Mundial 2026
La Martinica, la cancha más cerca y más lejos del Mundial 2026 (Video)
Más allá de los grandes reflectores, cerca del Estadio Guadalajara, niñas y niños de una comunidad marginada sueñan con un boleto que no llegará, a cambio tienen un espacio rehabilitado para jugar al futbol en libertad y empoderarse con la lectura.ZAPOPAN, Jal (Proceso).– En una cancha en la colonia La Martinica, renovada con el patrocinio del Atlas Femenil, la Fundación Dibujando el Mañana, el municipio de Zapopan y la coordinación de la organización Love Fútbol, niñas y niños juegan y celebran intensamente. Liberan sus emociones en un minitorneo implementado por Daniel Garnica, coordinador de deportes de la Fundación Scholas México, la rama del movimiento laico creado por el Papa Francisco.
A unos cuántos kilómetros se encuentra el estadio mundialista de Guadalajara, relativamente cercano en distancia, pero muy lejano en cuanto a las posibilidades. La cancha está ubicada en la calle Pino, esquina con Agua Fría y fue recuperada en julio de 2025 tras meses de ardua limpieza. Anteriormente era un baldío.
Se acumulaba basura. Motocicletas que ahí paraban alejaban a la juventud, o la atraían para otro tipo de “pasatiempos”. Solía inundarse. Los desechos provocaban riesgos sanitarios, focos de dengue. Sillones y colchones erosionados fueron retirados por voluntarios. Equipos juveniles del Atlas, varoniles y femeniles, participaron en jornadas con el entusiasmo de los vecinos que soñaban con un nuevo horizonte.
El día que Proceso los visitó la tarde era lluviosa. Niños y niñas se sorprenden por el hecho de que un medio nacional los visite. Preguntan si pueden encontrar la revista en TikTok. Cuando se acercan espontáneamente hablamos sobre el Mundial 2026. Iker Mateo cuenta que lo siente “lejos”, pero agrega que está emocionado. Naishly Guadalupe, de 13 años, sonrisa de por medio expresa: “Siento que está cerca porque aquí venimos a jugar y me da felicidad saber que el Mundial se va a jugar en Guadalajara”. Héctor Emanuel coincide. Para ellos este espacio, como el torneo que se prepara esa tarde, es su Mundial. Así lo quieren transmitir.
La cancha está rodeada por casas cuyas puertas desembocan en la circunferencia deportiva. Del otro lado hay una pared pintada con el escudo del Atlas, la inscripción de Zapopan y dos astronautas. Una metáfora de sueños espaciales, figuras de niños con un balón y un autobús escolar amarillo, representando a otro patrocinio, Súbete al Bus (Get on the Bus).
En la otra pared que encierra la cancha hay una niña en una portería y una leyenda que ilustra: “Más que un lugar para jugar”. La bandera de Estados Unidos decora algunas playeras. La Embajada de ese país también ha liberado fondos para este proyecto.
Michel Medrano, coordinadora, explica que las actividades se realizan dos veces por semana, y ocasionalmente un día extra. Este espacio se lo han reapropiado las mamás y papás que quieren ver a sus hijos practicar un deporte. Inmediatamente, a la vuelta del recinto, se encuentra un centro de salud municipal que ha apoyado para completar esquemas de vacunación y chequeos médicos.
Zapopan se caracteriza por su desigualdad económica y estructural. Es el municipio más rico de Jalisco y uno de los que más aporta al PIB nacional, pero alberga zonas con carencias profundas, como La Martinica. La brecha es brutal. En algunos fraccionamientos, el ingreso promedio por hogar supera los 50 mil pesos mensuales (y mucho más en los estratos más elevados). Aquí el promedio ronda entre los cinco y seis mil mensuales. Ingresos que hacen imposible comprar boletos para ver un partido del Mundial 2026.
Sin embargo, la cuestión no es sólo monetaria. En las colonias periféricas persisten fallas en el drenaje, alumbrado y pavimentación. En efecto, cuando caminábamos hacia La Martinica, pasamos por un “arroyo” donde se vierten desagües.
Las clases altas de Zapopan suelen vivir en cotos con seguridad privada o en condominios con vistas panorámicas. En La Martinica dependen totalmente de la policía municipal y la percepción de inseguridad es una marca cotidiana, razón por la cual proyectos como esta cancha son tan relevantes para equilibrar el ánimo.
El torneo se juega de forma intensa, con siete participantes en cada equipo. Vanessa, madre de Joshua, sabe que su hijo juega de defensa. Enfatiza que al niño le encanta venir y convivir con los profes.
El sonido de los participantes es ensordecedor y los finalistas se definirán en tiros de penalti. La tanda se extiende por más de 10 intentos por equipo. Cada gol o cada atajada se celebra con emoción. Se corean los nombres de quienes patean, “Axel, Axel”. “Diego, Diego, Diego”, del otro lado silban. Daniel Garnica da una instrucción: “Si hay algún insulto es gol para el equipo contrario, o gol anulado”, según sea el caso. Cuando se presenta alguna controversia, dudas sobre un gol, un adelanto alevoso del portero, la definición se efectúa por medio de una tabla de multiplicar o preguntas sobre la capital de un país, una metodología creada por Scholas México llamada Futbol con Sentido.
En la parte trasera hay un cuadrado con juegos, recientemente renovado en paralelo a la cancha. Ahí se ha implementado un club de lectura a cargo de la maestra Patricia, a quien no pudimos conocer, pero los niños se encargan de hablar maravillas de su labor. Sofía, de 10 años, comparte con emoción que una vez leyeron un cuento sobre Lionel Messi y su historia de superación.
Nos narran, asimismo, la historia de un cuento de abuelos contra marcianos. Los marcianos querían jugar con los abuelos porque pensaban que era fácil ganarles. Pero como retroceden en el tiempo, los abuelos se hicieron jóvenes y los marcianos niños. Ahí se dieron cuenta de que los abuelos jugaban mejor. La moraleja es que se puede aprender mucho de los mayores.
Sofía explica que leer en voz alta les ha ayudado mucho en la escuela, es como un entrenamiento extra. Como añadido, la metodología lleva a empoderar a quienes ya leen con confianza para dar una mano a los más pequeños, sobre todo a los más tímidos. Arturo Emanuel dice que en su escuela ha sido felicitado por su fluidez.
Los participantes viven en la zona, a unos metros, a unas calles y algunos en las colonias vecinas. Varios vienen con sus hermanos mayores o menores. Michel relata que anteriormente debían quedarse en casa o acompañar a sus papás al trabajo.
La tarde termina y muchos se aprestan a irse. Otros cuantos permanecen para seguir con retas. Nos preguntan cuándo aparecerá la nota. Si saldrá su foto, si se las podemos compartir… si podemos conseguirles algún boleto para el Mundial. Tenemos que ser sinceros: no es posible.
Les preguntamos qué harán después de esta actividad. Algunos evocan la tarea. Otros se ríen y dicen que jugar al FIFA. Se refieren al EA Sport FC, un simulador que permite a los usuarios controlar equipos, jugadores y ligas en partidos virtuales. Ya sea la tarea o el videojuego, o ambas cosas, hay algo que no miente, la sonrisa en sus rostros. No irán a los partidos del Estadio Guadalajara, porque el Mundial está lejos de su alcance, pero disfrutan felices de su cancha en La Martinica.