Política
Leonel Godoy: “Un político en contubernio con el narco debe correr la misma suerte del delincuente”
En entrevista, el diputado morenista subraya, entre otros temas, que si bien el crimen organizado puede sobrevivir sin políticos, con ellos adquiere más poder, y pide que las investigaciones alcancen incluso a figuras de Morena.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En uno de los largos pasillos del Palacio Legislativo de San Lázaro el diputado Leonel Godoy habla con Proceso del México convulso de estos días, del país asediado por Donald Trump, de la gobernanza criminal, del resurgimiento de la extrema derecha y de la corrupción que involucra a encumbrados personajes de Morena, su partido.
Habla, desde luego, del coordinador de los senadores de Morena, Adán Augusto López, y del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha. Y plantea que ambos deberían presentarse a declarar ante la Fiscalía.
El mismo Godoy está dispuesto a hacerlo si las autoridades que investigan el homicidio del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, encuentran elementos para citarlo, tal como lo ha pedido la viuda del político asesinado, Grecia Quiroz.
Si existen elementos, señala, “que me resulte cita”, pero “no para satisfacer a adversarios políticos”. Además, las investigaciones apuntan a que “hubo una traición de parte de su círculo cercano”.
Godoy, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, también se refiere a los ranchos de José Ramiro López Obrador, el hermano del expresidente que pontificaba sobre la vida austera, Andrés Manuel López Obrador. Aunque no cree que se trate necesariamente de ranchos.
“Tú no le puedes llamar rancho a una propiedad de tres hectáreas”, asegura.
Lo que sí enfatiza es que los gobiernos de la llamada “cuarta transformación” (4T) deben combatir la corrupción “venga de donde venga”, aunque políticos de ese movimiento resulten afectados.
“Para que el crimen organizado tenga vínculos con políticos –señala– tiene que haber corrupción. El crimen organizado puede sobrevivir sin políticos, sí, pero con políticos adquiere más poder. Y la relación de un político con el crimen organizado es corrupción”.
Godoy, exgobernador de Michoacán por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y hoy militante de Morena, se refiere, además, al surgimiento de una corriente de extrema derecha en el escenario político mexicano. Este movimiento, afirma, está alentado en México y en América Latina por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su círculo ultraconservador.
–¿Hay un intervencionismo de Trump a favor de la extrema derecha en América Latina? –se le pregunta al diputado.
–Claro, así es, sin duda –responde.
El político morenista no tiene ninguna duda de que el empresario Ricardo Salinas Pliego es “el hombre de Trump” en México, aunque piensa que no es el único. También menciona al actor ultraconservador Eduardo Verástegui y a los senadores Lily Téllez, del PAN, y al priista Alejandro Moreno, Alito.
De acuerdo con Godoy, la mayoría de ellos tiene una agenda oculta. Del activismo político del dueño de TV Azteca dice que responde a su interés en blindarse de los problemas legales que enfrenta por evasión de impuestos, mientras que Téllez “es su empleada” (de Salinas Pliego). Respecto a Alito, piensa que se volvió anticomunista y ultraderechista a raíz de los procesos penales que tiene pendientes.
Pero afirma que “no hay manera de que estos fascistas que quieren encender al país con una chispa puedan lograr sus propósitos”.
Y es que, según afirma, en México hay “varios temas”, en especial la inseguridad y la corrupción, “que podrían ser chispas para llevar a conflictos armados en el país”.
–¿Pero a quién se refiere cuando habla de fascistas interesados en producir chispas? ¿Al Bloque Negro, por ejemplo? –se le pregunta.
–Al Bloque Negro, pero también Salinas Pliego, también Verástegui, Lily Téllez, también Alito Moreno.
México, en la mira del proyecto MAGA
Godoy, un abogado especialista en ciencias penales, está de acuerdo con quienes piensan que en la marcha de la Generación Z del 15 de noviembre último comenzó a perfilarse un movimiento de extrema derecha en México. “Pero todavía es muy minoritario, mucho muy minoritario”, asegura.
–¿Pero se puede decir que ya va tomando forma ese movimiento? –se le pregunta.
–Bueno, todas las sociedades democráticas tienen grupos fascistas.
–Sí, pero hay una tendencia regional hacia el fortalecimiento de la extrema derecha. Vea usted a José Antonio Kast en Chile, a Javier Milei en Argentina, a Flávio Bolsonaro en Brasil.
–Pero ahí hay otra razón que no tiene que ver con la democracia –asegura–. Este grupo lo encabeza Trump, y él está casi condicionando las elecciones. Trump dice “si gana Milei (las elecciones legislativas de octubre último) le doy tantos miles de millones de dólares en ayuda a Argentina”. Eso no es que la extrema derecha esté ganando adeptos, es estar comprando, desinformando, enajenando a la gente.
