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Cine/Aún no: "La única opción"
Año y medio después, sigue sin encontrar empleo a su medida. Su mujer, Mi-ri (Son Ye-jin), trabaja doble turno como asistente de un dentista; lo peor, están a punto de perder la casa por dificultades con la hipoteca.CIUDAD DE MÉXICO (apro).-Yoo Man-su (Lee Byung-hun) habita en la cúspide del deseo satisfecho, ha logrado poseer la casa de sus sueños, esposa e hijos encantadores, y hasta el par de perros entonan con los rayos dorados de sol que bañan el jardín de esa tarde deliciosa; cuando le notifican el despido de la compañía papelera en la que ha trabajado como gerente por 25 años (pues el grupo de hombres de negocio americanos que adquirió la empresa no aprecia su esfuerzo), Man-su se promete encontrar trabajo que le corresponde en tres meses.
Año y medio después, sigue sin encontrar empleo a su medida. Su mujer, Mi-ri (Son Ye-jin), trabaja doble turno como asistente de un dentista; lo peor, están a punto de perder la casa por dificultades con la hipoteca. Es entonces cuando decide asesinar a cualquiera calificado para obtener el puesto que codicia.
El mítico realizador surcoreano, Park Chan-wook, adapta a esta nueva época de incertidumbre sobre los efectos de la Inteligencia Artificial en la industria tecnológica, el thriller de 1997 del norteamericano Donald E, Westlake, El hacha (The Ax). La única opción (The Onl, Choice; Corea del Sur, 2025) es también un remake de la versión que realizara Costa Gavras en 2025 con el título original de la novela; Park le dedica la película. El título “hacha” del original se asocia al verbo to ax, despedir a alguien de su trabajo, darle un hachazo.
En una primera lectura, La única opción sugiere una mera combinación de géneros bien orquestada, que va del drama familiar a la comedia negra, pasando por la crítica política al capitalismo despiadado; Man-su es el modelo del hombre que se entrega en cuerpo y alma a la carrera del éxito y a la promesa de bienestar que promete la competencia empresarial y la fidelidad a la empresa, sobre todo en culturas como la surcoreana o la japonesa donde las compañías tienden (o tendían hasta hace poco) a premiar de por vida la dedicación de sus empleados; la nueva política empresarial, más a la americana, es despiadada.
Al tambalearse la posición de Man-su, el seno mismo de la familia se descompone, Mi-ri podría tener un affaire con el encantador dentista, el hijo adolescente es acusado de robar celulares (objetos de deseo imprescindibles en la vida de los jóvenes), hasta los perros tienen que salir de casa porque son muchas bocas que alimentar.
Man-su funciona como estereotipo de la angustia, la emasculación ante tales dinámicas sociales y económicas, la peor forma de desesperación, el Angst (estado que provoca angustia y desesperación en el lector) que se resuelve en crimen, y que Park escenifica a la manera de comedia de situaciones, la de un asesino torpe e improvisado. La escena en la que Man-su intenta matar a uno de los posibles competidores que se mezcla con el triángulo amoroso de una esposa (equívoco digno de la comedia del arte italiana), organiza una estupenda coreografía de risa, horror y sangre.
Poco apreciada por la crítica, La única opción se asocia a Parásitos, la cinta de Bong Jun-ho premiada con el Óscar, como parodia de solución desesperada de una familia dispuesta a disfrutar de los privilegios que gozan los ricos.
Se pierde de vista, sin embargo, que el humor en el cine de Park Chan-wook es la risa de la desesperación, la revelación del absurdo y la fragilidad de la condición humana. Todos sus personajes, como ocurre en su trilogía de la venganza, no tienen, o creen no tener otra opción que la de destruir y destruirse a sí mismos; desde Joint Security Area (2000) -amistad condenada en la frontera de seguridad entre las dos Coreas-, hasta La decisión de abandonar (2022) -la espiral de violencia sólo lleva a la extinción.
Quizás el ejemplo más claro del camino a la desintegración es el de Sed (2009), la historia de un cura que se convierte en vampiro, inspirada libremente en una novela de Zolá (Thérèse Raquin), en la que Park escenifica la obsesión de poder, el deseo prisionero del éxito definido por las instituciones, como pérdida total de humanidad. En La única opción, la solución, aparentemente inevitable, es una forma de extinción del género humano.