Mundial de Futbol 2026
Messi arrollaría a Pelé: ésta es la evolución del futbol mundial
Jugadores seis centímetros más altos, capaces de recorrer mayores distancias a alta intensidad, más veloces, más fuertes y con mayor capacidad de reacción, así ha cambiado el futbol y quienes lo practican entre 1970 y 2026.CIUDAD DE MÉXICO (apro).-Cuando arranque el Mundial de 2026 habrán pasado 56 años desde México 1970. Ese año se vivía el llamado “Milagro Mexicano” y en el país había cerca de 50 millones de habitantes. Hoy supera los 130 millones y enfrenta una realidad distinta. El torneo mantiene el nombre, pero el futbol se transformó: aumentó el número de seleccones participantes, cambió el cuerpo de los jugadores, la velocidad del juego y la manera de entender este deporte.
En 1970 participaron apenas 16 selecciones, pero en 2026 serán 48. El Mundial de México 70 tuvo un total de 32 partidos disputados en apenas cinco estadios, mientras que el que inicia este 11 de junio tendrá 104 encuentros en 16 sedes de tres países distintos. La FIFA tenía 138 federaciones afiliadas, hoy son 211.
La diferencia más grande no está en el tamaño del torneo sino dentro de la cancha. Según el reporte técnico oficial de FIFA sobre México 70, Brasil fue campeón utilizando apenas 17 futbolistas durante todo el torneo. Argentina, levantó la copa en Qatar 2022 con 24. El reglamento tampoco es el mismo, pues en 1970 sólo se permitían dos cambios de jugadores por partido, a diferencia de los cinco de hoy. El futbol moderno exige más talento, intensidad y profundidad de plantel.
De acuerdo con estudios sobre evolución morfológica de los deportistas de de alto rendimiento y análisis de la Universidad de Portsmouth, el futbolista profesional ganó aproximadamente un centímetro de estatura por década desde 1970. En la Copa de aquel año, el jugador promedio medía alrededor de 1.76 metros, mientras que en Qatar 2022 la media fue de 1.82. Esto revela cómo el futbolista se fue alejando físicamente del hombre promedio a nivel mundial, cuya estatura ronda los 1.71 metros.
Esto ha sido evidente igualmente en otras Ligas, por ejemplo un linebacker de la NFL con un peso de 115 kilos podía imponer físicamente hace medio siglo, pero hoy sería considerado ligero para esa posición. En la NBA, los jugadores más altos rondaban los 2.15 metros, actualmente el más alto supera los 2.24.
Fue así que el deporte profesional en general empujó al cuerpo humano hacia un perfil de más altura, fuerza, explosividad y velocidad.
Se estima que en 1970 un futbolista recorría cerca de seis kilómetros por partido. Según el FIFA Training Centre, en Qatar 2022 un futbolista recorría 10.6 kilómetros por juego. El dato más importante no es cuánto se corre sino cómo se hace.
El análisis físico oficial de la FIFA revela que entre Rusia 2018 y Qatar 2022 la distancia recorrida a alta intensidad aumentó casi 20%. En Qatar, los equipos promediaron más de nueve kilómetros por partido a velocidades superiores a los 20 kilómetros por hora y más de 2.3 kilómetros en modo sprint, es decir, por encima de los 25 km/h.
Ejemplo de la importancia de ello es que un pico de velocidad de Kylian Mbappé alcanzó los 35.3 km/h en 2022, cifra cercana a la velocidad media que el múltiple medallista olímpico Usain Bolt mantuvo durante su récord mundial de los 100 metros planos.
Por eso el juego deja claro que no basta con correr más. El croata Marcelo Brozovic fue el jugador que más distancia recorrió en Qatar, con 13.7 kilómetros en un partido. En cambio, Lionel Messi y Kylian Mbappé estuvieron entre los que menos corrieron en algunos encuentros de fase de grupos, con registros de 7.7 y 7.8 kilómetros, aun así fueron los más decisivos, pues el futbol actual premia menos la resistencia pura y más la inteligencia del esfuerzo.
Mientras en la década de los setenta era común ver equipos con más espacios entre las líneas y partidos en bloques separados, hoy la presión colectiva comprime el campo y acelera la toma de decisiones. Por ello, el tiempo útil para decidir pasó de casi tres segundos a apenas uno.
El futbol actual parece jugarse más rápido incluso cuando la pelota no necesariamente viaja más. En México 70, además, existía un enemigo adicional: la altura, lo que es evidente en el reporte técnico oficial de FIFA, que documentó cómo varios equipos desarrollaron la estrategia “stop & go”, que consistía en hacer pequeñas pausas antes de volver a acelerar para evitar el agotamiento. Rumania incluso calculó que correr 100 metros requería dos respiraciones en su terriotorio y cinco en Guadalajara.
Aquel Mundial también marcó el inicio de otra era fuera de la cancha. Fue el primero con tarjetas amarillas y rojas visibles, el primero con transmisión global a color y uno de los primeros eventos deportivos magnos convertidos en espectáculo televisivo mundial. El balón Telstar tomó su nombre del satélite que permitió aquella transmisión internacional y apareció por primera vez el álbum Panini.