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La infraestructura alimentaria es el nuevo campo de batalla contra la inflación

martes, 28 de abril de 2026 · 09:58

En una carrera para frenar el impacto inflacionario en la economía popular, el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo ha endurecido la supervisión sobre la cadena de valor alimentaria. Tras la reunión del pasado 16 de abril en Palacio Nacional con más de 50 líderes agroindustriales, la consigna ha sido mantener la canasta básica del Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) en un techo de 910 pesos, pese a que se ha disparado el precio de productos como el jitomate y la papa.

La estrategia federal implica una reingeniería logística donde empresas con capacidad instalada y presencia regional comienzan a jugar un rol determinante para garantizar que el alimento no solo se produzca, sino que llegue a los centros de consumo sin las mermas ni los sobrecostos que alimentan la carestía.

Otra pieza para contener este efecto dominó, ha sido la puesta en marcha de una serie de apoyos fiscales mediante el descuento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para fijar el diésel en 28 pesos y la gasolina regular en 24 pesos por litro. 

A la par, César Escalante, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), ha intensificado la inspección en estaciones de servicio, colocando mantas de advertencia en aquellas que superan los precios pactados, una medida que busca proteger los costos de transporte de mercancías frente al reciente incremento en tarifas de peaje carretero.

En este contexto de presión oficial y necesidad de mercado, firmas como el Grupo Operador de Alimentos EHMO han acelerado su expansión operativa. Con ocho años en el sector y presencia en estados estratégicos como Quintana Roo, Chiapas, Tabasco y la Ciudad de México, la empresa moviliza actualmente 18 toneladas diarias de alimentos. 

Su modelo de comercialización de alimentos, basado en centros de acopio con sistemas de refrigeración avanzados, responde directamente a la demanda de la administración federal: reducir los costos operativos para no trasladarlos al consumidor final.

 “La empresa dispone de la infraestructura necesaria para sostener el movimiento de las toneladas que comercializa, integrando almacenes y procesos tecnológicos que permiten responder a los incrementos de demanda”, señaló Fernando Manzanilla Bojórquez, director de EHMO.

La apuesta de EHMO por incorporar herramientas tecnológicas y optimizar su cadena de suministro se alinea con la narrativa de "resiliencia" que exige el 2026. Ante un escenario de cambio climático que afecta las cosechas y una inflación que pasó de 3.7% en diciembre pasado a 4.6% a finales de marzo, la comercialización de alimentos ha dejado de ser un tema meramente comercial para convertirse en un pilar de estabilidad social.

Bajo esta lógica de fortalecimiento soberano, la compañía busca consolidar alianzas estratégicas con proveedores y distribuidores que permitan ampliar su cobertura geográfica y robustecer una cadena de suministro que hoy se considera estratégica.  

Además, al priorizar el control de calidad y la innovación en sus procesos, el Grupo Operador de Alimentos EHMO busca asegurar una distribución constante que mitigue los riesgos de desabasto estacional, manteniendo como eje el respeto a las tradiciones alimentarias y la adaptación a las nuevas exigencias de un consumidor que, en este 2026, demanda tanto accesibilidad como altos estándares de inocuidad.

Mientras productores y comercializadores han acordado identificar los 24 productos de la canasta básica en el marco del PACIC, especialistas señalan que el verdadero reto se encuentra en la capacidad logística del país. El desempeño del sector dependerá en buena medida de que la infraestructura de almacenamiento, refrigeración y transporte sea capaz de sostener el volumen de operación.

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