–¿Y aquí en México Salinas Pliego sería el hombre de Trump? Acuérdese de que Salinas Pliego fue a su toma de posesión.
–Sí. Salinas Pliego, pero Verástegui y Lily Téllez también fueron.
–¿Son línea Trump ellos? ¿Línea MAGA (acrónimo de Make America Great Again, el movimiento trumpista) de extrema derecha?
–Sí, en mi opinión sí. Y hay otra derecha con la que nosotros tenemos, en mi opinión, que mantener comunicación. Me refiero a la derecha democrática del PAN, del PRI, de Movimiento Ciudadano. Nosotros tenemos que seguir manteniendo comunicación, dialogar con ellos y llegar a acuerdos.
–¿Observa un interés de Washington en que crezca en América Latina, en general, y en México en particular, la extrema derecha?
–Sí, pero ése es un crecimiento artificial de la extrema derecha.
–Pero en Chile ya tienen a Kast, en Argentina a Milei, y el hijo de Bolsonaro, Flávio, va a competir contra Lula en las presidenciales de Brasil...
–Todos ellos –afirma Godoy– están inflados. Si tú tienes trabajo territorial, de organización, y además si eres un gobierno que dé resultados, los puedes derrotar.
–¿Pero cree que México está en la mira de ese proyecto?
–Sin duda.
–¿Cree –se le pregunta– que ante el fracaso o la poca eficacia de la oposición tradicional, que es la del PAN, el PRI, el Prian, parte de la sociedad está buscando una opción de extrema derecha para adversar al régimen, a Morena?
–Pues es muy pronto para decirlo, porque las muestras que dieron el 15 de noviembre (en la marcha de la “Generación Z” del Ángel de la Independencia al Zócalo, que las televisoras de Salinas Pliego transmitieron en vivo) son todavía muy pequeñas. ¿Qué estamos obligados a hacer nosotros? A dar resultados, no sólo en el tema del crimen organizado, también en el tema de la corrupción.
–¿Le parece legítima la demanda contra la violencia, contra el crimen que hubo en la marcha del 15 de noviembre?
–Sí, pero una demanda legítima, que hay que atender, se quiso distorsionar por un grupo que creyó que tenía condiciones para ir creando una especie de golpe de Estado, una revuelta...
–¿Y a ese grupo lo trata de instrumentalizar a Salinas Pliego? ¿Por eso es que le dio a la marcha cobertura mediática en vivo?
–Yo creo que él trata de capitalizar ese descontento porque tiene un interés, que es no pagar sus impuestos. Y es un interés muy grande, son 74 mil millones de pesos lo que debe (más de cuatro mil millones de dólares), que es más de lo que valen sus empresas. Es una cantidad grandísima. Y yo creo que el caso de él es diferente, por ejemplo, al de Verástegui. Él sería la diferencia, porque Lily Téllez es empleada al final de Salinas Pliego. Y Alito, pues Alito trae un interés de él también, pero él por razones penales.
Godoy, sin embargo, sostiene que el crecimiento de la ultraderecha en el país finalmente “va a depender de lo que hagamos en la izquierda para dar resultados a México”.
La gobernanza criminal
Como exgobernador de Michoacán, uno de los estados mexicanos con más presencia del crimen organizado, el diputado morenista sabe que el control que ejercen los grupos armados irregulares sobre amplios territorios desquebraja la vida de las comunidades.
“Desgraciadamente –dice– al crimen organizado lo tenemos enraizado. Tiene base social, igual que el italiano o igual que el colombiano”.
A Godoy no le convence demasiado el término “gobernanza criminal”, que es la colusión entre políticos y criminales para dominar las rentas legales e ilegales de un territorio e imponer un orden paralelo al Estado.
“Yo digo que lo que existe es más bien control social (del crimen)”, asegura.
–Pero sustituyen al Estado –se le insiste.
–Lo sustituyen en doble sentido, y eso también, afortunadamente, hace que las comunidades no se conviertan en sociedades criminales. Porque, primero (los criminales) se presentan como benefactores, pero por el otro lado ellos para seguir sobreviviendo tienen que cobrar cuota, tienen que cobrar “piso”, y eso hace que la gente diga, “ah, ni madres”. Sí es cierto que llevan a unas colonias juguetes o regalos y sí es cierto que hacen una carretera, pero la gente sabe que los están extorsionando.
–Pero usted sabe que la gobernanza criminal es un contubernio entre políticos y criminales.
–Ah, bueno, pero ya es otra cosa –asegura–, estábamos hablando sólo del crimen organizado, y ahí ya es la cuestión de la corrupción, que es, en mi opinión, la que genera esa gobernanza. Ésa ya es otra situación diferente que también se tiene que atender de manera diferente.
–Usted conoce el caso Michoacán, ¿hay que combatir la gobernanza criminal en Michoacán?
