Teatro

"El amor es una mierda": el duelo de una ruptura y el retrato colectivo

“Disolución del matrimonio, ruptura del enlace por común acuerdo”, es una frase que inunda la mente del protagonista, quien no está listo para despedirse del amor de su vida. Aquí comienza el conflicto de tener que irse sin querer hacerlo, seguir amando cuando todo acabó.  
viernes, 20 de febrero de 2026 · 05:00

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- ¿Cómo lidia un hombre con la ruptura después de años de matrimonio, en un mundo que no le permite expresar plenamente su vulnerabilidad? 

La Teatrería de la Ciudad de México se transformó en un refugio de duelo compartido con el estreno de “El amor es una mierda”. Bajo la dramaturgia y dirección de la argentina Cecilia Meijide, la obra teatral llegó a la cartelera mexicana, tras un exitoso recorrido de cinco años en Buenos Aires y giras internacionales. 

La puesta en escena que se estrenó el pasado 17 de febrero, sitúa al espectador en una historia emocionalmente devastadora: un hombre está por encontrarse con su reciente expareja para firmar su divorcio. 

“Disolución del matrimonio, ruptura del enlace por común acuerdo”, es una frase que inunda la mente del protagonista, quien no está listo para despedirse del amor de su vida. Aquí comienza el conflicto de tener que irse sin querer hacerlo, seguir amando cuando todo acabó.  

En un pequeño cuarto, ahogado entre recuerdos, ensaya una y otra vez aquello que dirá en el reencuentro. En su intento de aparentar que todo está bien, sonríe, mientras su mirada es incapaz de ocultar el profundo dolor.  

Protagonizada por Gastón Filgueira Oria, la pieza destaca por su capacidad para identificar a cualquier persona que haya tenido una experiencia de desamor, aunque también ha abierto el debate por desafiar los estereotipos de masculinidad, sin que ese haya sido su principal objetivo.  

“Nosotros jamás intentamos ir por lo femenino o lo masculino, retratar la masculinidad frágil. No, más bien, una mujer o un hombre puede estar pasando por eso, y creo que trasciende el sexo de la persona, por eso cualquiera se puede identificar”, contó a Proceso Filgueira, quien conoce a Meijide dese hace 25 años, cuando estudiaban en la Escuela Municipal de Arte Dramático en Buenos Aires, Argentina.  

“Pero sí hay cuestiones de que el hombre muchas veces no refleja lo que siente, no lo puede expresar. Lo vemos más comúnmente en las mujeres, pero eso dependerá de cada uno, y creo que estamos en sociedades que van avanzando, poquito, pero avanzando”, añadió el actor, que reside en México desde hace siete años.  

Además, La Teatrería, un espacio íntimo en medio del caos capitalino, fue el escenario clave para intensificar la cercanía del protagonista con el público, creando una conexión emocional a través de gestos, movimientos y música.  

Entre luces cálidas y frías, se deja entrever la dualidad interna del personaje: recuerdos agradables y momentos de lucidez, donde regresa a la realidad de estar por firmar aquel documento legal que cambiará su vida. 

“Lo bonito de la obra es que retrata ese momento único, en donde, a pesar de que uno no quiere, hay que decir adiós. Y pasan esos vaivenes emocionales que van más allá de si te estás divorciando o no: te estás separando de una persona que es importante para vos”, indicó el argentino.  

Pese a que la historia aborda un duelo, el humor tiene lugar y se convierte en un elemento fundamental de la puesta en escena. Sin embargo, Filgueira reveló que, a lo largo de la producción, no solo abundan las risas, sino que también ha tenido una introspección, enfrentándose a su propia vulnerabilidad:  

"La obra me conectó con una vulnerabilidad mía, yo siempre me consideré un actor cómico, soy muy gestual, y acá hubo veces en que me he largado a llorar, pero por un lado disfrutándolo (...) porque conecté con una sensibilidad que pensé que no tenía, (...) es una locura lo que me sucede con esta obra, pero estoy súper contento, me emociona, me atraviesa”.  

En 60 minutos, el monólogo construye una narrativa inmersiva entre la cotidianeidad y el extremismo emocional, una catarsis que muchos hemos vivido y, por lo que la obra, se convierte en una representación colectiva.  

"El desamor puede ocurrir tanto a nivel familiar, no es solamente de pareja, sino de amistades. Yo que estoy lejos de mi gente en Argentina, me ocurre algo con la obra que me sensibiliza mucho, entonces me hace llegar a unos lugares que pensé que no podía”.  

“Y es que tiene un tema universal que nos atraviesa a todos, en mayor o menor medida: el desamor. La mayoría de la gente lo ha pasado antes, y se identificará en algún punto. No sé si van a reír y llorar, pero van a ver algo que les haya pasado, seguro van a pasar un grato momento”, señaló Filgueira.  

De acuerdo con el actor, el equipo de producción está ansioso por ver la respuesta del público mexicano, “porque todos los países cambian, las sociedades son distintas, a pesar de que el tema es el mismo. El amor es un idioma universal y el desamor también”.  

Para Filgueira “El amor es una mierda” es solo un título que refleja el momento exacto de una separación, donde se piensa cada aspecto negativo del término, aunque sea todo lo contrario:  "Ni Cecilia ni yo pensamos que el amor es una mierda, somos unos enamorados del amor y lo buscamos cada vez que podemos”.  

La pieza teatral ofrecerá funciones hasta el 10 de marzo, únicamente los martes a las 20:00 horas en la Sala B de La Teatrería, ubicada en Tabasco 152, colonia Roma Norte, en la Ciudad de México.  

¿Qué pasará al final? ¿El amor de uno es suficiente para cambiar el rumbo de la historia? ¿Firmará el cierre de una etapa? La respuesta la tendrá cada espectador, aunque Filgueira adelantó que la obra recuerda algo importante: “el dolor es el común denominador, y nadie puede escapar de eso”. 

 

 

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