En los mercados bursátiles en el extranjero, donde las economías son más dependientes de la importación de petróleo y gas natural, la caída de las acciones fue aún peor. El Kospi de Corea del Sur se hundió un 6%, el Nikkei 225 de Japón se desplomó 5.2% y el CAC 40 de Francia bajó 1%.