–En donde quiera. No sólo en Michoacán –responde.
–Digo Michoacán porque es un tema de coyuntura –se le plantea.
–No, no, pero la semana pasada era Guanajuato. A ver, yo lo que digo es que el crimen organizado tiene sometidos a muchos municipios por la debilidad institucional. O sea, 20 camionetas no pueden llegar a la presidencia municipal de Guadalajara y hablar con el presidente municipal, ¿verdad? Ah, pero van a Tingüindín (municipio michoacano) y llegan por el presidente municipal y se lo llevan. Entonces ¿cuál es la diferencia entre Tingüindín y Guadalajara? La fortaleza institucional. Entonces también… o sea, hay muchos factores que cuentan para eso.
–¿Y cómo le hace el Estado para combatir esa gobernanza? –se le pregunta.
–Los tienes que derrotar.
–¿Aunque sean del mismo partido los que están coludidos?
–Yo creo que sí puede haber (políticos de Morena), pero también hay priistas, hay panistas.
–Bueno, digamos que el contubernio de políticos con el crimen es transversal…
–Exacto. Me gusta esa frase. Ese contubernio político transversal obliga a que casos, porque también eso debe tener el derecho penal, casos concretos: el presidente municipal de tal lugar, o el gobernador o el diputado o el senador o el ministro o el magistrado… Tienes que encontrarlos, castigarlos y meterlos a la cárcel. Eso es a lo que yo llamo dar resultados. Donde hay, porque no en todas partes hay ese contubernio.
–¿Castigarlos aunque sean de cualquier partido, de Morena?
–Sí. Un político en contubernio con el crimen organizado debe correr la misma suerte del narcotraficante o del delincuente...
El ejemplo Rubén Rocha
De acuerdo con Godoy, el combate al contubernio entre el crimen organizado y los políticos debe combatirse sin contemplaciones y sin importar quién caiga, aunque sea un alto dirigente del partido en el poder.
–¿Aunque sea gobernador? –se le pregunta.
–Aunque sea lo que sea. Justo ése es el resultado que quiere la población.
–Pero para eso hace falta voluntad política. ¿Existe desde el gobierno federal?
–Yo digo que sí. Por ejemplo, Rubén Rocha (el gobernador morenista de Sinaloa), que es digamos el caso más emblemático. A ver, a Rubén Rocha lo acusan de que por él detuvieron al Mayo (Ismael Zambada, el jefe de una facción del Cártel de Sinaloa) y que por él asesinaron a Cuén (el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y expresidente municipal de Culiacán Melesio Cuén).
–Y que la Fiscalía de Sinaloa construyó una falsa escena del crimen, también de eso se le acusa…
–Eso sí es cierto. Pero no necesariamente, técnicamente, es lo mismo. A ver, pudo haber sido que el Mayo dijo “invitamos a esta reunión (en el rancho Huertos del Pedregal, cerca de Culiacán) al gobernador Rocha”, y que él dijo “no voy”, y no fue. Que dio una cuartada a lo mejor desafortunada, puede ser, eso de que voló en un vuelo privado (a Estados Unidos ese día). No sé. Pero lo que sí es cierto es que eso, jurídicamente, que ese cuate diga que estuvo o que invitaron al gobernador, a Rubén Rocha (a la reunión donde fue asesinado Cuén), eso no significa que él tenga, que jurídicamente tenga un vínculo con el Mayo. Puede ser y se debe de investigar y yo no creo que...
–Pero el Mayo lo dijo, es decir, lo acusó de estar coludido con el crimen organizado.
–No, pero eso es otra cosa. Yo estoy hablando ahorita del escenario ese de la detención, del secuestro del Mayo y del asesinato de Melesio Cuén. Para mí no da elementos, visto de aquí, de afuera, para decir que él está coludido con el crimen organizado. Qué sí creo que se debió haber hecho, y espero que sí se haya hecho: integrar una carpeta de investigación, investigar, citarlo a declarar. Si no se hizo eso son de los errores que estamos cometiendo. Pero eso yo no lo sé ni tú lo sabes.
–¿Adán Augusto también debería declarar en la Fiscalía?
–No, pero ésa es otra cosa. No, no, no. Déjame decirte, no, es que no. Es que entiende... estamos hablando ya de las especulaciones periodísticas.
–¿Pero en términos jurídicos debió ser citado a declarar?
–No, en términos jurídicos menos tiene Adán... O sea, que Adán sea un hombre que ganó 70 millones de pesos, podrá ser...
–Llamativo, digamos...
–No, podrá ser inmoral incluso –dice Godoy–, pero no es ilegal. ¿Por qué? Porque ese tipo tiene tiempo que tiene... es una familia de notarios muy próspero y que tienen otros negocios. Ah, entonces le haces una investigación para ver si evadió al fisco, si en su declaración patrimonial no lo hizo y qué sanciones penales tiene o solo sanciones administrativas. Es otro caso.
