Cine
Juan Mora Catlett revela las claves del oficio cinematográfico en boca de 26 maestros de la imagen
El director, guionista y productor Juan Mora Catlett, primer profesor emérito de la ENAC-UNAM, presenta el libro "Palabra de cineasta", una década de conversaciones con grandes del cine mundial como Alfonso Cuarón, Werner Herzog y Béla Tarr.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Director, guionista, productor, editor y académico de cine Juan Mora Catlett, quien desde este 5 de mayo es el primer profesor emérito de la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas (ENAC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presenta en la Cineteca Nacional el martes 19 de este mismo mes su libro Palabra de cineasta. Reflexiones y testimonios sobre el quehacer cinematográfico, el cual le llevó más de una década en realizarlo.
En entrevista, Mora Cattlet (México, 1949) rememora que hace muchos años encontró un volumen sobre el cineasta griego-estadunidense Elia Kazan, escrito por Jeff Young, un joven director que quería que le eseñara a crear cine, y lo entrevistó en torno a su método de trabajo, la parte técnica:
“Como doy clase y no hay ese material, realmente existen como manuales que dicen cómo hacer cine, pero su contenido es muy general. Y aprovechando que yo asistía a festivales de cine, donde acuden cineastas importantes, pensé aprovechar en entrevistarlos, no de su obra, como la mayoría de las entrevistas que se les hacen, sino charlar en cómo trabajan. Resultó ser una experiencia fascinante.
“Empecé a ver que todos trabajan de maneras distintas. Algunos escriben el guión y lo siguen rigurosamente, otros medio improvisan en el rodaje y otros arman la película en la postproducción, en fin. El trabajo de los actores varía, ya que tienen distintos entrenamientos. Combinaban el trabajo con el fotógrafo, el sonidista, etcétera. Realmente existe un panorama muy amplio. Entonces publicabamos en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC ahora ENAC) la revista Estudios cinematográficos y ahí empezamos a incluir las entrevistas en cada número. Cuando se dejó de publicar la revista, empezaron a acumularse las charlas. Entonces, había que darles una salida, y pensé en este libro. Creo que es un material de mucho interés para los estudiantes de cine e igual para cualquier cinéfilo o público en general que le interesa el tema”.

El libro de 469 páginas y editado por la UNAM contiene pláticas con los cineastas de ficción Alfonso Cuarón (México, 1961), Vera Chytilová (República Checa, 1929-2014), Werner Herzog (Alemania, 1942), Agnieszka Holland (Polonia, 1948), Arthur Penn (Estados Unidos,1922-2010), Carlos Reygadas (México, 1971), Jorge Sanjinés (Bolivia, 1937), Volker Schlöndorff (Alemania, 1939), Jim Sheridan (Irlanda,1949), Eliseo Subiela (Argentina, 1944-2016), Elia Suleiman (Israel, 1960), Béla Tarr (Hungría, 1955-2026) y Jan Troell (Suecia, 1931).
También con los documentalistas John Appel (Países Bajos, 1958), Harun Farocki (República Checa, 1944-Alemania, 2014) y Russell Porter (Londres). Los cinefotógrafos Alejandro Cantú (México, 1969), Dean Cundey (Estados Unidos, 1946), Stefan Drössler (Alemania), James Neihouse (Estados Unidos, 1955), Cédric-Alexandre Saudinos y Alexis Zabé (México, 1970).
Y con los editores Juliane Lorenz y Roberto Perpignani. Los actores Benicio del Toro (Puerto Rico, 1967) y Pierre Étaix (Francia, 1928-2016).
Realizador de documentales como El niño, la familia y la comunidad, The work of Elizabeth Catlett, Manuel Álvarez Bravo, fotográfo y Recuerdos de Juan O’ Gorman, Mora Catlett comenta que la selección de sus entrevistados fue por casualidad:
Son los que estaban en un festival y estaban dispuestos a charlar. Hubo algunos que se negaron o sus agentes no querían, en fin, pero todos los que se hallan en el libro tenían mucho interés en dialogar, porque era un tipo de platica distinta, y como también soy cineasta y a la vez periodista en cierta manera, les gustaba conversar. Hablábamos alrededor de media hora y algunos fueron muy amables y conversamos más de dos horas. Después se efectuó un trabajo de selección. Luego vino todo el proceso de traducciones, corrección de estilo con el editor. Estos libros son mitad y mitad, uno da el material y el editor le da la forma.
Un pillo...
–Destaca la entrevista con Werner Herzog. Le comparte su modo de rodar, ¿verdad?
–En este caso el Festival Internacional de Cine de Guadalajara me invitó para que llevara la conversación de la masterclass con él. Antes fui donde se estaba hospedando y empezamos a platicar. Fue muy amable y posee una gran personalidad, y es un pillo. Platicaba cómo había logrado filmar Aguirre, la cólera de Dios, ya que engañó a las autoridades. La charla fue muy interesante y divertida.
–Pero es un pillo en pro del cine...
