Mundial 2026
Aficionados mexicanos son los menos emocionados con el Mundial: UNAM revela la razón
Investigadores entrevistaron a habitantes de las ciudades sede de la Copa mundialista, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey a pocos días de la inauguración.CIUDAD DE MÉICO (apro).- México será el primer y único país en albergar tres Copas del Mundo, una hazaña sin precedentes que promete gran desarrollo económico y turístico; sin embargo, en vez de que los mexicanos se sientan emocionados, se detectó que hay bajo entusiasmo y pocas expectativas de que el torneo genere unión social, según un estudio la mitad de los residentes no cree que el torneo logre acercar más a la población.
El entusiasmo general hacia el Mundial es bajo, solo 2.57 de promedio de personas consultadas manifiestan entusiasmo por esta justa deportiva y 2.54 señalan que el torneo les motiva participar en actividades que fortalezcan sus lazos con otras personas de su comunidad, reveló el estudio realizado por el Instituto de Geografía (IGg) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universitat de les Illes Balears (de España): la mayoría de mexicanos no está enfocado en los factores positivos del torneo, sino en la preocupación por el aumento de caos vial, la dificultad para la movilidad cotidiana, el incremento del costo de la vida, la generación de ruido, la contaminación y el desplazamiento de residentes.
Para el análisis, los investigadores entrevistaron a habitantes de las ciudades sede de la Copa —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey—, quienes también expresaron desconfianza institucional por la falta de transparencia en el uso de recursos públicos, la corrupción, mediana organización gubernamental y escasa capacidad para garantizar seguridad.
“A casi 100 años de la celebración de la primera Copa Mundial de Futbol, realizada en Uruguay en 1930, el evento se ha convertido en mucho más que un torneo deportivo. No solo ocurre dentro de los estadios; también modifica la movilidad, el espacio público, el turismo, los precios de la vivienda y las dinámicas urbanas en general”, sostuvo Illia Alvarado Sizzo, investigadora del IGg, de acuerdo con la Gaceta UNAM.
Para Alvarado, el torneo funciona como un espejo de las tensiones urbanas contemporáneas, donde las personas evalúan la urbe desde su experiencia cotidiana. Asimismo, señaló que la mitad de la población mundial es fanática del futbol, lo que lo convierte en el deporte con mayor cantidad de seguidores.
La especialista explicó que, en un inicio, la Copa Mundial estaba relacionada al encuentro entre pueblos y al espíritu de cooperación internacional, pero con el tiempo, se transformó “en una enorme industria mundial profundamente relacionada con el mercado, el turismo y el capital financiero”.
Luis Alfonso Escudero, investigador de la Universitat de les Illes Balears, sostuvo que el Mundial 2026 se ha convertido en uno de los mayores espectáculos globales del capitalismo contemporáneo:
La ampliación de hasta 48 selecciones y la concentración en grandes ciudades responden más a la lógica del mercado, de la televisión y de las apuestas deportivas que a la esencia tradicional del futbol y de la experiencia ciudadana del Mundial”.
Pese a que el gobierno de México, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, estima una derrama económica de tres mil millones de dólares durante el torneo, la mayoría de los encuestados consideró que estos recursos no se distribuirán de manera equitativa.
Asimismo, el estudio reveló que hay poco entusiasmo entre los mexicanos, “pues alrededor de la mitad consideró que (el Mundial) no hará sentir más unida a la gente”, indicó la Gaceta UNAM.
“Más que transformar integralmente las ciudades, (los megaeventos) terminan profundizando contrastes espaciales que había previamente. El gran reto es preguntarse si estas inversiones realmente mejoran las condiciones de vida de la población local”, sostuvo Álvaro López López, investigador del IGg.
En esta línea, destacó que el Mundial genera procesos intensos de transformación urbana, los cuales producen dinámicas económicas importantes, así como cambios que afectan de forma distinta a cada sector de la población.
“Por ello, el interés académico no está únicamente en el futbol como espectáculo, sino en entender cómo estos eventos modifican la estructura y funcionamiento de las urbes receptoras y qué tipo de impactos dejan una vez que éste termina”, concluyó.