Elecciones en Perú

Admirador de AMLO queda en cuarto lugar en las elecciones presidenciales de Perú

Los resultados oficiales indican que quienes disputarán la presidencia de Perú en segunda vuelta serán Fujimori y López Aliaga, los principales exponentes de las posturas más derechistas y conservadoras del espectro político peruano. 
lunes, 13 de abril de 2026 · 11:39

BOGOTÁ (apro).- El peculiar empresario y político peruano Ricardo Belmont, candidato presidencial del Partido OBRAS y admirador del exmandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se ubicó en el cuarto lugar en los comicios realizado el domingo en Perú, según resultados oficiales parciales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). 

Además, su organización política obtuvo al menos seis senadores y 18 diputados y será la cuarta bancada más numerosa en el Congreso bicameral.  

Según datos de este lunes de la ONPE, con el 53% de las casillas escrutadas Belmont obtiene el 9.8% de los sufragios, lo que lo ubica atrás de los ultraderechistas candidatos Keiko Fujimori, quien tiene el 16.9%, y Rafael López Aliaga (14.5%), y del centrista Jorge Nieto (12.8%). 

Según encuestas realizadas en la última semana que circularon entre los partidos políticos –su divulgación pública estaba prohibida por la ley--, las preferencias por Belmont venían creciendo y podría colarse a la segunda vuelta electoral del próximo 7 de junio. 

Los resultados oficiales indican que no será así y que quienes disputarán la presidencia de Perú en segunda vuelta serán Fujimori y López Aliaga, los principales exponentes de las posturas más derechistas y conservadoras del espectro político peruano. 

Belmont es un político octogenario muy difícil de definir en términos ideológicos y políticos. Varios analistas lo consideran un “oportunista” que a lo largo de su carrera ha tenido varios giros y se ha ido adecuando a las coyunturas según soplen los vientos. 

Él ha dicho que el expresidente López Obrador lo inspiró a volver a la política luego de varios años de mantenerse al margen. 

El candidato de OBRAS, quien es propietario de un canal de televisión, viajó a México en 2019 y en 2023 para asistir a dos conferencias de prensa “mañaneras” de López Obrador. En una de ellas le dijo que con la 4T había “sembrado una semilla de esperanza” para América Latina. En otra, le aseguró que estaba realizando en México “una revolución no cruenta”. 

En su cierre de campaña el pasado martes, Belmont sostuvo que, frente a la delincuencia, prefería los “abrazos, no balazos”, una política y eslogan de Manuel López Obrador, cuyo sexenio (2018-2024) terminó como el más violento en la historia reciente de México. 

También dijo que, de ganar la presidencia, replicaría en Perú las conferencias de prensa “mañaneras” de López Obrador y de la actual mandataria de México, Claudia Sheinbaum. 

A diferencia de López Obrador, sin embargo, Belmont ha dicho que es un político de derecha. Pero tiene posturas similares a las del exmandatario mexicano. No es muy partidario, por ejemplo, de las políticas dirigidas a la comunidad LGBTI; es conservador en temas valóricos y se confronta recurrentemente con “los delincuentes de la prensa”. 

Además, como el exmandatario mexicano, se considera “un humanista” y deplora a “la mafia” del poder que le impidió pasar a la segunda vuelta electoral. 

La defensa de “los abrazos, no balazos” 

En una transmisión por sus redes sociales este lunes, el candidato –quien ha sido dos veces alcalde de Lima y congresista—denunció que fue víctima de “un fraude” electoral en el que las elites políticas tradicionales compraron votos, rellenaron urnas y alteraron actas para dejarlo fuera de las elecciones. 

“Los traidores lograron su objetivo, que perdiera la presidencial”, señaló. 

Y luego ratificó su adhesión al concepto lopezobradorista de “abrazos, no balazos”, aun cuando la actual presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, dejó atrás esa fracasada política de seguridad. 

De sus adversarios, sostuvo que “se rieron cuando yo dije ‘abrazos y no balazos’, (pero) ustedes saben la grandeza de esa frase, ellos la interpretaron mal”. 

Pero “ahora prepárense, prepárense, porque si pierden (en segunda vuelta) los que se creen ganadores, no van a reconocer el triunfo, ahí van a decir que es fraude, cuando pierdan van a decir, ‘fraude’”. 

Belmont vaticinó la derrota del fujimorismo en la segunda vuelta del 7 de junio y dijo que, entonces, “esa frase, ‘abrazos y no balazos’, cobrará más importancia que nunca”. 

Esto, porque según el candidato presidencial, los peruanos tendrán que votar “por los abrazos o por lo otro”. 

Y es que tanto Keiko Fujimori como Rafael López Aliaga, los finalistas de la contienda presidencial, hicieron campaña prometido mano dura contra la delincuencia y una guerra frontal contra el crimen, incluso con medidas extremas. 

López Aliaga, un miembro del Opus Dei, es partidario de la pena de muerte para algunos delitos graves, mientras que Fujimori ha dicho que renunciará a algunos pactos internacionales para impedir que la defensa de los derechos humanos restrinja su lucha contra el crimen, 

De acuerdo con el politólogo Carlos Meléndez, un referente que se “coló” a la campaña presidencial peruana fue el mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, quien ha aplicado políticas contra la delincuencia denunciadas como violatorias de los derechos humanos por varios organismos internacionales. 

Y en Perú, la inseguridad se ha convertido la principal preocupación de los ciudadanos. 

Meléndez considera en la segunda vuelta electoral definirá cuál de los dos candidatos ultraderechistas se beneficiará más con el voto “bukelista”. 

El lopezobradorista Ricardo Belmont augura que en un escenario de guerra total contra la delincuencia la frase “abrazos, no balazos”, cobrará sentido en Perú. 

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