Artemis II

Proyectos espaciales como Artemis II requieren cooperación global: Astrofísica de la UNAM

La doctora Trish Luna detalla la importancia de la cooperación mundial para poder desarrollar las misiones en el espacio, como la que desarrolla la NASA para llegar a la Luna. No obstante, precisó que, aunque otros países participan se trata de un proyecto “prioritariamente estadunidense”.
miércoles, 1 de abril de 2026 · 05:00

CIUDAD DE MÉXICO (apro).-El mundo científico se encuentra a la expectativa: la NASA alista el cohete Artemis II para la primera misión lunar tripulada en décadas. Ante la importancia de este hecho, la astrofísica Trish Luna detalla las implicaciones de este viaje. 

Este tipo de proyectos deben efectuarse bajo una cooperación internacional, la cual no es opcional sino necesaria, señala la doctora Luna en entrevista con Proceso. Tras más de medio siglo del último viaje tripulado más allá de la órbita terrestre, el lanzamiento de la misión Artemis II se figura como un puente para la posible presencia humana sostenible en la Luna y posteriormente en Marte.  

“Ya no hay presupuesto de un solo país que alcance. A diferencia de la era de las misiones Apolo, marcada por la Guerra Fría, cuando se tenían que invertir todos los recursos para lograr el objetivo, hoy las agencias espaciales saben que no pueden hacerlo solas”. 

La astrofísica Trish Luna.
Fotografía: Rodrigo Hernández López.

No obstante, precisó que, aunque otros países participan en distintos niveles, se trata de un proyecto “prioritariamente estadunidense”. Luna es actualmente es investigadora en el Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, donde se especializa en el estudio de micrometeoritos, condritas y la formación del Sistema Solar. Desde 2009, Luna se ha consolidado como una de las principales divulgadoras científicas de México. Es cofundadora del colectivo Astrofísicos en Acción, un proyecto que busca acercar la astronomía a audiencias de toda Latinoamérica mediante videos en YouTube, talleres, conferencias y contenido en redes sociales.

A diferencia de Artemis I, que probó con éxito el cohete SLS y la nave Orión sin tripulación en 2022, Artemis II llevará a cuatro astronautas en un recorrido alrededor de la Luna de aproximadamente 10 días, sin descender a su superficie. 

Este vuelo fungirá como una misión de verificación en la que, ahora con personas a bordo, se pondrán a prueba en el espacio profundo los sistemas de soporte vital, las interfaces de control y los protocolos de seguridad. 

El regreso al entorno lunar rompe con una pausa en exploraciones espaciales de este tipo desde 1972, cuando Apolo 17 se enmarcó en la última misión tripulada a la Luna. Ahora, Artemis II representa un hito histórico en medio de un escenario de tensiones geopolíticas, avances tecnológicos y una apuesta por la inclusión. 

En la actualidad, los objetivos de la exploración espacial se han redefinido, ya que ahora no solo implican pisar nuevamente la Luna, sino quedarse en ella.  

En este contexto, el programa Artemis plantea la construcción de una base lunar permanente que permita la estancia prolongada de astronautas para futuras misiones.  

De acuerdo con la astrofísica Trish Luna, este proceso podría tomar más de una década e implicaría el desarrollo de infraestructura en la producción y regeneración de recursos tanto de la Tierra como de la superficie lunar. 

“La idea es que la Luna funcione como una plataforma. Es más viable y económico enviar misiones a Marte desde ahí que directamente desde la Tierra”, explicó a esta casa editorial.  

Entre los elementos clave para poder consolidar una base en la Luna, la especialista resaltó la presencia de moléculas de agua en forma de hielos, localizadas principalmente en algunos cráteres:  

“Son recursos que tenemos que aprender a usar, primero deben extraerse para después poder utilizarlos. Ya existen tecnologías, por ejemplo, como las utilizadas en la Estación Espacial Internacional, que permiten reciclar el oxígeno, lo que podría evitar transportar este recurso desde la Tierra”. 

Lo que conlleva una misión tripulada al espacio 

Sin embargo, más allá de estos planes a largo plazo, la misión Artemis II se enfrenta a riesgos técnicos y humanos, como en cualquier misión espacial, recordó Luna. 

“El hecho de salir y entrar rapidísimo en una atmósfera muy grande y pesada como la nuestra, que además está hecha de oxígeno, por lo que es flamable, puede ocasionar un desastre en caso de una fuga. Por eso el lanzamiento de Artemis II ha sido pospuesto en varias ocasiones”, explicó la astrofísica. 

Otro de los mayores retos es la experimentación de los trajes espaciales desarrollados para la misión, que deberán ofrecer mayor resistencia y garantizar el suministro de oxígeno por más tiempo.  

A ello se suma la prueba de los sistemas de comunicación, donde se deberá asegurar el enlace constante con los centros de control en la Tierra, ante cualquier eventualidad. 

Misión Artemis II: Una apertura a la inclusión 

A pesar de estos desafíos, la misión Artemis II también marca un cambio en la forma de concebir una exploración espacial, al incorporar una visión más incluyente.  

Como un hecho sin precedentes, la tripulación que viajará en la nave Orión, potenciada por el cohete SLS, estará integrada por una mujer, Christina Koch; un astronauta afrodescendiente, Víctor Glover; y el primer astronauta canadiense en una misión lunar, Jeremy Hansen. 

Para la astrofísica Trish Luna, esta diversidad tiene un impacto social significativo, especialmente en las infancias, ya que al ver mayor representación en este tipo de misiones “no van a crecer con prejuicios que los frenen”. 

En este sentido, la especialista considera que, en el futuro puedan conformarse tripulaciones con astronautas de diferentes nacionalidades.  

“La representación de personas lo más diversas posibles en este tipo de misiones es muy importante. Eso es lo que se busca”, subrayó. 

El esperado lanzamiento de Artemis II 

Así, el Centro Espacial Kennedy se alista nuevamente para el lanzamiento de la misión Artemis II para el próximo 1 de abril, luego de haber sido postergado en varias ocasiones por problemas de fugas y condiciones climáticas. 

En caso de que la misión vuelva a ser reprogramada, la ventana de lanzamiento contempla fechas entre el 4 y 6 de abril, así como el último día del mes.  

Durante el recorrido, la tripulación viajará a unos 10 mil 300 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna, en lo que será el primer vuelo tripulado desde hace 52 años. 

Este trayecto no solo marcará el regreso de la humanidad al entorno lunar, sino que también abrirá una puerta al futuro ante la posible presencia estable de humanos en otros astros del Sistema Solar. 

La Luna, meta espacial. 
Fotografía: NASA.

 

 

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