Museo de Arte Moderno

Colección Gelman Santander: El debate por el destino del patrimonio cultural mexicano

Su reciente apertura al público ha generado una discusión sobre el manejo del patrimonio cultural del país, al tratarse de un acervo que no pertenece al Estado mexicano y cuya administración está en manos del capital privado. 
viernes, 20 de febrero de 2026 · 05:00

IUDAD DE MÉXICO (apro).- La Colección Gelman Santander, un acervo con obras emblemáticas del arte mexicano del siglo XX, ha vuelto a exhibirse en México tras casi 20 años sin presentarse en el país, en un contexto marcado por críticas sobre su gestión, propiedad e itinerancia internacional. 

El Museo de Arte Moderno (MAM) inauguró el 17 de febrero la exposición "Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander", que reunió 68 piezas emblemáticas del arte mexicano del siglo XX, incluyendo obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo y David Alfaro Siqueiros.

Su reciente apertura al público ha generado una discusión sobre el manejo del patrimonio cultural del país, al tratarse de un acervo que no pertenece al Estado mexicano y cuya administración está en manos del capital privado. 

Desde la década de 1940, Natasha y Jacques Gelman se encargaron de reunir piezas artísticas de figuras centrales del arte moderno mexicano. Tras el fallecimiento de los coleccionistas extranjeros, el acervo ha atravesado varios procesos legales. 

En 2023, fue adquirida por la familia Zambrano, fundadora de la compañía regiomontana Cemex. A principios de este año, la fundación del grupo financiero Banco Santander anunció que se encargaría de la gestión de las piezas artísticas, luego de la firma de un acuerdo tripartita. 

La colección fue renombrada como Gelman Santander, marcando el inicio de una etapa de itinerancia internacional. Después de su exhibición en México, la mayor parte de las obras serán trasladadas a España para la apertura del Faro Santander, la cual está prevista para junio. 

Ante este panorama, la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Alejandra de la Paz, explicó a medios que el periodo máximo en el que el acervo puede estar fuera del país es de cinco años, hasta que se realice la renovación de los permisos correspondientes.  

Entre los cuestionamientos públicos, se figura la ausencia de acuerdos testamentarios que aseguren su permanencia en el país, pese a que los Gelman habían manifestado que la colección se quedara en territorio mexicano. 

"Los acuerdos testamentarios entre particulares no son materia del INBAL. Recordemos que la ley mexicana únicamente establece 10 años después de que es dado a conocer un testamento para cualquier impugnación”. 

De la Paz explicó que la ley mexicana otorgó los derechos en propiedad a quien fue el propietario anterior de la colección. Sin embargo, “el INBAL no interviene en acuerdos ni en testamentos de carácter privado”. 

El papel del Estado ha sido tema de conversación ante su falta de acción para la adquisición de estos bienes de alto valor cultural para el país.  

Al respecto, la titular del INBAL sostuvo que la dependencia no cuenta con los recursos públicos suficientes para una compra de esa magnitud, refiriendo que es un acervo altamente costoso, sin mencionar el costo monetario. 

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación, para el ejercicio fiscal 2026 se destinaron 15 mil 82 millones 889 mil 146 pesos al sector cultural, de los cuales 985 millones 500 mil pesos corresponden al INBAL, lo que representa una disminución respecto al año anterior.  

La exhibición de la Colección Gelman Santander deja fuera de su discurso museográfico el debate sobre el futuro de uno de los acervos culturales más importantes de México. Mientras la sala se enfoca en la dimensión estética de las obras, la transición del patrimonio artístico hacia la gestión privada se consolida fuera de la curaduría.  

Un episodio clave ocurrió en 2024, cuando Sotheby's intentó subastar 90 obras en Nueva York, incluyendo piezas de Siqueiros y Kahlo valoradas en millones de dólares —como un dibujo de Frida que se vendió por 108 mil dólares antes de la suspensión parcial—. El gobierno mexicano intervino, deteniendo la venta de obras declaradas patrimonio nacional, lo que resaltó la "debilidad institucional" criticada por expertos como el curador Cuauhtémoc Medina, quien cuestionó la opacidad en el manejo del arte y la falta de transparencia del Estado.

Críticos señalaron que esta transición consolidó el patrimonio artístico en la gestión privada extranjera, dejando fuera del discurso museográfico del MAM el debate sobre su futuro. El valor estimado de la colección superaba los 200 millones de dólares iniciales, con una sola obra de Kahlo alcanzando hasta 55 millones en subastas

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