Mundial 2026

Estos son los brutales ingresos de la FIFA gracias a su excluyente venta de boletos (Video)

México tiene 223 mil boletos disponibles para ver a la Selección Mexicana en fase de grupos, por lo que sólo uno de cada 582 mexicanos podrá estar en las gradas. De acuerdo al salario mínimo le tomaría 24 días poder comprar el boleto más barato.
miércoles, 10 de junio de 2026 · 20:00

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Nunca antes los ingresos de taquilla de la FIFA habían superado lo que factura por patrocinios, pero con la excluyente estrategia diseñada para el Mundial 2026, el organismo proyecta un crecimiento brutal.

 

Desde meses antes del inicio del máximo evento internacional de futbol las alarmas brincaron en todo el mundo, no sólo por los exorbitantes precios sino porque la FIFA además creó un mercado secundario de reventa para quedarse con el pastel completo.

Detrás de eso hay un cúmulo de situaciones inéditas: boletos para la final del 19 de julio que rozan los 700 mil pesos mexicanos, una enorme desigualdad para acceder a ellos de acuerdo al salario mínimo de los tres países y una mecánica de ventas que ha dejado fuera a muchos aficionados porque simplemente resulta imposible adquirirlos.

En cada cuatrienio mundialista la FIFA divide sus ingresos en tres grandes rubros: derechos de televisión, patrocinadores y boletos. Durante décadas la taquilla fue lo de menos.

En Qatar 2022 ese rubro generó 929 millones de dólares, pero para el cuatrienio que culmina con el Mundial 2026 el organismo espera obtener 3 mil 97 millones de dólares, lo que representa un aumento del 233%, solo por las ganancias de taquilla.

Si bien el rubro de derechos de televisión es el de mayores ingresos con 4 mil 264 millones de pesos, el crecimiento en esa línea entre 2022 y 2026 será del 24% de acuerdo al último informe financiero de la FIFA. Las ganancias por patrocinios serán de 2 mil 800 millones de pesos, un crecimiento del 54% entre el pasado Mundial y el que comienza este jueves 11.

Para hacer que los ingresos por taquilla tuvieran ese crecimiento, la FIFA diseñó tres mecanismos simultáneos que tuvieron su primera prueba precisamente en Estados Unidos el año pasado durante el Mundial de clubes.

El primero son los precios dinámicos, pues los boletos no tienen un valor fijo, como sucede con los asientos para un vuelo. Además de que estos precios fluctúan la FIFA los libera gradualmente para que sea la ley de la oferta y la demanda la que determine los precios en las distintas fases. Por eso hay boletos cuyos precios se incrementan de manera exorbitante, y otros que puedan bajar.

El mismo asiento para la inauguración de este jueves en Ciudad de México costaba 370 dólares en octubre 2025, con una gran dificultad para acceder al boleto de ese precio, y hace unas semanas alrededor de 3 mil dólares.

La segunda parte de la estrategia es el mercado de hospitalidad, mediante el cual la FIFA ofrece no sólo el acceso al estadio sino experiencias VIP con alimentos, bebidas y otros servicios.

Para ello hizo alianza con On Location, una empresa creada por la NFL cuyo propósito original era principalmente maximizar los ingresos por los boletos del Super Bow. 

Hace unos meses el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaró que al ser el Mundial en Estados Unidos, al que catalogó como el mercado del entretenimiento más desarrollado del orbe, el organismo debía aplicar las leyes de ese mercado.

“(La estrategia es) vender la mayor cantidad de entradas posible, al mayor precio posible”, declaró Keith Pagello, director de la plataforma Ticket Data, que se dedica a analizar el movimiento de precios de boletos. 

Los boletos, por las nubes. Foto: Especial

Y la tercera parte del mecanismo es el de la reventa oficial. Ese mercado lo dominaban antes plataformas como StubHub y Vivid Seats, que se dedican a la reventa autorizada de boletos en Estados Unidos y cuyas acciones han caído drásticamente en los últimos cinco años.

La FIFA decidió abarcar el mercado de esas empresas y creó su propia plataforma de reventa, por la que obtiene dobles comisiones, pues no sólo cobra 15% al comprador sino lo mismo al vendedor sobre un boleto del cual ya había obtenido ganancias. En Qatar, esa comisión era del 5% tanto para el comprador como para el vendedor.

Los casi tres mil 100 millones de ingresos por taquilla que FIFA proyecta para el ciclo 2022-2026 incluyen otros torneos como el Mundial de clubes. Sin embargo, este último le representó ganancias por alrededor de 411 millones de dólares. Eso implica que aproximadamente el 86% de los ingresos por taquilla en el cuatrienio correspondan a los del Mundial 2026.

En este torneo, el precio promedio por boleto deberá ser de al menos 427 millones de dólares, superiores a los 315 que tuvo como promedio una entrada en Qatar. Esos 427 millones son el resultado de la división entre los casi 3 mil 100 millones de ganancias por taquilla que proyecta FIFA y los 7.2 millones de boletos que aspira a vender al final del torneo.

En total habrá 16 sedes y 104 partidos con un promedio de aforo por estadio de 63 mil 338 localidades. El de más capacidad será el de Dallas (87 mil 500) con un total de boletos vendibles de 836 mil por los nueve partidos que se disputarán ahí. El menos rentable será el de Guadalajara por su aforo de 48 mil aficionados, pero sobre todo porque sólo recibirá cuatro juegos.

Eso ha provocado que en México exista una gran demanda de boletos, dada la tradición futbolera del país, pero con muy poca oferta. México tiene 223 mil boletos disponibles para ver a la Selección Mexicana en fase de grupos, por lo que sólo uno de cada 582 mexicanos podrá estar en las gradas.

Por ello, según la mencionada Ticket Data, los precios de las entradas de los partidos de México son los más caros en comparación con los de los otro 47 países en el Mundial, con un promedio de precio de  mil 900 dólares en el mercado secundario, el doble que los de Argentina. 

Por ello es en nuestro país donde la brecha entre precios y accesibilidad se vuelve más evidente. Para un trabajador canadiense que gana el salario mínimo los 427 dólares de precio promedio del boleto mundialista equivalen a tres días de trabajo. Para un estadounidense, el precio le representan seis días laborales, mientras que para un mexicano sube hasta 24.