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Gobierno federal destina 2 mil 600 mdp a infraestructura hídrica en el Valle de México; empresas enfrentan presión por uso eficiente del agua
El Gobierno de México asignó 2 mil 600 millones de pesos para fortalecer el acceso al agua potable y el drenaje en 10 municipios del oriente del Estado de México, una de las regiones con mayor rezago hídrico del país. El programa forma parte del Plan Integral para la Zona Oriente y busca atender a más de 6.5 millones de personas.
La estrategia, coordinada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), incluye más de 100 acciones con un avance superior a 80%.
“Entre las obras concluidas sobresale el colector Chalco que mejorará la conducción de las aguas residuales y de lluvia a lo largo de casi dos kilómetros, mejorando el ambiente y reduciendo riesgos a la salud para más de 400 mil personas”, señaló la Conagua a través de un comunicado.
El plan responde a problemas estructurales en municipios como Chalco, Ecatepec y Nezahualcóyotl, donde el acceso al agua potable resulta limitado y las inundaciones representan un riesgo recurrente. El gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, planteó estas obras como parte de una estrategia de largo plazo para garantizar servicios básicos en zonas vulnerables.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Sistema Nacional de Información del Agua (SINA) de Conagua advierten que México enfrenta una presión creciente sobre sus fuentes hídricas, lo que compromete la disponibilidad del recurso en varias regiones del país. A esto se suma que una proporción importante de aguas residuales no recibe tratamiento adecuado antes de su descarga.
Especialistas señalan que la inversión pública en infraestructura resulta insuficiente sin cambios en la forma en que se gestiona el agua. El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) señala que el tratamiento y reúso representan una de las principales alternativas para reducir la presión sobre fuentes naturales y mejorar la eficiencia en el uso del recurso.
El tema cobró relevancia reciente en el marco del Día de la Tierra, del pasado 22 de abril, donde el uso sostenible del agua se posiciona como un eje central para el sector productivo. La disponibilidad y calidad del recurso inciden de manera directa en la continuidad operativa de las empresas, en especial en industrias con alta demanda hídrica.
En México, esta actividad concentra cerca del 76% del consumo de agua, según estimaciones de Conagua y el INEGI. Los sistemas tradicionales de riego por inundación generan pérdidas significativas, mientras que la tecnificación permite ahorrar hasta 50% del recurso y liberar cerca de 2 mil 800 millones de metros cúbicos para otros usos, incluidos los urbanos.
Frente a este escenario, el sector privado ha comenzado a integrar soluciones tecnológicas para mejorar la gestión del agua. Empresas como Rotoplas desarrollan proyectos enfocados en captación, tratamiento y reúso, con el objetivo de optimizar el consumo en distintos sectores.
La empresa mexicana participa en iniciativas de riego tecnificado en colaboración con Conagua, como proyectos piloto en Morelos donde instala sistemas de goteo para sustituir métodos tradicionales. Estas tecnologías permiten aplicar el agua de forma precisa, reducir desperdicios y mejorar el rendimiento agrícola.
Además, la compañía impulsa modelos de gestión integral que buscan reincorporar el agua tratada a procesos productivos. Este enfoque responde a la necesidad de reducir costos operativos, cumplir con regulaciones ambientales y enfrentar escenarios de escasez.
En el ámbito corporativo, Rotoplas ha vinculado su estrategia de negocio con la sostenibilidad hídrica. La empresa, que cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores bajo la clave “AGUA”, reporta que más de la mitad de la electricidad que utiliza proviene de fuentes renovables y mantiene metas hacia 2030 para reducir emisiones y consumo de agua.
Especialistas coinciden en que la solución a la crisis hídrica requiere una combinación de inversión pública, innovación tecnológica y colaboración entre sectores. Las obras en el Valle de México atienden una deuda histórica en infraestructura, pero el desafío persiste en la gestión eficiente del recurso.
El avance de proyectos como el Plan Integral para la Zona Oriente muestra una respuesta institucional ante la escasez. Sin embargo, la presión sobre el agua obliga a acelerar la adopción de soluciones que permitan aprovechar cada litro disponible, tanto en el ámbito público como en el privado.