veces la obra de Kahlo a su sufrimiento físico o sentimental– por una lectura en clave de autorretrato, donde lo que emerge no es un historial clínico, sino una representación cambiante y vital de la experiencia humana.

“A partir del análisis de diez pinturas fundamentales, la autora revisita la obra de Kahlo como un territorio de pensamiento en constante transformación, entre la introspección, el cuerpo, el dolor y la potencia creadora”.

Chávez Mc Gregor, filósofa de formación, con maestría en Estética y Teoría del Arte Contemporáneo, doctorado en Filosofía, enfocada en la investigación del Arte Contemporáneo en el IIE, relató a Proceso el origen de El listón y la bomba:

“Todo surgió por una invitación que me hizo la sede de la UNAM en Johannesburgo (Sudáfrica) en 2021 para una colaboración en un centro de arte que iba a exponer por primera vez una pieza de Frida Kahlo en África, entonces recomendé a colegas increíbles para que trabajaran el tema, pero ninguna de ellas pudo, y pensé ‘bueno, tres meses que me dedique a esto y ya, no pasa nada’, y ¡zaz! encontré algo que me rompió esquemas, ideas y concepciones que tenía sobre ella.

“En realidad nunca pensé que todo eso se convertiría en un libro hasta que una noche me quedé platicando con una colega y me sugirió que lo plasmara en un libro, así fue como quise mostrar la obra de Frida desde el presente, intentando re-conectar con algunos puntos o constelaciones que consideré importantes. Por mi área de investigación –más cercana al arte y política desde la estética– Kahlo me quedaba un tanto lejos, y no era un artista que particularmente me gustara, soy de la generación que creció en los noventa un poco saturada de este boom de Frida o la fridomanía.

–Hay muchos libros sobre Frida, sobre su vida, obra, sus relaciones, documentales, películas, ¿por qué cuestionarla ahora?

–Más que cuestionarla todo partió de una cita de la misma Frida en una entrevista en donde decía que lo que quería hacer como proyecto artístico era un autorretrato en cada año de su vida, y eso me permitió pensar en que sí tenía un proyecto más conceptual y ambicioso de lo que había entendido que eran sus autorretratos.

Portada de catálogo Frida the Making of an Icon del Museo de Bellas artes de Houston, actualmente expuesta.

“Lo que encontré ahí fue un devenir, una metamorfosis de ella como pintora que a la distancia es tan fuerte que por su peso de ícono a veces no vemos en la pintura, pero pasa por una transformación plástica de este ser que se convierte en una potencia de vida inspiradora”.

La autora relató que partió de un ejercicio literario y filosófico para entender cuál es esa "metamorfosis" que plasma la pintora en su producción, destacando sobre todo las obras que realizó entre los años veinte y treinta del siglo pasado como claves en su ensayo, en obras como Lo que el agua me dio, hasta su transformación hacia un venado, pero jamás mediante la idea del personaje fijo o glamoroso que hemos consumido de Kahlo.


 

Frida es “la bomba”

La autora, quien también fuera curadora académica del Museo de Arte Contemporáneo (MUAC) de la UNAM, donde fundó el programa Teoría Crítica, Campus Expandido, encontró en Autorretrato de mi nacimiento un hito sobre la artista:

“Esa obra es el nacimiento de ella como artista, es una locura como concepto y me pareció interesante, su aproximación al aborto, todo el lapso espacio-temporal para especular e imaginar otras posibilidades de ver lo que estaba narrando ahí”.

Considero que mi propuesta en El listón y la bomba es más una lectura transversal, un acompañante para que el lector pueda conocer su obra. Hay un texto muy bonito de Magali Lara que se llama Las que amamos tanto a Frida y creo que sí me encuentro en ese rubro hablando desde las perspectivas teóricas que tienen que ver con feminismos, política e idea de transformación, digamos que me puse esos ‘lentes’ para ver su obra.

Tras lo anterior, la investigadora responde a las claves ¿en verdad Frida era una artista sobresaliente o no, y por qué es importante su obra?, pues incluso su nombre destaca por arriba de figuras como Diego Rivera, que aunque tiene un alto reconocimiento en el mundo pictórico, la fama de Kahlo a veces lo sobrepasa:

“Es un cuestionamiento clave, y llegó a la idea de que sí es una artista que es importante, no solo por su manera de pintar. No diría que es mejor o peor que Diego Rivera, quien tiene una gran maestría y una condición específica. Lo que hace grande a la obra de Frida no es el trazo, es su fuerza plástica.

Cartel del Tate Modern de Londres del anuncio de la expo Frida the Making of an Icon.

“A diferencia de la obra de Rivera, que sin duda es importante para entender el imaginario de lo nacional, Frida abrió puertas, espacios y huecos para que muchos artistas produjeran obra distinta. Frida es en esencia la metáfora de la bomba que refiere André Bretón sobre cómo aborda temas crudos, autobiográficos y/o políticos de manera ‘linda’. Pero ella es la bomba, no el listón, es atemporal y le explotó a los feministas, a los artistas queer, y a todas las diversidades. Explotó en su tiempo, en los ochenta y en los dosmiles, y está explotando de nuevo porque su obra está en Houston y luego se va al Tate”.

Chávez Mc Gregor se refiere a la exhibición Frida: the Making of an icon, que se encuentra actualmente en el Museo de Bellas Artes de Houston (Museum of Fine Arts), que se describe como una muestra monumental que incluye 30 obras de la pintora en convivencia con 120 piezas de más de cinco generaciones distintas de artistas que se vieron inspirados por ella.

Esa misma muestra viajará en junio de este año al Tate Modern de Londres, Reino Unido, en donde se quedará hasta mediados de 2027, haciendo un discurso a la distancia con la última exposición que tuvo ese recinto hace diez años sobre Kahlo, así que hay Frida para rato.

Para finalizar, en relación a su experiencia con Kahlo, y la experiencia que le gustaría dejar en los lectores, dijo:

“El arte es un medio que nos ayuda a movilizar o sentir cosas que no tenemos claras, la plástica tiene que ver con esa posibilidad de crear y destruir al mismo tiempo. Creo que es una invitación para los que aman a Frida pero también para los que tienen cierta distancia y no se han acercado a su obra –y no hablo de ella–, para los que quisieran pensar en nuestro tiempo, en las posibilidades que tenemos de reinventarnos y articularnos.

“Frida fue una antifascista todo el tiempo, hubo una lucha política en ella por pensar otros modos de vivir, y en momentos como hoy tan tensos y asfixiantes puede ser un respiro e inspiración”.

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