Futbol
A 41 años del Túnel 29: así publicó Proceso la tragedia de la final Pumas-América de 1985 en CU
El 26 de mayo de 1985, durante la final entre Pumas y América en el Estadio Olímpico ocurrió una estampida que provocó la muerte de ocho personas, entre ellas niños. Esta es la historia de una tragedia que pudo evitarse. Por ser de interés, Proceso retoma este reportaje publicado en su edición 448.Hace 41 años, durante la final entre Pumas y Cruz Azul, en el Estadio Olímpico Universitario ocurrió una estampida que provocó la muerte de ocho personas, entre ellas tres niños. Se esperaban 70 mil personas, pero llegaron 120 mil que en su desesperación por entrar aplastaron a quienes se encontraban en el Túnel 29, el único abierto para acceder a las gradas.
Esta es la historia de una tragedia que pudo evitarse. Por ser de interés, Proceso publica nuevamente este reportaje del 3 de junio de 1985 titulado “Hubo sobrecupo, faltó vigilancia en el estadio de CU y, hasta ahora, los responsables son los muertos y los heridos”.
A una semana de la tragedia en el estadio Olímpico “México 68”, donde ocho personas perdieron la vida y 51 resultaron lesionadas, sólo dos cosas han quedado claras: la vigilancia policíaca fue insuficiente y hubo sobrecupo.
Ello se desprende de las declaraciones de funcionarios administrativos de la Universidad Nacional Autónoma de México, del club de futbol Universidad y de la delegación política de Coyoacán, el miércoles 29, ante la mesa 12 del Sector Central de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.
Brígido Navarrete Fimbres y Jorge Carlos Méndez Duarte, director y subdirector de Servicios Generales de la UNAM, afirmaron que el día de los hechos —domingo 26 de mayo— estaban comisionados en el estadio 500 empleados de vigilancia de la institución y 3 mil 500 elementos de la Secretaría de Protección y Vialidad.
Explicaron que para evitar desórdenes se estableció un dispositivo de seguridad conjunto que consistió en comisionar en cada una de las 22 puertas del estadio a 10 granaderos, tres mujeres policías, cuatro empleados de la UNAM y dos boleteros; 19 personas en total.
El operativo de seguridad, admitieron los funcionarios de la UNAM, se había pensado para controlar a 70 mil personas, —el cupo del estadio Olímpico es de 72 mil—, sin embargo, acudieron cerca de 120 mil aficionados.
El sábado 25 de mayo, la Secretaría de Protección y Vialidad (SPV), en boletín de prensa, había informado sobre una serie de medidas de seguridad, “para el encuentro entre los Pumas de la UNAM y las Águilas del América se desarrolle dentro de un marco de paz y tranquilidad”.
Precisaba: se contará con 10 mil efectivos entre motopatrullas, granaderos, montada, femenil, motociclistas y del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas. Se ordenó, asimismo, una vigilancia especial en los alrededores para evitar la reventa de boletos y la venta de cerveza.
Desde ese día la SPV había estimado una asistencia de 80 mil espectadores.
El día del accidente sólo hubo 3 mil 500 policías cuidando el orden, según los empleados de la UNAM.
El desorden cundió cuando las autoridades administrativas determinaron cerrar todas las puertas de acceso, con excepción de la número 29. Esta decisión se tomó, según Navarrete Fimbres y Méndez Duarte, porque el estadio ya estaba lleno.
Las personas que permanecían fuera, al darse cuenta de ello, se dirigieron al túnel 29 por ser la única vía de acceso.
De acuerdo con la declaración de los funcionarios universitarios, a las 12:10 horas una multitud se abalanzó sobre la puerta, arrollando prácticamente a las personas que se encontraban adelante.
La turba provocó la muerte de ocho personas y causó lesiones a 51. En el interior del estadio pocos se percataron de este incidente.
Miguel Angel González Garibaldi, administrador del Estadio Olímpico, en su declaración ante el Ministerio Público, dijo que todo se alteró por la llegada de aproximadamente 40 mil personas que, sin boleto pagado, intentaron ingresar por la fuerza.
A su vez, el subdirector de Servicios de Gobierno de la Delegación de Coyoacán, Jesús Aguilera Castillo, declaró que el domingo 26, en el escrito número 07240, se pide al club Universidad una explicación de por qué había en el estadio 90 mil personas, cuando no tiene capacidad para albergarlas.
Con grandes titulares, la prensa dio cuenta de lo sucedido en el estadio México 68. Las declaraciones oficiales abundaron el mismo día del percance.
¡LA DEL ARCHIVO! ??
