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Vance dice que los Juegos Olímpicos son "una de las pocas cosas" que unen a los estadunidenses

En la ceremonia inaugural de los Juegos el viernes, el vicepresidente encabezará una delegación que incluye a su esposa, la segunda dama Usha Vance; al secretario de Estado, Marco Rubio, y al embajador de Estados Unidos en Italia, Tilman Fertitta.
jueves, 5 de febrero de 2026 · 13:08

MILÁN (AP) — El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, llegó a Milán con su familia el jueves, diciendo a los atletas estadounidenses que compiten en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina que la competencia "es una de las pocas cosas que une a todo el país" antes de llevar a su familia a un partido de hockey.

Es la primera parada de Vance en un viaje que combina diplomacia y deportes. Encabeza la delegación enviada por el presidente Donald Trump a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 y luego irá a Armenia y Azerbaiyán en una muestra de apoyo a un acuerdo de paz negociado por la Casa Blanca el año pasado.

Vance y su familia entraron el jueves a mitad del primer período del partido de la ronda preliminar entre el equipo femenino de hockey de Estados Unidos y la República Checa en el Milano Rho Ice Hockey Arena. Se puso de pie para aplaudir los goles anotados por el equipo estadounidense, incluido cuando Alex Carpenter anotó el primero del juego, que se esperaba ampliamente que fuera dominado por el equipo estadounidense.

El vicepresidente dijo anteriormente a los atletas que el viaje es uno de los momentos destacados de su tiempo en el cargo. “Todo el país —demócratas, republicanos, independientes— estamos todos apoyándolos y animándolos”, dijo Vance.

El viaje de una semana puede ser una de las pocas salidas internacionales de Vance este año. Trump y los miembros de su gobierno están centrándose en asuntos —y viajes— nacionales antes de las elecciones de mitad de legislatura de noviembre, dijo el mes pasado la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles.

En la ceremonia inaugural de los Juegos el viernes, el vicepresidente encabezará una delegación que incluye a su esposa, la segunda dama Usha Vance; al secretario de Estado, Marco Rubio, y al embajador de Estados Unidos en Italia, Tilman Fertitta. El grupo está integrado también por exmedallistas olímpicos como las hermanas jugadoras de hockey Jocelyne Lamoureux-Davidson y Monique Lamoureux-Morando, el patinador de velocidad Apolo Ohno y el artístico Evan Lysacek.

Vance dijo que su esposa “no es fanática de los deportes”, pero “nos hace ver obsesivamente los Juegos Olímpicos” cada dos años, citando eso como evidencia de cómo la competencia “realmente une al país. Todos los están apoyando y todos los están animando”.

Vance sigue los pasos de los exvicepresidentes Joe Biden, quien asistió a los Juegos Olímpicos de Invierno en Vancouver en 2010, y Mike Pence, quien viajó a Pyeongchang, Corea, en 2018. La exvicepresidenta Kamala Harris no asistió a los de 2022 en Beijing porque la Casa Blanca no envió a representantes diplomáticos en un boicot por preocupaciones sobre derechos humanos.

Después de los Juegos Olímpicos: Armenia y Azerbaiyán

Después de Italia, Vance planea dirigirse a Armenia y Azerbaiyán, donde Trump le ha encomendado consolidar un pacto destinado a poner fin a cuatro décadas de conflicto entre las dos naciones.

El acuerdo de paz refuerza la posición de Estados Unidos en la región en un momento en que la influencia de Rusia está disminuyendo. En el documento, las dos antiguas repúblicas soviéticas acordaron reabrir rutas de transporte clave y reforzar la cooperación con Washington en energía, tecnología y economía. Además, contempla la creación de un importante corredor de tránsito denominado Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional, que conectaría Azerbaiyán y su enclave autónomo de Nakhchivan, separados por una franja de territorio armenio de 32 kilómetros (20 millas) de ancho.

La misión de Vance en ese tramo del viaje es similar a la tarea que asumió en octubre, cuando viajó a Israel semanas después de que se negociara un alto el fuego en la guerra con Hamás en Gaza, reiterando el compromiso del gobierno de Trump con el esfuerzo.

Además de a Israel, el año pasado Vance viajó a Francia, Alemania, Groenlandia, India y Reino Unido. Visitó Italia dos veces, donde se reunió con el papa Francisco antes de su muerte, y más tarde, con su sucesor, el León XIV.

Mientras los presidentes centran sus salidas al extranjero en reuniones con algunos de los principales aliados de Estados Unidos, a los vicepresidentes se les suelen asignar viajes un poco fuera de lo común. Biden, por ejemplo, fue a Mongolia en 2011, donde probó el tiro con arco y recibió un caballo como regalo. En 2017, Pence visitó Estonia, Georgia y Montenegro, donde reafirmó su apoyo a la OTAN, además de participar en un acto diplomático simbólico con la plantación de un roble.

Para los vicepresidentes, los viajes al extranjero son en parte “una consecuencia de lo que al presidente le gusta hacer, y de lo que no le gusta", indicó Marc Short, que fungió como jefe de gabinete de Pence durante el primer mandato de Trump.

A veces cuentan con elementos inesperados, como el viaje de Pence en 2018 a la Cumbre de Asia Oriental en Singapur que incluyó una reunión informal con el presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Short también recordó un viaje en 2019 a Polonia en el que se pidió a Pence que reemplazara a Trump, que se quedó en Washington para monitorear el huracán Dorian. La agenda incluía una reunión con el líder ucraniano, Volodymyr Zelenskyy.

"La realidad, obviamente, es que el presidente tiene muchas otras responsabilidades," dijo Short, "Por lo tanto, a menudo es importante que Estados Unidos esté representado por el funcionario de más alto rango disponible. En muchos casos, ese es el vicepresidente".

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