La corrupción en Morena
Leonel Godoy dice estar convencido de que Morena tiene que combatir la corrupción, pero cuando se le mencionan los 13 ranchos de José Ramiro López Obrador, el hermano del líder de la 4T, Andrés Manuel López Obrador, matiza.
“A ver –se ríe–, tú no le puedes llamar rancho a una propiedad de tres hectáreas, cerril, que cuesta...”.
–Pero son como 13 ranchos, ¿no? –se le plantea.
–No, pero puede tener 14. Yo, por ejemplo, soy heredero de una parcela ejidal de 10 hectáreas. Bueno, esas 10 hectáreas que ya están en el centro de Lázaro Cárdenas valen más, yo creo, que los 14 ranchos de este... No estemos hablando de cuestiones sensacionalistas, estoy tratando de hablar en serio contigo.
–Claro, yo también, diputado.
–Pero eso de los 14 ranchos suena hasta ridículo –dice Godoy.
–Sí, pero acuérdese cuando usted era dirigente opositor, usted también, igual que un periodista, investigaba y hacía denuncias –se le recuerda al diputado.
–Si te fijas, ve mis declaraciones contra Calderón. Jamás lo acusé. Yo era dirigente opositor y jamás acusé ni a Fox ni a Calderón ni a nadie de delincuentes. Jamás los acusé. Jamás. ¿Por qué? Porque si yo no tenía elementos me parecía irresponsable, por mucho que fueran mis adversarios políticos…
–Sí, pero usted ha hablado de la necesidad de combatir la corrupción dentro de Morena. Y no es normal, no es habitual, que en Morena se hagan cargo de eso.
–Tenemos que combatir la corrupción –responde–, es justo del tema que estamos hablando. Es lo que subyace nuestra conversación ahorita. Para que el crimen organizado tenga vínculos con políticos, tiene que haber corrupción. El crimen organizado puede sobrevivir sin políticos, sí, pero con políticos adquiere más poder. Y bueno, la relación políticos-crimen organizado es corrupción. Entonces necesitamos combatir la corrupción. Venga de donde venga. Esa es mi opinión.
El factor Trump
Así como Godoy está seguro de que Donald Trump y la extrema derecha que lo rodea intervienen en la política interna mexicana para impulsar un movimiento ultraconservador, descarta que las amenazas del mandatario republicano de atacar militarmente blancos “narcoterroristas” en México sean realistas.
“No creo, no creo, porque justo, en mi opinión, eso haría que emergiera el nacionalismo mexicano”.
–¿Una acción militar contra México rompería toda cooperación con Estados Unidos?
–Yo creo que ellos saben calcular. Aquí hay nacionalismo, porque tenemos un antecedente histórico: nos arrebataron la mitad del territorio. Eso no se ha olvidado en este país.
–Pero hay quienes dicen que esas amenazas, que esos amagos, son un elemento de negociación de Trump –se le plantea a Godoy.
–Sí –señala-, pero necesitamos nosotros ser muy maletas para creer que ese amago sea realmente un mecanismo de negociación.
–O sea, ¿usted no cree que lleguen a eso?
–No, no creo. Hay gente aquí en nuestro país, Alito, Lily Téllez, Marko Cortés (senador del PAN), que lo han pedido así, a gritos. Y fíjate qué contradicción. Somos el país más insertado a América del Norte. En otros países nos dicen “oigan cabrones, ustedes son casi gringos”. Pues sí, pero al mismo tiempo somos los más contrarios a los gringos. Tenemos esa dualidad. Somos como los puertorriqueños.
–Pero cuando usted habla de nacionalismo, ¿qué pasaría en un escenario en el que Trump ordene un ataque militar a México contra un blanco supuestamente relacionado con el narcotráfico?
–A ver –dice Godoy–, ¿tú crees que con llegar y encontrar donde está el Mencho, llegar, bombardearlo y matar al Mencho y a todos ellos, ¿tú crees que se acabe el Cártel Jalisco Nueva Generación?
–No, pero todo indica que la política antidrogas de Trump está condicionada a su visión geopolítica, ¿no le parece?
–Pues sí –responde Godoy–, porque habla de lo que ocurre en México y no habla de lo que ocurre en Estados Unidos. Ellos sistemáticamente han negado la existencia de cárteles en su territorio... Me tengo que despedir, porque ya se me hizo tarde.
Dicho esto, el diputado Godoy se despide y sale de prisa a una reunión en alguno de los salones del Palacio Legislativo de San Lázaro. Sus colaboradores lo siguen en silencio. Todos se pierden al fondo de un largo pasillo iluminado con lámparas que esparcen una luz difusa. No se sabe si allí es de día o de noche. Parece que todo, a cualquier hora, se mira igual.