Este 26 de Mayo del 2022 se cumplen 37 años de la tragedia del Túnel 29 ocurrida en el Estadio Olímpico Universitario, la cual sucedió durante la final de vuelta del futbol mexicano entre Pumas y América en la campaña 1984-1985. pic.twitter.com/DkU6t4BuyD — Claudio Amelco (@Claudio_Amelco) May 26, 2022
La Procuraduría General de Justicia del DF, en voz del subprocurador, René Paz Orta, informó que se abrió la averiguación previa número 22/3522/985, para deslindar responsabilidades y que de inmediato se iniciarían las investigaciones sobre las causas que originaron la tragedia.
La SPV fue escueta. Sólo informó que antes del partido un grupo de aficionados trató de entrar a la fuerza al estadio, cuando las puertas habían sido cerradas, lo que provocó que en el tumulto fallecieran ocho personas —dos menores de edad y seis adultos— y resultara un número indeterminado de lesionados.
La Federación Mexicana de Futbol se preocupó, inicialmente, más por la imagen de México en el extranjero. “Espero que esto no manche la buena imagen del país en el contexto internacional”, declaró el vocero Rodolfo Sánchez Noya.
El día siguiente continuaron las declaraciones.
El delegado político de Coyoacán, Fructuoso López Cárdenas, explicó que se habían tomado la medidas preventivas necesarias, sin embargo, un grupo de jóvenes desbordó sus ímpetus, más allá de la pasión deportiva, y rompió los cordones de seguridad “establecidos con más de siete mil policías”.
Culpó de la tragedia a personas que sin tener boletos pretendieron entrar al estadio; admitió que hubo reventa (fueron detenidas 50 personas por este motivo); que se vendieron 45 mil boletos y 24 mil 500 fueron destinados a estudiantes, empleados y maestros universitarios descartó la posibilidad de que los estadios capitalinos sean cerrados en tanto se revisan sus sistemas de seguridad e instalaciones; aclaró que ninguna persona estaba detenida.
La UNAM anunció que los recursos económicos que obtuviera el club de futbol en el partido del martes 28, serían destinados a los deudos de los fallecidos. El rector Jorge Carpizo se comprometió a realizar una investigación a fondo para deslindar responsabilidades.
En rueda de prensa, Rafael del Castillo, presidente de la Femexfut, dijo que la falta de educación de algunas personas extrañas al futbol había ocasionado la tragedia y cambió la idea inicial de ese organismo: “Fue un hecho aislado que nada tiene que ver con el futbol; no creo que esto aporte una mala imagen”.
El Departamento del Distrito Federal (DDF) publicó un desplegado en el que, luego de lamentar los hechos, subrayó que las autoridades del gobierno capitalino habían establecido un amplio y coordinado dispositivo de seguridad, integrado por más de siete mil elementos, para garantizar de la mejor manera la seguridad del evento.
Indicaba que, con la participación de representantes de la UNAM, se precisarán acciones para fortalecer los mecanismos de control del estadio de Ciudad Universitaria, que permitan elevar los índices de seguridad en la realización de futuros eventos. Hizo un llamado a la ciudadanía para moderar la natural pasión que surge en este tipo de actos.
El jueves 30 comparecieron el director de Operaciones de la SPV, Domingo Garrido Ramírez Abreu, y el inspector del Sector de Coyoacán, Ramón de la Llata. Sus declaraciones no dejaron lugar a dudas de que faltó vigilancia en el estadio. Desmintieron, asimismo, los informes del DDF y de la propia corporación sobre el número de elementos destacados el día del juego.
Ramírez Abreu indicó que únicamente fueron comisionados 3 mil 500 policías, debido a que las autoridades universitarias habían asegurado que el aforo sería de 70 mil espectadores. Esta cifra, dijo, se rebasó en por lo menos 50 mil personas —dentro y fuera del estadio—, por lo que el operativo fue insuficiente.
El primer inspector del Sector de Coyoacán, Ramón de la Llata, expresó: “Nos habían solicitado un contingente necesario para controlar a 60 o 70 mil espectadores, pero los que asistieron al encuentro superaron por mucho ese número; por ello perdimos el control de la situación”.
El mismo jueves, funcionarios del DDF, UNAM, la SPV y la Femexfut se reunieron para discutir y plantear alternativas, para evitar nuevas tragedias.
Entre otras cosas, plantearon la instalación de retenes de seguridad antes de cruzar las puertas y túneles del estadio de Ciudad Universitaria, reubicar las taquillas, reforzar la vigilancia, construir una nueva barda perimetral y analizar otros sistemas de control de boletaje.
Los partidos Acción Nacional y Demócrata Mexicano demandaron al gobierno capitalino que prohiba la venta de bebidas alcohólicas en los estadios deportivos de todo el país, para evitar tragedias como las de la semana pasada.