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El stand up Tlatoani de Carlos Ballarta: “Para los ‘old money’ soy un chairo mugroso”
Su último trabajo se estrena este 10 de enero en YouTube (YT), Spotify, Apple Music, Amazon Music, entre otras plataformas, como un reflejo de sus preocupaciones personales, y las que encuentra en el marco social y político de nuestro país. Aquí explica este espectáculo.CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El standupero Carlos Ballarta, uno de los más reconocidos en la escena nacional e internacional latinoamericana, estrena el especial Tlatoani en las principales plataformas de redes sociales, y con ese motivo platicó con Proceso, para reflexionar sobre sus 13 años de trayectoria, sus colaboraciones recientes en el cine y los videojuegos, y su perspectiva de la política, tema que le causa escozor en lo personal, pero necesaria para su repertorio reciente.
Tras siete años desde su última entrevista con este medio, dijo en video: “Soy un bocón”, señalando que su trabajo así lo requiere, pues es el escenario donde puede arrojar todo lo que tiene que decir de la cultura popular mexicana.
Con sudadera rojinegra, su distintivo pelo largo, pero sin los lentes tan característicos que lo definen en sus actuaciones, Ballarta (CDMX, 1990) afirmó que Tlatoani -grabado en el Teatro Xicohténcatl de Tlaxcala y producido por Vatos Cueros- llega este 10 de enero a YouTube (YT), Spotify, Apple Music, Amazon Music, entre otras plataformas, como un reflejo de sus preocupaciones personales y las que encuentra en el marco social y político de nuestro país.
El creador de los programas El amor es de putos (2016) y Falso profeta (2021) en Netflix, Rebelde comodino (2023) -con 11 millones de visitas, videos y “shorts” en su cuenta Youtube-, y el show más reciente Naco Ladino con el que hace gira por México y el extranjero, relató sobre su carrera:
“Mirando atrás no creo que hubiera visualizado algo específico, entré en la comedia por hobby, por ganas de explorar, estaba estudiando actuación para doblaje y figurar frente a cámara no era mi tirada. Hice mis exámenes para el Centro de Capacitación Cinematográfica y no pasé; el stand up era un extra que veía para más como ‘tabla’ para la actuación, en ese momento era un aficionado y luego todo fue orgánico, nunca me imaginé llegar hasta aquí, ya llevo trece años”.
–Hay un México distinto desde que comenzaste, ¿cómo crees que ha cambiado tu stand up?
–He notado una “evolución”, aunque no veo el arte como una pirámide, pero sí a partir de los cambios de mi vida (la paternidad, los hijos, la interacción entre generaciones, la religión, la política)… hablo de lo que vivo, no puedo mentir”.
Desde el último encuentro con Proceso en 2019, el comediante se convirtió en padre de dos niños, y le ha entrado más al tema de la política, sobre el cual dijo:
“Me llevo más con gente que es afín al actual gobierno (4T) que con gente que no, aunque en realidad mi posición está en medio. He intentado limitar mi opinión política porque es difícil encontrar un punto sin que salte alguien y diga ‘¿estas opinando o atacando? Lo que disfruto más es sentarme, analizar y escribir. El principal punto es que se la pasen bien y se rían, así que parte de mi chamba es encontrar el lenguaje adecuado y la audiencia no se sienta siempre ‘inflamada’ (enojada).
“La gente piensa que soy un provocador, pero en realidad soy un bocón, es mi chamba ser bocón, pero repito, debo saber qué palabras utilizar para que no se concentren en ‘la palabra’ sino en todo lo que quiero decir. En general es divertido hablar de política en mi trabajo, pero es muy aburrido hablar de ello en casa o con amigos. De unos dos años hacia acá prefiero hacerme a un lado, porque a veces se entiende la política como el futbol, o hasta excusan a políticos como si fueran los personaje de la serie Game of Thrones, pero en la realidad da tristeza”.
Ballarta ha abordado chistes críticos en la relación España-México, y aunque ha sido más cauteloso con Estados Unidos, relató sobre Donald Trump:
“Leí recientemente un texto sobre cómo se habían visto a políticos con una visión negativa del mundo, pero nunca a uno tan desconectado de la realidad como Trump. Ver lo que dice sorprende, pero más por el nivel de normalización que se le da a su discurso en Estados Unidos”.
