Limp Bizkit

Millenials, nu metal, slam y el poderoso ‘Looserville’ Limp Bizkit

En su vuelta a México, la banda oriunda de Jacksonville presentó una gira-festival denominada ‘Looserville’, la cual incluyó muestras de nu metal, rock, rap, metal y otras fusiones. 
domingo, 30 de noviembre de 2025 · 13:53

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El “Gringo Papi Tour” de Limp Bizkit fue un regreso generacional a los años 2000. 

En su vuelta a México, la banda oriunda de Jacksonville presentó –con todo y cambio de sede de último minuto– una gira-festival denominada ‘Looserville’, la cual incluyó muestras de nu metal, rock, rap, metal y otras fusiones. 

Se vivió en tres momentos: por un lado, Riff Raff, Slay Squad y Ecca Vandal, luego 311 y Bullet for my valentine, para después llegar a Limp Bizkit. 

Del primer ciclo destacó Ecca Vandal, la californiana fue quien sentó las bases del ánimo del ‘Looserville’, además se añadió puntos entre el público al ponerse en algún momento la playera de la selección mexicana. 

Luego llegó 311 (three eleven) en el marco de sus 35 años de carrera, aunque entre largos solos de la batería se llegó a escuchar “¡a la verga, ya queremos a Limp Bizkit!”. Las ansías comían a los millenials de gorra roja, muchos con hijos adolescentes ahora adoradores de la banda. 

Bullet for my Valentine con sus 25 años de trayectoria dio las primeras muestras de saltos y slams entre el público. La gravilla del Fray Nano (que en esencia es un estadio de béisbol) se levantaba como polvareda en distintos puntos del recinto. 

 


 

Fuck yes Mexico! 

Hacia las 21:00 horas el momento fue sólo de Limp Bizkit. El inicio fue un video-homenaje a Sam Rivers, el bajista original recientemente fallecido. Luego Fred Durst ataviado con gorra morada de ‘NY’ y una sudadera naranja en donde se leía ‘Ol school soldier’ (soldado de la vieja escuela) rompió los gritos con un “Fuck yes Mexico!!!”. 

Tras los primeros acordes de “Show Me What You Got” se vivieron los primeros vasos con cerveza voladores, polvaredas de slam en distintos puntos de la pista (dividida en General A y B) y los saltos que cimbraron el Fray Nano, y esto último fue literal pues se sentía el movimiento de un sismo trepidatorio. 

Como cascada llegaron “My Generation”, “My Way”, “Full Nelson”, “Boiler”, “Dad Vibes”, “Nookie”, ‘Rollin’, ‘Behind blue eyes’, ‘Break stuff’, ‘Faith’, hasta culminar con ‘Take a look around’. 

En el inter del repertorio Durst subió a tres suertudos al escenario y vivieron su momento con el artista, y fiel a su ‘chit chat’ (parloteo) jamás dejó de estar en contacto con el público, con esfuerzos para hablar en español y contactar con los seguidores que se marcharon satisfechos tras el show. 

El Fray Nano, de mucha menor capacidad (hasta 18 mil incluyendo su ‘diamante’ de béisbol) que la Explanada del Estadio Azteca (35 mil aproximadamente) fue creciendo lentamente desde su apertura (15 horas) hasta llegar con Limp Bizkit a un 90 % de su total. El resultado fue positivo para los seguidores que desde el anuncio del cambio destacaron la posibilidad de estar más cerca de los artistas, con todo y lo que conllevó la logística del movimiento 

Mención aparte para los ambulantes que vendían ‘kleenex ’antes de entrar, los incautos no entendieron las referencias: adentro los baños solo eran portátiles. 

Los vendedores hicieron lo propio con las gorras rojas de los ‘yankees’ las constantes en ventas (100 pesos), así como playeras (250 pesos) y sudaderas (600) de haber sido un ‘looserville’. Difícil más no imposible que regrese Limp Bizkit a México. 

Foto: Niza Rivera

 

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