Internacional
Roberto Sánchez y Fujimori disputarán la presidencia de Perú en segunda vuelta
El presidente del JNE, Roberto Bruneo, convocó en una sesión del organismo esta mañana a la segunda vuelta electoral entre Fujimori y Sánchez y anunció que su aval a los resultados de la primera vuelta del mes pasado que divulgó este fin de semana la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).BOGOTÁ (apro).- El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú proclamó este domingo a los candidatos Keiko Fujimori y Roberto Sánchez como los ganadores de la contienda presidencial de abril pasado, pero como ninguno de los dos obtuvo los votos necesarios para ganar en primera vuelta ambos deberán presentarse a una segunda ronda el próximo 7 de junio.
Keiko, una ultraderechista que heredó las bases de apoyo y a los detractores de su padre, el cuestionado expresidente Alberto Fujimori, disputará por cuarta vez la presidencia de Perú en segunda vuelta, mientras que Sánchez, abanderado del izquierdista de Juntos por el Perú, es un debutante en esta contienda tras colarse de manera sorpresiva a la final luego de que nunca figuró entre los favoritos en los sondeos preelectorales,
El presidente del JNE, Roberto Bruneo, convocó en una sesión del organismo esta mañana a la segunda vuelta electoral entre Fujimori y Sánchez y anunció que su aval a los resultados de la primera vuelta del mes pasado que divulgó este fin de semana la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).
Según esos datos, Fujimori fue la candidata más votada en la primera vuelta electoral del pasado 12 de abril al obtener dos millones 877 mil sufragios, el 17.18% del total, mientras que Sánchez logró dos millones 15 mil 114, el 12.03%.
En tercer lugar, quedó el candidato ultraderechista Rafael López Aliaga, quien impugnó sin existo la elección del mes pasado y sigue afirmando que fue un proceso fraudulento. Él obtuvo un millón 993 mil 904 votos, el 11.90%, apenas 0.13 puntos porcentuales menos que Sánchez.
Para ganar en primera vuelta en Perú cualquier candidato debe obtener más del 50% de los votos y en caso de que ello no ocurra los dos con más votos deberán disputar una segunda ronda electoral.
De cara a la segunda vuelta electoral, que se realizará en sólo tres semanas más, los medios de comunicación y las políticas tradicionales, junto con las elites económicas peruanas, han desatado una dura campaña contra Sánchez, la cual está enfocada en destacar sus vínculos con el expresidente izquierdista Pedro Castillo, quien fue destituido por el Congreso en 2022.
Castillo, un humilde profesor rural, es una figura polémica en Perú.
En 2021 llegó a la presidencia al derrotar de manera sorpresiva y por un margen muy estrecho a Keiko Fujimori en segunda vuelta, lo que fue interpretado como una apuesta de los peruanos por un gobernante al margen de las elites políticas tradicionales e identificado con sectores históricamente excluidos.
Pero su gestión sólo duró 17 meses pues el mandatario intentó suprimir el Congreso y este lo destituyó por “rebelión”, delito por el cual cumple una condena de 11 años de prisión.
Piso disparejo
Roberto Sánchez decidió presentarse como el continuador de Castillo y ha usado durante la campaña un sombrero cajamarqueño como el que caracterizaba al destituido expresidente, quien ha denunciado desde prisión ser víctima del racismo e insensibilidad social de las elites tradicionales limeñas, un discurso que cala en amplios sectores del país de ascendencia indígena.
Sánchez incorporó a su discurso varias de las proclamas de Castillo y su principal oferta de campaña es el desarrollo social y la lucha contra la pobreza y la exclusión, sin relegar otros temas que preocupan a los peruanos, como la inseguridad y la estabilidad económica.
Fujimori, en cambio, prioriza la lucha contra la delincuencia con medidas de mano dura, como la construcción de magacárceles como las que edificó en El Salvador el presidente Nayib Bukele. Su principal lema es “Perú con orden”, lo que atrae a millones de peruanos agobiados por el aumento de homicidios, los secuestros y la extorsión.
Según analistas políticos peruanos, Fujimori arranca con ligera ventaja la campaña de cara a la segunda vuelta presidencial, pero aún es temprano para hacer pronósticos.
Pero en Perú, que ha tenido ocho presidentes en 10 años por las facultades que tiene el Congreso para destituir mandatarios, tan importante como ganar una elección es mantenerse en el poder.
Otro factor que pesará en la campaña de solo tres semanas que realizarán los dos candidatos finalistas es el conservadurismo de los medios y políticos tradicionales limeños, que apoyan a Fujimori y satanizan a Sánchez como un izquierdista que puede llevar al país al abismo.
La ONG Human Rights Watch ha criticado los ataques infundados contra Sánchez y en un comunicado del pasado miércoles señaló que resulta “al menos extraño” que ante la certeza de que el izquierdista será finalista de la contienda presidencial un fiscal haya decidido pedir cinco años de prisión para el candidato por un supuesto desvío de fondos en su partido, Juntos por el Perú.
“Las investigaciones penales no deben usarse para interferir en procesos electorales”, afirmó la organización de derechos humanos.