–¡Claro!, es la manera de lograr una película. Implica en el fondo una gran pasión, una gran dedicación y una gran terquedad. Es: “Yo tengo que hacer esta película, y obstáculo que me pongan enfrente, obstáculo que tumbo”. Así ha logrado efectuar una obra bastante interesante y prolífica.
–¿Cómo fue la charla con Vera Chitilová?
–Yo estaba en Praga, años antes había estudiado en la Facultad de Cine y Televisión de la Academia de Bellas Artes de Praga, y ella en ese momento era la directora y muy amiga de un amigo mío que había sido mi condiscípulo, entonces nos pusimos de acuerdo para hacer la entrevista. Bajo de la escuela existe un bar-café, debería haber eso en todas las escuelas de cine del mundo, pero no hay desgraciadamente. Así bajamos al bar-café. Ella no respondía realmente mis preguntas, si no que hablaba de lo que le interesaba. Es muy bonito cuando la gente se abre así y te cuenta las cosas que le motivan.
–Logró platicar con Tarr, aclamado como una de las figuras máximas del cine europeo independiente, que falleció en enero último.
–Béla Tarr vino a la Ciudad de México a presentar su largometraje El cabello de Turín. Lo entrevisté en la Cineteca Nacional. A los promotores les interesa la noticia que sale inmediatamente, primero pasaron con él todos los medios informativos y me dejaron hasta el último. Cuando llegué con él, estaba cansadísimo. Lo primero que me dijo: “¿Eres profesor de cine?”.Le contesté: “Sí”, enseguida añadió: “No me gustan los profesores de cine”.
“Y como había tenido la mala experiencia de que graba la entrevista y no salía, pues llevé como tres micrófonos, dos grabadoras. Él enfatizó: ‘¿Para qué tanto?’. Estaba como enojado. Sin embargo, me dio la entrevista. Lo más chistoso es que después me lo encontré en el Centro de Capacitación Cinematográfica impartiendo un curso, y le dije: ‘¡Hola!, ¿cómo estás?, ¿qué haces aquí? No, que odiabas a los profesores’. El argumentó: ‘Estoy conociendo a los alumnos’. Después hizo su escuela de cine. Fue una plática muy padre”.
Se le manifiesta que en el libro integró a dos mexicanos, Alfonso Cuarón y Carlos Reygadas. ¿Qué le proporcionaron esas entrevistas?
–Son muy distintos. Cuaron fue mi alumno, y lo reconoce. Es muy bonito eso. Realizó un video para pedir mi emeritazgo en la UNAM. Se lo pedí. Me mandó un video muy hermoso, donde al final manifiesta que si no fuera por el maestro Mora, no haría cine. Ya es un cineasta importante a escala internacional. Con él fue una experiencia más familiar. Lo conocí desde chavito. Estaba en México y pudimos platicar. Teníamos ya una relación más cercana.
“Con Reygadas fue a través de su esposa que obtuve la conversación. Me lo contactó. Acudió a la ENAC y lo entrevisté. Me había gustado mucho su película Luz silenciosa. Igual un exalumno mío, Alexis Zabé, quien laboró la fotografía en ese largometraje, lo busqué para dialogar con él. Era una muy buena oportunidad para que los dos hablaran del mismo proyecto. Además, había la idea de hacer un cine con pocos recursos, con no actores, y eso me pareció sumamente interesante”.
Mora Catlett enseguida se refiere al documental:
“Con este formato inició el cine. Las primeras películas son registros de la realidad cotidiana. Los hermanos Lumiére salían a la calle, después hizo lo mismo Thomas Alva Edison. Los documentales crean el lenguaje cinematográfico, el primer dolly y el primer close-up, son de la famosa Escuela de Brighton, los realizadores y cinefotógrafos ingleses que son documentalistas, y todos estos recursos lingüísticos cinematográficos son tomados por la ficción.
El documental es la punta de lanza del cine. ¿Por qué?, porque se enfrenta a una realidad que es constantemente cambiante, va a encontrar nuevos recursos para poderla registrar. Y eso no se refiere nada más a un análisis. No es una realidad física, sino una realidad humana, social. Entonces, yo pienso que el documental y la ficción son como los dos extremos de un piano. Y hay un montón de notas que nadie toca.
–¿Se debe valorar más al cinefotógrafo?
–Sí, lo mismo al editor, los productores. Sin los productores no hay películas. Y es un trabajo bien complicado y con mucha responsabilidad. Te suelta un montón de dinero y debes comprobar todo. Eso es de locos. Y debe haber ese nexo entre producción y dirección a través de un personaje maravilloso: el asistente de dirección. Ese señor es el que hace posible el rodaje. Igual es importante el sonido y el arte. Y entre todos estos cinco personajes preparamos el caldo y empiezan a integrarse los demás. Me hubiera gustado entrevistar a productores, pero no viajan a festivales.
El egresado de la ENAC en 1967, expone:
“El libro al final de cuentas puede dar un panorama bastante redondeado de lo que es realmente el cine y lo que es el proceso creativo. No puede haber algo que no tenga compromiso social. Vivimos inmersos en la sociedad, somos seres sociales y sociables. Todo lo que hago afecta a los de al lado”.