El Mencho

“El Mencho”, el capo más escurridizo

Con apenas quinto año de primaria cursado, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes migró en los años 80 a California, donde estableció las relaciones que resultarían clave para su ascenso en el mundo criminal.
domingo, 22 de febrero de 2026 · 15:06

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A punto de cumplir 60 años, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes se había convertido en el capo más escurridizo y buscado por las autoridades en su calidad de líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la organización criminal nacida hace casi dos décadas y cuya expansión desplazó en diferentes zonas a los grupos criminales históricos. 

Tras las detenciones de Joaquín “El Chapo” Guzmán (2016); Rafael Caro Quintero (2022); Ismael “El Mayo” Zambada (2024), Oseguera Cervantes era considerado el más buscado por las autoridades de México y Estados Unidos, e inclusive, la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares a quien aportara datos para su captura. 

El abatimiento se habría dado durante un operativo Tapalpa, localidad enclavada en la Sierra Madre Occidental a unos 160 kilómetros de Guadalajara, en Jalisco, provocando una ola de atrincheramientos, incendios y bloqueos carreteros por todo Jalisco, así como en Michoacán, Guanajuato, Colima y otras entidades con presencia del grupo criminal. 

Las redes sociales se volcaron en el asunto posicionando varios hashtag debido a la importancia del capo, quizás el más famoso del momento, merced a su invocación frecuente en la narcocultura, concretamente en los corridos, así como por el exhibicionismo del CJNG a través de mensajes videograbados, narcomantas y hasta ejecuciones en video con mensajes de encapuchados; desfiles de vehículos artillados y artesanalmente modificados, y sobre todo por acciones de fuego que humillaron en varias ocasiones a las Fuerzas Armadas en México.  

Con todo y esa popularidad del personaje y la organización criminal, independientemente de las noticias y aspectos de su vida delictiva referidos en comunicaciones oficiales, mantenía su perfil un tanto opaco: de Nemesio Oseguera prácticamente no hay fotografías: una imagen data de los años 80, y otra quizás de los 90. 

El personaje es, en muchos sentidos, una incógnita. Ni siquiera se ha tenido certeza de su nombre, pues entre las leyendas generadas en todos estos años se ha dicho que el nombre real era Rubén, y que Nemesio lo tomó en recuerdo de un padrino, y de ese alias surgió el hipocorístico apodo de “El Mencho”.  

De Aguililla a San Francisco 

La información disponible indica que “El Mencho” nació en Naranjo de Chila, una pequeña comunidad rural en la Tierra Caliente perteneciente del municipio de Aguililla, el 17 de julio de 1966. Por lo que se sabe, estudió hasta quinto de primaria para dedicarse desde niño a la cosecha de aguacate y otras labores del campo. 

Fue en los 80 cuando se dice migró a California, en Estados Unidos. Esa migración habría sido el origen de sus múltiples alias, pues entre la necesidad de confundir a los servicios migratorios y a las autoridades, se llegó a identificar, entre diferentes variantes de su nombre, como Rubén Acerguera, Lorenzo Mendoza, o cambiar su segundo apellido, Cervantes, por Ramos. 

Antes de que ganara fama y obtuviera el apodo de los corridos y la narcocultura ampliamente difundido como “El señor de los gallos”, por la presunta afición a las peleas de gallos, un joven Nemesio Oseguera fue identificado por diferentes actividades delictivas en Estados Unidos. 

A los 19 años, en 1986, lo acusaron de robo en San Francisco, California, donde llevaba un arma cargada. En 1989 fue detenido una vez más por venta de droga. Fueron varias sus entradas y salidas de Estados Unidos en esos años, de acuerdo con los informes de la DEA. Para 1992 acumulaba su tercera detención, esta vez en Sacramento, California, por cargos federales de drogas. 

La relación clave de la historia criminal de Osecguera Cervantes fue su cuñado, Abigael González Valencia, quien lo habría iniciado en actividades delictivas y narcomenudeo en San Francisco. Apodado “El Cuini”, González Valencia fue también clave en la relación con la familia Valencia, que en los 90 tuvo una hegemonía en la producción y trasiego de drogas en Michoacán, hasta la aparición de La Familia Michoacana. 

Los informes de las autoridades han permitido establecer que Los Valencia, con “El Cuini” y “El Mencho” incluidos, fueron replegados a Jalisco, donde concretaron una relación de negocios con la facción del Cártel de Sinaloa que encabezaba Ignacio Coronel. Sin embargo, tras una década, en torno a 2010, la muerte de "Nacho" Coronel y los vacíos de liderazgo en el llamado Cártel del Milenio, permitieron a los dos michoacanos consolidar su propia organización: el CJNG. 

Juntos, González Valencia y “El Mencho” habrían escalado rápido en la estructura criminal y se posicionaron como personalidades de gran relevancia en el mundo de las drogas, con el brazo financiero de “Los Cuinis”, mientras que, de otros michoacanos identificados con el grupo Los Caballeros Templarios, surgió su brazo armado conocido como “Los Viagras”. 

Fue así como, en pocos años, esos dos hombres de escasa educación y unos cuantos grados de estudios elementales cruzados, terminaron convertidos en supuestos líderes criminales con operaciones trasnacionales y operaciones que implicaban millones de dólares en trasiego de drogas y, entre otras actividades criminales, lavado de dinero. 

La relación fue tan estrecha que hasta 2015, cuando fue detenido González Valencia, existía la versión más o menos extendida en el ámbito de la seguridad de que éste era en realidad el líder de la organización, aunque el nombre de Oseguera Cervantes fuera el más público y conocido. De lo anterior se ha desaprendido la idea de que la Familia Valencia es el auténtico poder detrás de “El Mencho”. 

La caída 

Fueron muchos los enfrentamientos y desplantes de fuerza que dejaron en ridículo a las Fuerzas Armadas durante años, en acciones atribuidas al CJNG. Y, sin embargo, durante 16 años su presencia había permanecido en expansión sin que hasta las acciones de este 22 de febrero se hubiera logrado ubicar a Nemesio Oseguera. 

Sin embargo, ya para 2015, la captura de González Valencia y los cargos contra ambos en Estados Unidos provocaron presiones internacionales para combatir al grupo delictivo con actividades en varios continentes. 

Desde 2016, Estados Unidos había reclamado a González Valencia en extradición, pero la defensa legal había conseguido evitar su traslado hasta que, en agosto de 2025, como parte de las entregas realizadas bajo presión arancelaria estadunidense, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum envió a “El Cuini” a Estados Unidos. 

Los intentos por capturar a “El Mencho” se incrementaron, con casos de violencia grave en Jalisco y en Michoacán que, sin embargo, dejaban la idea de que el capo gozaba de una red de reacción con la que se hacía difícil su captura, convirtiéndose en uno de los más escurridizos de los últimos años… hasta hoy, cuando un operativo coordinado por el Ejército Mexicano derivó en su abatimiento. 

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