Teatro/De este lado

“Un general a la sombra”. Mariano Escobedo, bicentenario

Los colaboradores de la sección cultural de Proceso, cuya edición se volvió mensual, publican en estas páginas, semana a semana, sus columnas de crítica (Arte, Música, Teatro, Cine, Libros).
domingo, 1 de febrero de 2026 · 19:18

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Este 16 de enero se conmemoró el bicentenario del nacimiento del general Mariano Escobedo, originario de Galeana en Nuevo León, reconociendo su lucha en contra de los invasores, primero norteamericanos y luego franceses. Un tema que actualmente resuena en nuestro país tras las amenazas imperialistas de Estados Unidos de Norteamérica hacia América Latina.

Para celebrarlo se organizaron en Nuevo León diversas actividades, siendo de gran importancia la obra de teatro Un general a la sombra, escrita y dirigida por Hernán Galindo, reconocido dramaturgo, director y fundador (y actual director) del espacio teatral Casa Musa, que se presentó en el Teatro de la Ciudad de Monterrey y en el Teatro digital Fidel Velázquez -en el municipio de General Escobedo, Nuevo León.

Un general a la sombra es una puesta en escena que, con su relato histórico, nos permite conocer la gran labor de este militar que saltó de guerra en guerra defendiendo a la patria, siendo un liberal consciente de la importancia de la independencia y el peligro de los conservadores. Con ingenio y una amplia gama de recursos escénicos, la obra salta de un simple recorrido histórico a la reflexión a través de símbolos, música, alegorías, cuadros coreográficos y toques de surrealismo, demostrando que el teatro puede develar no sólo hechos históricos sino crear una ficción que invoca a la imaginación y a la realidad.

En la escenografía de Raúl Franco, el principal elemento escenográfico es una silla gigante que conlleva a interpretar ese espacio que el general Escobedo nunca ocupó, y que aun cuando sus batallas fueron importantes ha permanecido en la sombra.

El general Escobedo, interpretado por Rodrigo Murray -con una buena actuación y caracterización-, es revalorado en esta propuesta que Hernán Galindo enriquece con juegos de tiempo y contemporaneidad. A lado de su figura aparece una joven descendiente de él, interpretada por Fernanda Leija -la cual ha trabajado en varias obras con el director-, un personaje del presente que quiere saber más, que pregunta, cuestiona e imprime vitalidad a las correrías del protagonista.

Escobedo, militar desde joven, inició su carrera a los 20 años como alférez  contra la intervención norteamericana en 1846, en la Batalla de Monterrey; contra las tropas de Antonio López de Santa Anna en 1954; en la Guerra de Reforma en el 57 del lado de los liberales; contra los franceses en la segunda intervención en 1862; en el sitio del Puebla en 1863; en el sitio de Querétaro contra el ejército de Maximiliano y su derrota en 1867; y su posterior lucha contra Porfirio Díaz. Además de haber sido gobernador de Nuevo León y San Luis Potosí; diputado, senador y más.

La obra está llena de guerra, aventuras y buen humor. Con el ensamble del Ballet Folclórico de General Escobedo y 15 actores en escena, disfrutamos una puesta en escena de gran formato, con escenas épicas y también intimistas, y la inclusión fundamental de personajes alegóricos como el diablo en bicicleta, interpretado por Santiago Luna, y sobre todo los personajes de la Patria y la Guerra que dialogan, con o sin palabras, con el general, interpretados con gran presencia y expresión corporal por Aurora Buensuceso, directora de la Compañía Teoría de Gravedad y el Laboratorio de Danza Contemporánea de la UANL.

Un general a la sombra es una obra ambiciosa que logra su cometido, con la colaboración de muchas personalidades amantes de la cultura y el teatro, como Vicky de la Piedra en la producción ejecutiva, Jorge Romero en la coordinación de actores, Celso José Garza en la gestión y logística, así como el alcalde de Escobedo, Andrés Mijes y el secretario de Cultura, Hugo Espiricueta, por nombrar algunos.

La obra es una propuesta espectacular que nos deja un grato sabor de boca y conocer más, a través del teatro, a personajes de nuestra historia y en particular de Nuevo León. Hay historia, teatro, danza, música y mucha capacidad artística.

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