14 de febrero

14 de febrero: ¿el amor se siente en el corazón o en el cerebro? Esto dice la ciencia

Estudios en neurociencia y cardiología describen cómo el enamoramiento activa regiones cerebrales y genera cambios en la frecuencia cardiaca.
sábado, 14 de febrero de 2026 · 08:02

CIUDAD DE MÉXICO (apro).— Cada 14 de febrero, millones de personas relacionan el amor con el corazón. La imagen del órgano rojo como símbolo del afecto se repite en tarjetas, mensajes y celebraciones. Sin embargo, investigaciones en neurociencia y cardiología indican que el proceso biológico del enamoramiento se origina en el cerebro y que el corazón responde a señales generadas por el sistema nervioso.

Estudios difundidos por la Harvard Medical School señalan que el amor romántico activa regiones cerebrales vinculadas con el sistema de recompensa. Entre ellas se encuentran el área tegmental ventral y el núcleo caudado, estructuras asociadas con la liberación de dopamina. Este neurotransmisor interviene en la motivación y en la percepción de placer.

Investigaciones publicadas en revistas científicas especializadas en neurociencia han documentado que, durante las primeras etapas del enamoramiento, aumentan los niveles de dopamina y norepinefrina, mientras que la serotonina puede disminuir. La American Psychological Association ha explicado que estos cambios neuroquímicos influyen en la concentración, la energía y la atención dirigida hacia otra persona.

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La ciencia explica por qué el corazón late más rápido cuando alguien se enamora

Aunque el origen del proceso ocurre en el cerebro, el cuerpo experimenta manifestaciones físicas. La American Heart Association ha señalado que las emociones intensas activan el sistema nervioso autónomo, lo que puede incrementar la frecuencia cardiaca y la presión arterial de forma temporal.

Cuando una persona percibe a alguien como objeto de atracción, el cerebro envía señales que estimulan la liberación de adrenalina. Esta hormona acelera el ritmo del corazón y puede generar cambios fisiológicos inmediatos.

Entre las respuestas físicas asociadas al enamoramiento se encuentran:

  • Aumento de la frecuencia cardiaca.
  • Incremento momentáneo de la presión arterial.
  • Dilatación de las pupilas.
  • Sensación de “palpitaciones” o cosquilleo abdominal.

Investigaciones de la University College London han mostrado que observar la imagen de una persona amada activa circuitos neuronales similares a los que participan en otras conductas motivacionales. Estos hallazgos respaldan que el amor romántico involucra mecanismos cerebrales comparables a los que intervienen en la recompensa.

Estudios científicos describen cambios hormonales durante el enamoramiento

El proceso del enamoramiento también involucra hormonas relacionadas con el vínculo social. Investigadores de la Stanford University han documentado que la oxitocina participa en la formación de apego y en la confianza interpersonal. La vasopresina, por su parte, se ha vinculado con conductas de establecimiento de vínculos en estudios con modelos animales y humanos.

La National Institutes of Health ha difundido investigaciones que describen la interacción entre el sistema nervioso central y el sistema cardiovascular. Estas conexiones permiten que los estados emocionales generen respuestas en el corazón a través del sistema nervioso simpático y parasimpático.

Especialistas también han documentado una condición médica denominada miocardiopatía por estrés, conocida como “síndrome del corazón roto”. La Mayo Clinic explica que este cuadro puede presentarse tras un evento emocional intenso y provocar síntomas similares a los de un infarto, aunque sin obstrucciones en las arterias coronarias. Este fenómeno evidencia que las emociones pueden tener efectos directos en el músculo cardiaco.

El cerebro coordina las emociones y el corazón responde

El sistema límbico, que incluye estructuras como la amígdala y el hipocampo, interviene en el procesamiento de emociones. La corteza prefrontal participa en la regulación de conductas y decisiones asociadas a las relaciones interpersonales.

La evidencia científica coincide en que el cerebro coordina los procesos que generan la experiencia del amor. El corazón actúa como órgano que responde a señales neuroquímicas y hormonales. Las palpitaciones y otras sensaciones físicas que suelen asociarse con el 14 de febrero corresponden a reacciones fisiológicas desencadenadas por la actividad cerebral.

En el contexto del Día de San Valentín, la investigación científica indica que el amor involucra la activación de circuitos cerebrales, la liberación de neurotransmisores y hormonas, así como respuestas cardiovasculares medibles. La tradición cultural ubica el amor en el corazón, pero la biología señala que el proceso comienza en el cerebro y se manifiesta en todo el organismo.

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