–¿Es el racismo la esencia de su discurso?
–Sí, claro, pero el comportamiento de la gente... el hombre dice y hace lo que sea, y hay todo un sector de la población que lo normaliza.
En años recientes el standupero también ha tocado otros terrenos del espectáculo y la ciencia ficción, haciendo cameos en cine y prestando su voz en videojuegos, sobre lo cual refirió:
–Me ofrecieron un cameo hace tiempo en la película Mirreyes contra Godínez, y el personaje terminó teniendo una personalidad que gustó al público, y eso estuvo chido. He intentado otros caminos más allá de la comedia siguiendo la línea de algunos comediantes a los que admiro, hago doblaje también. A fin de cuentas nuestra chamba es entender por qué es cagado (chistoso) algo, y llevarlo por distintos caminos”.
En esa misma línea Ballarta dijo que aceptó dar su voz al personaje The Replacer del videojuego Call of Duty: Black Ops 7 (2025) para América Latina, por su relación como jugador de la saga, y aún más para quedar “chido” con sus hijos, con quienes ha explorado la versión anterior del juego. Con ello el comediante se convirtió en el primer personaje mexicano y latino en la historia de esa franquicia.
Origen del “Naco ladino”
Ballarta, quien es admirador de la comedia de su colega y amigo Coco Celis, y otras figuras de la escena como El Cojo Feliz, Aldo Bejines, Ayla Merino (mexicana en Alemania), la argentina Angela Nahuz, los estadunidenses Dave Chappelle, Steven Wright, Bill Burr, el español Luis Piedrahita, el venezolano La Nutria, entre otros, comentó sobre la liga de su show en vivo Naco ladino con el que se mueve en giras, con el especial Tlatoani, con una anécdota:
“El Naco ladino vino de un comentario de una mujer que se veía muy copetuda que escribió en redes ‘¡¿y este naco ladino quién es?!’ y me dio mucha risa, y me pareció una liga chida con Tlatoani.
“En Tlatoani hay política pero más genérica, y en Naco Ladino ya estoy explotando más el tema, lo veo como un reto de lenguaje, porque en la comedia todo tiene que ver con selección de palabra. Mi vida es andar de gira y chambeando, y me gusta ver cómo cambia el humor a través de las palabras y de país en país, además de entretener a la banda me llevo siempre mucho conocimiento en materia de risa”.
–¿Te inclinas como derecha o como chairo?
–Sí, chairo. El problema es que para los chairos de línea dura no lo soy, y para los old money (ricos) soy un chairo mugroso, y creo que tiene que ver con la mente de muchos de que hay que militar según cómo te veas, me parece tonto porque la política no es un disfraz. Ya llegué a un punto donde hay tantas opiniones y tan drásticas que en ocasiones creo que sé algo de política, y a veces pienso que no sé nada.
–¿Hacia dónde va el stand up en México?
–La pandemia le dio un freno, hizo que virara a otro lado, evitó el desarrollo de la técnica con audiencia en vivo, y a la fecha hay mucha gente que no tiene interés de verlo en vivo, y también es válido, aunque mi recomendación es que siempre se vea en vivo.
“Creo que ahorita el stand up se ha refugiado en el underground, los que quieren hacer stand up lo hacen ahora con más pasión que antes, y me parece que el stand up tomó ese paso hacia atrás, pero creo que es bueno porque la banda que comienza va a experimentar más ahí, y en mi cabeza tiene sentido el pensar que van a salir cosas bien chidas de ese underground”.
–¿Lees Proceso?
–Sí, claro, son mi fuente de información, cuando quiero buscar algo de un político en particular o información, en mucho por el máster Arturo Rodríguez. Me da sentido que un periodista así esté en este medio, y desde mi despertar político recurro a Proceso.
Para este 2026, además del estreno de Tlatoani, Ballarta tendrá presentaciones en vivo en febrero y marzo de Naco Ladino con distintas fechas por Europa.